Base de mentiras

5000 Palabras
En algunas ocasiones se dice que nuestro destino esta escrito, que venimos de la misma rama de la cual vienen nuestros padres y que... Con mucha suerte quizá no seamos parecidos a ellos. Muchas personas tienen la creencia que la sangre viene marcada con el pecado, que generación en generación el daño esta en la sangre, y que tarde o temprano, aún si intentas ocultarlo esta te hace darte cuenta que siempre fuiste la persona que todos esperaban que fueras, no me parecía ser cierto. Pero me parecía creer que Grace si pensaba que era así. Sus ojos se perdían cada cierto tiempo cuando el nombre de Paulina salía a relucir, ella temía ser como su madre, ella temía tener la maldad en su sangre. Lo recordaba muchísimas veces, pero el día que lo confirme fue cuando entramos a su casa, ella parecía estar recordando que lo que la trajo aquí... Ser de mente débil. » Palabras en cursiva narración de Grace «. Grace, ella parecía ser una chica bastante lista, una chica entre un millón que nadie podría alcanzar, seguir, ni poder llegarle si quiera un poco a los talones. Ella era diferente, diferente a todo lo que conocía. A lo que parecía ser real y lo que no. Se encontraba mirando hacia las ventanas, buscando alguna anomalía o cualquier cosa que le ayudara a salir de donde se encontraba. Era diferente. No lo sé. —Creí que entraríamos—Olivia se recargo en la pared, mirando con diversión a Grace—, Poco te falta para sacar la cinta métrica. —Podemos entrar y arruinarlo todo, sí—le dice sin mirarle. Para después rodar los ojos—Se que has visto tantas series, podemos adentrarnos como si nada y esperar con fe, no nos lleve la policía. —Déjala investigar Liv. Ella es quien mantiene nuestros traseros a salvo—, le recordé. Para después suspirar. Sin embargo, el frío estaba recorriendo mi piel y esperaba ya entrar, si no la policía vendría y nos encontraría aquí afuera congelando nuestros cuerpos. Grace frunció las cejas mientras que murmuraba un par de cosas entre dientes de un modo tan bajo que no podía escucharle, parecía estar diciéndose a ella misma todo eso. Buscaba si tendría, aunque sea la más mínima seguridad. Era Paulina Estrada, estaba en el mismo rango que Claudia, no quería que el desastre nos llevará a lo bajo de la montaña. Pasó su cabello por su mano, para tomarlo en una coleta alta, sin dejar si quiera un poco de cabello suelto. —Tienen que recogerse el cabello. Todo. No podemos dejar ADN—, menciono con tranquilidad—, Katherine, ¿Puedes abrirme la cajuela por favor? Asentí, a lo que ella camino en dirección al coche, había atrás en donde estaba su mochila, la había dejado ahí en la tarde, diciendo que sabía que tarde o temprano la necesitaría, debía estar adelantada a todo. Y esto no era la excepción, saco de la cajuela una mochila negra, mientras que buscaba un par de cosas, para caminar con ellas entre sus manos tarareando un par de cosas tampoco audibles. —Ella se encuentra arrestada. Es vigilada y tiene días que es monitoreada o hacen inspección en su casa para confirmar que no tiene nada ilegal—mencionó encogiendo sus hombros—, No muevan las cosas de lugar, si lo hacen deben dejarlas tal cual las encuentren. Nos comenzó a entregar un par de guantes blancos de látex junto con ligas para poder sujetar nuestro cabello, ella parecía estar tan segura de sí misma, conociendo a la mismísima perfección cada una de las cosas que hacía. Y así era. Comenzó a colocarse los guantes de látex, logrando hacer un sonido al soltarle, imite su acción al igual que Olivia, sujete mi cabello y le miré como ella parecía intentar mantenerse calmada. ¿Esto podría traerle recuerdos? ¿Podría ser del tipo de cosas que te hacen recordar y ansiar ser como antes? Temía que nosotras fuéramos el detonante para que ella recayera al juego en el cual con esfuerzo salió. —Cualquier