Piensas, porque puedes hacerlo.
Mientes, porque puedes hacerlo.
Lastimas, porque puedes hacerlo.
» Causas dolor porque puedes. Lastimas porque al hacerlo, una parte de ti se siente superior y eso es patético «.
Después de un tiempo las cosas cambian, no serás igual siempre, normalmente... Eso no es un problema, hasta que en realidad se vuelve un problema. Te conviertes en otro tipo de persona.
Y con mala suerte la persona en que te conviertes podría ser en aquella que siempre llegaste a odiar, la que te prometías que jamás serías tu, no es un plano diferente ni un universo alterno, así funciona la realidad, deseas ser otra persona con todas tus fuerzas, sin saber que en realidad la única persona que tenía el poder para hacer eso eres tú, quien tiene el poder para cambiar las cosas, de hacerlas realidad.. .
» La mejor parte de avanzar era que esperabas no tener que mirar hacía atrás constantemente. La peor parte de quedarte estancado mientras fingías que las cosas salían especialmente como querías… Era que la verdad te terminaría por alcanzar para recordarte que el sufrimiento se enamoraba de las personas con el corazón más puro «
Habitualmente llegas a conocer a las personas de un modo, te encariñas y día con día buscas un modo en el cual... Hacerla feliz. Eso sucede cuando tienes sentimientos por una persona, te esfuerzas en hacerla feliz, hasta que sin darte cuenta tomas más de tu energía y terminas agotado. Crees en las historias que se te cruzan por enfrente—no tienes razones por que no hacerlo, confías porque no hay una sola razón para no hacerlo—, llegas así a cambiar tu perspectiva para terminar por preguntarte, ¿Seré feliz siempre? ¿Seguirá así?
» Después la realidad te ahoga bajo el dolor tomándote del cuello impidiendo respirar «.
Es así que terminas preguntándote sobre la realidad, ¿Qué es verdad? En realidad, yo no lo sabía, estaba más lejos de saber la realidad que de terminar con el dolor creciente día a día dentro de mi pecho como un agujero negro... Sin final.
Estire mi mano para apagar la casetera que reproducía aquella cinta que me había sacado de mi zona, esta se había comenzado a reproducir una y otra vez, yo me había perdido en mis pensamientos sin darme cuenta logrando que de un modo... Esto comenzará.
No podía entender lo que me sucedía, me perdía en mis pensamientos, salía del uso de razón, dejando de estar aquí, de un cierto punto de vista, habiendo que cada vez, con cada minuto que pasaba me sintiera aún más patética que el minuto anterior.
Guarde las cosas en mi tocador, con lentitud y sumo cuidado esperando no dañar esto si quiera un poco, deje caer mi peso en mi cama con el suspiro resonando por toda la habitación, aferre mis manos en la cobija fría, sintiendo la pena en mi cuerpo, ¿Yo dejara de sentirme así? ¿Regresaría a mi realidad? ¿A mi mundo?
—¿Que voy a hacer? —, Tape mi rostro con una almohada para ahogar el sonido—, ¿Qué es lo que debo haber? ¡Mierda!
¿Debía de decirles todo lo que había pasado el día de hoy? ¿Decirles que había encontrado información? ¿Qué todo era cada vez más complicado? ¿Qué sentía más peso sobre mis hombros del que debía sostener?
Ahí fue que recordé el sobre, aquel sobre lila que había encontrado en la morgue, el sobre que lo podía cambiar absolutamente todo... Me levante rápida y bruscamente para comenzar a buscar mi mochila con un toque de desesperación, ¿Cómo es que no lo había mirado hasta ahora? Apenas encontré la mochila saqué aquel sobre lila, se sentía un poco pesado para ser un sobre, demasiado liviano para el peso que en realidad tenía. Sólo que yo pensaba en demasiado peso... Miré con detenimiento ese jodido sobre, entre mis dedos para después abrirlo con la misma lentitud, aquella nota sobre salía, sin embargo, no le miré por tanto tiempo.
Saque el contenido sobre mi cama notando de nuevo aquellas fotos, aquellas que parecían querer marcar la vida de modo irreversible.
Otra nota salió, fruncir las cejas.
» Traiciones amargas te marcan la vida. Si tuvieras que elegir a alguien para que muera, ¿A quién escogerías? «.
Debía de ser la persona más cruel existente para ponerme enfrente la decisión de esto, ¿Cómo es que yo podría elegir entre todos nosotros quien valía menos y quien más? Era ridículo, absurdo... Pero a la vez tan brillante, siempre encontraba el modo perfecto de hacernos pedazos sin siquiera esforzarse lo suficiente. Era así, cruel.
Mire nuevamente aquellas fotografías, que se encontraban entre las cosas, las coloque en un orden en mi cama dejándome ver el rostro de cada uno de nosotros, de un modo... Aquellos rostros eran enfocados con perfección, como si hubiera hecho esto sin siquiera ocultarlo, dando por hecho que estaba más cerca de lo que podíamos creer. Siempre estaba más cerca de lo que podríamos creer.
Las miradas de cada uno miraban hacia la cámara, cansadas, agotadas, cada uno de nosotros nos mirábamos rotos, todos nosotros lo estábamos. El mundo nos había hecho de este modo, frágiles.