cosa es válida, no hay cosas que no sean importantes—siguió, para darnos un par de bolsas transparentes—, Más si notan que son por parte del hospital psiquiátrico o que las unan a Claudia, Anna o Laura. —Parece que estas tomando esto demasiado enserio—musito Olivia—, Es sólo... —Es un delito, allanamiento de propiedad/morada. Podemos ir a prisión de seis meses a dos años, lo saben, ¿No? —Sin mirarnos camino hacia la ventana—Si me atrapan, podré mantenerme ahí más de dos años. Estoy probando que soy buena persona y no expondré mi libertad porque creen que es sencillo. Abrió la ventana sin demasiado trabajo, la estábamos poniendo en riesgo y me sentía mal por ello. Pero la necesitábamos aquí. —Paulina no sigue al pie de la. Letra su arresto, sale de N. J, Cada cierto tiempo a visitar... A alguien—se limitó a decir. —¿Cómo lo sabes? —preguntó curiosa Olivia. —Kyara y yo hablamos con ella hace casi menos de un año—, musito entrando por la ventana—, Y las cosas no salieron del todo bien. » Sus ojos me miraban con burla, sabía que era mala idea venir. Le había insistido a Kyara que la esperaría afuera, había hablado una vez antes con ella... Con Paulina y simplemente las cosas no habían salido bien. Kyara me suplico, con demasiada insistencia que me quedará, que la acompañará a hablar con Paulina porque sola existían las posibilidades de que las cosas salieran mal. Y vaya que saldrán mal. —Eres mala, quizá en alguna parte de ti haya un centímetro de maternidad—, escupió Kyara cruzando sus brazos sobre el pecho—, Podrías hablar. —Hablaríamos. Pero trajiste a Grace—Dejo unas charolas sobre la mesa—, No puedo creer que tengas la vergüenza de venir acá. Mire a Kyara, sabía que yo tenía la razón. Que debí de haberme quedado en casa. Quizá ella podría encontrar las respuestas que quería, conmigo solo retrasaba aquello que quería. Di un paso hacia atrás, para después sentir como la mano de Kyara se aferraba en mi muñeca deteniendo mis pasos. Eres una maldita Kyara. —Tu tuviste que ver en que ella no fuera arrestada—mencionó Paulina, golpeando con sus uñas la mesa—Qué saliera en libertad, ¿No es así? Presione mis manos, en un puño. Enterrando mis uñas en las palmas de mi mano. Esto era cada vez peor y solo podía sentirme del mismísimo asco por ello. Quise salir de ahí, antes de que la bomba detonara y las cosas empeorarán, pero no pude, Kyara seguía sosteniendo mi mano esperando que yo no saliera de aquí. Y me molestaba eso. —Grace es buena persona—insistió con molestia. Mirando con enojo en su dirección—, Ella es... —¿A quién quieres convencer? ¿A ella o a ti? —Kyara déjame irme—le pedí en un susurro. Más se negó. Odiaba esto, que me hicieran pasar por esta situación una y otra vez, yo tenía en claro que las cosas saldrían mal si yo estaba aquí. No les agradaba a mis padres, a ninguno de los dos, pero ellos harían todo lo que estuviera en sus manos para haber felices a las trillizas, Olivia, Gia y Kyara, ellas eran su felicidad. Muchas de las razones por las cuales ser feliz... Mientras que yo... —¿Me miras algo parecido en ti? —pregunto sonriendo burlona—, Quizá no somos tan diferentes « Tardo un par de segundos para después abrir por completo la ventana, jugando. Con su celular, girando este. —¿No piensan entrar? —se burló divertida. Haciéndose a un lado—Afuera no encontrarán la gran cosa. Mire a Liv quien asintió, camino hacia la ventana. La. Situación se volvió meramente divertida, la ventana era un poco alta, quizá no demasiado, pero si lo suficiente para que ella tuviera que brincar para lograr entrar. —Ayuda a entrar a Olivia—pidió. Antes de desaparecer por la ventana. A pesar de que ella usaba botas con tacón, su pequeña estatura era demasiado notoria. Era pequeña, como un perro chihuahua, era gracioso. Un golpe en seco se escuchó, note como Liv estaba en el suelo al no haber hecho bien su entrada, aguante la risa lo más que pude, era una escena graciosa de ver, a decir verdad. Grace se asomó rápidamente para encontrar a Liv levantándose. —Dios, Liv. Me has dado un susto de muerte. » —Creí que yo te recordaba a la muerte y no querrías saber de mí, Kyara. Sabía que era cuestión de segundos o un par de minutos para que yo no tuviera ni un segundo más de atención por parte de Paulina, no le agradaba ni en lo más mínimo. Siempre lo había hecho notar con todas y cada una de sus acciones. Dolía. —Solo quiero saber... Queremos saber—, me mira por un par de segundos—, Saber la verdad. La verdad en estos momentos nuevamente se volvía pesada, en ocasiones la intriga podía más que yo... Pero en realidad no quería estar sufriendo por ello. Por no saber una respuesta, por tener menos que nada. Yo había encontrado archivos, fotografías y cartas. Sola podía darles el giro y destino que yo quisiera e intentar que de ese modo no me afectará en lo más mínimo. Pero... No sabía que era lo que quería ya. Nada confirmaba que ella me dijera la verdad, era una mentirosa. Paulina, quien había fingido su muerte con tal de no regresar por sus hijas—Dejarlas arrumbadas a su suerte—, ella, quien fingió recibir violencia intrafamiliar con tal y único propósito de sacar provecho por parte de sus hijas. Nosotras éramos solamente una fuente de ingresos, nada más. —No sé de qué verdad hablas Kyara—, Se giro para recoger un par de vasos cerca de ella—, Tienes que ser más específica. Mire hacia arriba, mientras contenía el aire en mis pulmones, sintiendo como este comenzaba a lastimarme al hacer tanta falta. Esto seguía siendo la peor de las ideas y no podía creer que ella aún no se diera cuenta de ello. Mire a Paulina, si cabello largo recogido en una coleta y sus sombras tan oscuras y marcadas, tenía su charola llena, al igual que su boca de mentiras. —Es solo... Que Grace quiere saber la verdad—, soltó. Ahí quise golpearla. Yo podía vivir con mi verdad a medias, ella, Olivia y Gia eran quienes parecían no poder vivir con ella—, En ocasiones dicen que es tu hija...en otras. En otras yo simplemente me imaginaba en un mundo donde no tenía padres, no era lo mejor... La mayor parte del tiempo, en realidad yo crecí sin padres y eso no era un cuento lleno de rosas, eso me había traído al día de hoy. —Grace, Grace—, repitió una y otra vez con desprecio, pasando su mirada con lentitud de mis pies hasta la coronilla, mientras que una sonrisa se instaló en sus labios. Kyara le había dado un arma contra mí—Creí, que si quiera te importaba de donde vinieras... ¿Tanto es lo que añoras una familia? —Te dije que era una mala idea. No tendría caso «. Ella se levantó del suelo con un poco de rapidez, con sus mejillas rojas y una mueca en sus labios, lo intento de nuevo—, Esta vez dentro de la casa—, oculte mi sonrisa para imitar su acción. Me adentré a su casa después de ella, sentí como mi corazón daba un vuelco, al mirar todo con cautela podías sentir un ligero escalofrío detrás de mí nuca, con demasiada fuerza, a decir verdad, toda la casa era con colores azules y morados en tonos opacos. Ella se levantó rápidamente para después caer—correctamente, esta vez—dentro de la casa. Me introduje después de ella para después mirar con cautela el interior, era para dar miedo, todo era con colores opacos, azules y morados. Era demasiado intrigante a decir verdad... En las paredes había tantos recortes como fuera posible, junto con fotografías de ella y otras personas, parecía como si de cierto modo estuviera atrapada en estos momentos, en sus años dorados... Con mi madre, mis tías, con... Tantas personas, ¿Será de los bandos? ¡Menuda cosa más caótica! » ella me miraba, con un toque de burla en su rostro. Cada vez que eso sucedía sabía que ella se estaba preparando para atacarme, para hacerme daño... No era una novedad, no era algo nuevo. Simplemente ella se preparaba para ser el arma que me llevara a la tumba. Le gustaba eso, le gustaba hacer daño y tener el poder en sus manos de lograrlo. Era triste, más que nada doloroso. —¡Ya sé lo que quieres! —, mencionó con una sonrisa de oreja a oreja—¡Lo que quieres es una historia para compensar el daño que has hecho! ¿No es así? —, su sonrisa de un modo crecía y crecía y su tono de voz dolía—, ¿Quieres confirmar que tú no eres la mala? Como si mis palabras fueran a cambiar tus acciones, ¡Ja! En realidad, yo sabía que no, nada podría ser lo que cambiará mis acciones, nada podría hacerme una persona diferente a pesar de que yo fingiera que sí. Sabía que nada tendría el peso suficiente para cambiar mis acciones, ni ahora ni después. Sin embargo, sólo quiera saber si las cosas pudieron ser diferentes, si yo pude ser diferente... Yo lo único que quería era una familia, una jodida familia feliz, pudimos serlo, pero no sucedió... Ni sucedería jamás. —Ella no necesita que le digas que es buena—Su mano rodea mi muñeca, con un poco más de fuerza—No es tú. Ahí me pregunté algo. Notando sus ojos furiosos a Paulina, el modo en que presionaba mi muñeca y el daño que me estaba causando con esa acción, ella quería... ¿Ella quería convencerme a mí? ¿O convencerse a sí misma? Durante estas últimas semanas, Gia, Olivia y Kyara parecían intentar que yo olvidará todo lo que sucedió, como si solo hubiera sido una mala experiencia, mientras repetían que yo no era una mala persona, que no era mala... Intentaban convencerse a sí mismas... No a mí, querían estar seguras de que yo no sería como Paulina, las cuatro podríamos tener la sangre... Pero yo tenía la locura. ¡Mierda! —Creo que lo más sensato será irnos—exclame mirando a Kyara. Con el corazón casi saliendo de mi boca—, Era mala idea desde un inicio. Antes de que si quiera saliéramos por aquella puerta el filo de sus palabras atravesó mi piel, podía sentirlo acuchillado y dando cuerda a aquella herida que no sería fácil sanar, nunca podría salir de mí. La herida sólo se abriría más y más con el tiempo. —No es extraño, no sólo compartimos sangre. La misma maldad habita en ti—se burla, no quise mirarle, sin embargo, pude sentir como se paraba detrás de mí—Es cuestión de tiempo que seas mala de nuevo. "Es cuestión de tiempo de que seas mala de nuevo" «. —Son demasiadas fotografías—, señale acercándome. Fotos de todos juntos, inclusive una de tres bebés... Supondría que eran sus hijas. Pasé mis dedos cubiertos por aquel látex por encima de estas, era como si de un modo ella quisiera no olvidar a las personas que amaba, las personas que de un modo siempre estaban ahí para ella... Seguramente había sido pesado llevar la vida que tuvo, seguramente fue más que pesado tener que lidiar todo el tiempo con el demonio del pasado persiguiéndola y burlándose en sus ojos, porque ella no fue quien ganó. —Ella es tu madre, Laura ¿Verdad? —cuestión Olivia a lo que me acerque a ella—Son tan parecidas... Mamá se encontraba junto a Paulina, con una de sus bebés al igual que yo, ambas madres sonreían de oreja a oreja. Mientras que nosotras si quiera mirábamos a la cámara. Podía decir que esto era extraño. Nada parecía ser diferente a un grupo de amigos aprendiendo a lidiar con la vida, amigos aprendiendo a vivir. —Los parecidos y las madres—, soltó con un toque de enojo, entre dientes Grace. No quise decir nada al respecto, no quise decir que ella no era como su madre, quizá... De un modo era si como ella se sentía, tan ligada a su madre, tan hecha como ella... Con el mismo pasado caótico que lastimo las vidas de tantas personas sin si quiera dudarlo por un segundo. En las fotografías revelaban buenos momentos—así se miraban—, amigos siendo felices, Anna, Claudia, Mamá, Paulina... Un par de chicas más, junto con chicos... Todos parecían ser felices con todo lo que estaban viviendo. Parecían felices. Grace se acercó junto a mí, enfocando a un chico, sus ojos se llenaron de emociones para buscar a Olivia con la mirada. —¡Liv es papá! —susurro con demasiada emoción—¡Es papá Olivia! » —¡Yo no soy como tú! —Golpeó la mesa con mi palma. Mi grito salió lleno de furia soltando a Kyara—¡Yo nunca seré como tú! —¡No eres mejor que nadie! ¡Eres una chica rota que rompe lo que toca! —grito ella. Mirándome con furia—¡Cada que te mires al espejo recordarás mi nombre! ¡Recordarás que venimos de la misma rama! ¡Estamos destinadas a hacer daño! —¡Seré mejor que tú! ¡Yo no seré como tú! —le grite furiosa—¡Si fuera tu hija papá no... Una risa burlesca salió de sus labios, caminando hacía mí, me tomó de la blusa acercándome con furia hacía ella. Me. Miraba con desdén, pero en sus labios aún estaba aquella sonrisa. La odiaba. —¿No te hubiera mentido? —fanfarronea. Acercándome más a ella logrando que me sintiera intimidada—, Busca a sus hijas... Porque sabe dónde nos conocimos. El cambio por ustedes, pero el pasado te alcanza—Me suelta con un leve empujón logrando que me tambalee hacía atrás. Mientras sus ojos me miraban con burla—Siempre te alcanza. Y te llevará siempre. Hiciste daño una vez... Lo harás siempre. A pesar de que podía escuchar sus palabras repetirse una y otra vez, por un momento quise ignorarle, ignorar el hecho de que esto me estaba lastimando de esta manera. No podía negar que eran emociones más fuertes de lo que quería pensar, podía escuchar sus palabras, repetidas veces, rebotando en mi cabeza como una pelota de ping pon, como una melodía pegajosa que no tenía ni la más mínima intención de salir de mí. Podía sentirme derrotada y de un modo creía que lo estaba logrando, me estaba cayendo en picada por esto, por todo. Era débil. Sabía perfectamente que yo tenía el peor humor para todo esto, el peor humor para todo y… Y lo mucho que daría para que las cosas salieran tal como estaban previstas, a pesar de que con el tiempo solo se hiciera más y más complicado. Yo había sido culpable, había intentado asesinar a mis hermanas porque ellas tenían a quien acudir, con quien hablar, una familia y se tenían entre ellas. Yo no tenía nada de eso, no tenía nada en realidad. Solo una vida vacía «. —Bandos, quizá el pertenecía a alguno—, exclame intentando calmar las cosas. Pase mis manos por aquella fotografía—Cada vez estamos más unidos que nunca. Las historias con el paso del tiempo, entre más investigábamos lo único que hacían eran unirse más y más, como si de un modo así hubieran sido planeadas. Quizá así fue. Éramos todos sacados de la misma bolsa, todos dentro del mismo marco. —Nuestra historia es un deja vú—, aclaro Grace sin mirarme—Somos la historia de nuestros padres a vivo color. Esto es peor. » Le miré, esperando que por un solo segundo se callara, pero no fue así, aquella sonrisa llena de burla solo aumentaba entre cada uno de los segundos que pasaban, era como si ella hubiera deseado hacer esto desde hace un tiempo atrás. Yo no podía seguirle el paso. Quizá no era tan parecida como ella quería creer. —Un día despertarás y sabrás, que habrá mal en tu corazón. Tendrás un deja vú, tu historia lo será—mencionó en un susurro cerca de mí rostro—, Serás el deja vú, y verás que eres peor que yo. —Yo nunca seré peor que tu… —¿Te has mirado? ¿Con claridad? Eres el diablo encarnado—, Se giro sobre sus talones, dejando las cosas sobre el mostrador—, El mal solo aumentará en ti, Y será demasiado tarde cuando lo notes, todo habrá sido en balde. —¡Estás equivocada! —, grite atrayendo la mirada de varias personas—, ¡No seré el mal! ¡No seré así! ¡Yo soy buena! —No, estas equivocada. ¡Eres mala y siempre lo serás! « —Sigan buscando—, pide Grace con la voz ronca—, No podemos quedarnos mucho tiempo aquí. Note como su ánimo había decaído en cuestión de segundos, ella era una montaña rusa de emociones que no todos éramos capaces de entender. Aclaro su garganta y se giró saliendo un poco de mi campo de visión. Miré hacía las fotografías nuevamente. No quería divagar en sus sentimientos, Grace era un enigma que pocas personas entenderían. No me sentía capaz de irrumpir dentro de ella solamente para saciar mi curiosidad. Pero lo noté, podía jurar que la voz se le había entrecortado y las ganas de llorar habían llegado a ella tan rápido que no pudo esquivarles. Sus padres eran del bando contrario del que era mamá, todas lo eran. Quizá mamá vio algo bueno en él, como yo había visto algo bueno en Gilberto. Solamente podía entender una cosa, nos habíamos enamorado de una idea errónea, amaba a papá, no podía mentirlo, como tenía sentimientos por los cinco chicos que se habían “preocupado”, en cierto modo por mí. Pero sí mis tías y mamá no se hubieran involucrado con personas peligrosas, al igual que nosotros, quizás estaríamos a salvo. No habrían sentido que fue una especie de traición y nos encontraríamos… Yo no existiría. Pensé. Era demasiado que pensar, a decir verdad. Ninguno de nosotros era lo suficientemente bueno, ni tendría el poder de liberarse de todo esto, por algo nos encontrábamos aquí, habíamos causado una especie de mal que el tiempo no pudo perdonar, quizá un karma, no lo sé… No podía pintarnos como buenos, porque ninguno de nosotros lo era ni lo sería, las historias solamente se estaban repitiendo, desde el día que nos cruzamos con los bandos, desde el día que nos cruzábamos con una persona que a ella no les pareciera. Esto debía terminar pronto, estaba tan cansada de ir por ahí sintiendo miedo, no poder hacer todas las cosas que yo quisiera, porque tarde o temprano el dolor nos alcanzaría de nuevo para recordarnos que no podríamos librarnos de ello, quizá no podríamos hacerlo jamás. Era triste. Pensé en mis padres, yo había salido con uno de los chicos del bando, los cinco, mientras que el líder del bando contrario era mi hermano… Nuevamente había una especie de “traición”, y no sabría cual bando a sus ojos sería el incorrecto. Comencé a caminar, notando tantos adornos de gatos por doquier, junto con cabezas grandes que le daban otro toque aún más tenebroso a esta casa—como si no fuera lo suficiente ya—, era curioso, parecía como si se hubiera encerrado en su propio mundo, uno que esperabas salir pronto. Era horrendo. Muy incómodo. Mi mirada cayó a una esquina, donde se encontraban demasiados papeles perfectamente apilados sobre aquella mesa, di unos cuantos pasos para tomar la que se encontraba hasta arriba, leyendo los nombres con lentitud, esta casa era un desastre emocional, por donde quiera que le mirarás, comencé a leer los remitentes hasta que mis ojos llegaron a uno que captaron mi atención, cada una de las cosas que estaban en ellos podían ser importantes. Para: Paulina Estrada. De: Claudia Morgan. "Escuché que sigues acudiendo al jardín, deberías de tener cuidado. Yo no enloquecía con tus visitas, pero ella lo hace. Deberías dejar de visitarla un tiempo, la confundes, llenas su cabeza de ideas vagas, mismas que no sabe ordenar… Quiero que salga pronto, la extraño. Perderá el control si no la dejas recordar cómo sucedieron en realidad las cosas. Podría salir si logra ser estable, piénsalo… " Para: Paulina Estrada. De: Lisa M. "Tu carta a ella jamás llego. Yo recibí tu carta… La visitaré, por cierto… Me prometiste un plan para traerla de vuelta si evitaba una acción, se acaba tu tiempo. Tienes que hacer las cosas bien, sabes de que puedo llegar a ser capaz de hacer cuando las cosas no salen como YO quiero. Inició la está sobre la mitad de la carrera en la universidad, tic, tac, tic, tac. ¡Por cierto! ¿Porter te suena? Se lo que hiciste. Se bien quién eres y como podría usar ello en tu contra. Tienes que hacer las cosas bien, Lisa Porter asesino a muchas personas cuando escapo de aquel hospital, no querrías ser su siguiente víctima, ¿O sí? Tu tiempo se agota”. Para: Paulina Estrada. De: Lisa M. " El plan está en marcha. Envíe los documentos a un chico, parte del bando de N. J, el los enviara por un poco de información acerca de la muerte de su hermana. Tu harás esa parte”. “Le envió los documentos a Grace, ella comenzará el juego. Tenías tanta razón, es de mente débil, le afecto saber la verdad y quiere venganza, o eso está sugiriendo él. Podrá traerla de vuelta, le preocupa su familia, inició el juego, gracias a ella podremos avanzar”. Apenas noté que Grace estaba a un costado de mí intenté dejar la carta, pero fue muy tarde, ella le había leído, parecía estar en un sinfín de emociones con solo una carta, la usaron. Fue un conducto para poder llegar a alguien más, ahora ella se encontraría destrozada solo por la idea de no dejar las cosas así. Le habían envenenado su cabeza. Eso era horrible. Ella dio un paso hacía atrás, para después mirar hacía arriba, podía notar como sus ojos se llenaban de lágrimas, mismas que ella intentaba frenar, su respiración era el mismo desastre en persona, su pecho subía y bajaba con rapidez. Olivia miro en nuestra dirección, para después caminar hacía ella. Paso su brazo por encima de su hombro intentando atraerla en un abrazo, más ella rotundamente se negó. —Mente débil—, repite Grace—Si no hubiera comenzado a enviarles mensajes... Las cosas no... —, se detuvo por un par de segundos, respirando agitadamente—, Las cosas no serían así. Yo pude haberme negado y las cosas no serían así. Podía notar la culpa en sus ojos, mientras que la tristeza invadía su cuerpo, debía ser horrible que tu propia madre se expresara de ese modo de su hija, no podía si quiera imaginar por un solo segundo todo lo que ella estaría sintiendo. Las palabras se quedaron atoradas en mi garganta, mientras que intentaba buscar las palabras adecuadas, no las tenía. Seguro la culpa le estaba carcomiendo la cabeza al saber que todo comenzó en sus manos, seguramente por… Por Kyara, logrando que ella se preocupará lo suficiente por su prima. La carta era amarillenta. Seguro habían pasado un par de meses después de que Julieta entrará a la universidad. Grace contó que ella lo había planeado demasiado. Investigo sobre el tema, lo que sería una pequeña venganza exprés, se alargo con el tiempo. Debía de ser jodido. Habían alimentado con odio la cabeza de una niña, solo para poder cumplir una venganza. Me acerqué a Grace, intentando decir algo, más no sabía que podría decirle. Sentía pena por ella, ¡Sentía tanta pena por ella! Al final del día todo lo que ella hacía, todo lo que intentaba se iba a la basura porque el pasado le alcanzaba velozmente, no la soltaba a pesar de que ella se estuviera asfixiando. —Seguro hubiera encontrado un modo diferente de hacer las cosas. Se hubiera retrasado lo inevitable... —alargo Liv pasando sus manos por el cabello de Grace—, Ella ya tenía los planes, solo necesitaba a alguien que los ejecutará por ella. No dije nada, solo miré hacía ambas, Liv tenía razón. De haberse negado Grace, hubiera encontrado un modo diferente de llegar a cada una de nosotras, hubiera encontrado la manera de ejecutar su plan. —Sí. Pero lo hizo conmigo—, susurró mirando hacía arriba, cerró sus ojos de los cuales salieron un par de lágrimas—, Lo hizo conmigo, yo llevé a todos a esto, yo arruiné a cada uno de ustedes, porque yo fui quien accedió. —Estas cambiando Grace—, le recordó Liv. —Siempre seré quien arruinó a los demás. Siempre seré quien arruino a todos… »—Eres predecible, llegar hasta la cima no cambia mucho cuando es a base de mentiras... «
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