Eran buenas personas disfrazadas de malas, personas que habían sido crueles... Causando estragos debajo de los secretos de cada uno, cada uno tenía la piel llena de heridas. Todos estábamos hechos mierda por la misma persona, nos había lastimado y no tenía si quiera un toque de arrepentimiento, lo cual lo había muchísimo peor. Todo resultaba ser cada vez mucho peor. Tomé entre mis dedos mi fotografía, yo en realidad parecía un cachorro asustado, con el corazón herido y la vida cayendo en picada. Las ojeras de mis ojos eran marcadas, ya habían comenzado a atormentarme. Mi fotografía y la de Gilberto habían sido tomadas el mismo día, lo recordaba a la perfección porque después de todo habían sido de los pocos días alegres que había tenido en los últimos meses, era el día que nos habíamos enterado que Juls estaba embarazada, había casi medio año de eso.
Así cada una de las fotografías, un poco borrosas al ser recortadas para que solo fueran nuestros rostros, pero habían sido tomadas con precaución logrando tomar nuestro lado más triste, aquel que no mostrábamos. El débil.
Grace tenía razón, un pasado no podía cambiarse no éramos nuestro pasado porque de serlo... Nadie sería buena persona, pase mis dedos por encima de las fotografías, ellos no eran lo que ellos dirán, quizás cometieron errores, pero intentaban aprender de ellos.
Eran fotos de Gael, Uriel, Gilberto, Guillermo, Caleb, Juls, Gisela, Drey, Danik, Liv, Grace, Darwin, Saith y... Y yo.
Con secretos que nos hacen desbordar en la vida de los demás, pase mis dedos por mi cabello, esto era demasiado extraño para mí, era diferente. Mordí un poco con brusquedad mi labio logrando que un fino sabor metálico llegaba a mí, tomé la fotografía de Gilberto entre mis dedos. Esto era horrible.
Le gire encontrando un escrito peculiar.
» Secretos Gilberto Sprouse «
Me levante caminando hacia donde se encontraba mi tocador, mirando una fotografía de Gilberto y yo, nos mirábamos felices, parecía que éramos felices. Uno a un lado del otro, presione mi mano logrando que mis uñas se entierren en mi palma.
Miré de modo discreto su rostro mientras que el mío se encontraba un poco escondido en el hueco de su hombro, el me miró para después sonreír de oreja a oreja, acomodando mi cabello y acercándose un poco a mí.
—¿Será que un día no te atrapé mirándome? —cuestionó a lo que terminé por esconder mi rostro, dejando de ver el suyo—, Claro, yo no vi nada.
Sonreí inconscientemente levantando un poco mi cuerpo recargándome en mis codos, observando sus ojos nuevamente, el me dio una mirada divertida, para mirar hacia arriba.
—No te estaba viendo a ti. Bueno, lo hacía, pero no por las razones que piensas—, mentí a lo que el rodó los ojos—, Tienes un bicho en la cara.
—Lo que digas Morgan…
—Es un lugar lindo—, mencioné. Para después observar hacía las estrellas—, Me gusta mucho.
—A mí me gusta estar contigo—, sus manos tomaron mi rostro dejando un ligero beso en mis labios—, Me gustas tú.
Le dejé una sonrisa pasando mis manos por encima de su hombro, recargué mi cabeza en el para después soltar un suspiro aliviado.
—¿Te gustó yo? —pregunte curiosa a lo que el asintió—¿Por qué?
—Porque eres tú.
—¿Te quedaras aquí? ¿Serás tú? ¿Serás honesto?
—Seré honesto... Siempre, lo prometo.
Deje la fotografía en el tocador para regresar a aquella fotografía que ella me entregó, una fotografía donde estarían sus secretos, ¿Era lo correcto leer? Seguramente no.
¿Leería? Seguramente, sí.
“Creo y expandió los rumores sobre Katherine Morgan «
Mire hacia arriba, recordando aquella fiesta de disfraces donde estaba escondida en el closet escuchando la conversación que tenían con los cinco, parecía que lo que me daba... Podía ser real, parecía que en un cierto punto ella había decidido ser honesta, ¿Por qué?
—Quiero apoyarte, deberías escuchar más allá. Se que los cinco no son malos... Ni el clan d, pero tienen secretos—Cassie me aseguro, pasando sus manos por sus bolsillos—, Ve atenta, no quiero que te hagan daño.
Presioné mi mano aún más, sintiendo como mis uñas generaban daño en mi piel, solté un suspiro molesto, deja do caer mi peso en mis palmas.
» Causa del secuestro de Julieta Morgan. El mensaje que se envió a Darwin sobre la ubicación de ella, ya que dejaría a su prima en el aeropuerto, pudo ser un accidente «
Podía ser que entre más avanzará mi lectura sobre el modo en el que miraba a Gilberto pudiera cambiar, quizá exista la posibilidad de que este escrito solo pudiera arruinar la relación que tuviera con él.
—En un punto te cansará que la vida solo sea así, te mantienes huyendo... ¿No te aterra lo que la vida pueda ser horrible conmigo?
Me recosté en su pecho mirando hacia el cielo, bajo las estrellas brillosas y la luna en el punto más alto de nosotros.
—No me interesa si es peligro, me gustas tú—pase mi mano por su pecho—lo que suceda en este mundo, lo que suceda cuando estás en tu historia, lo que vea en tu racha de chicos malos—espeté mirando sus ojos, poniendo mi cuerpo por encima del suyo—, Nada cambiará mi perspectiva de cómo te veo.
—Se que cambiará el modo en el que me miras—me asegura, jala mi cuerpo haciendo que nuestros ojos se miren fijamente—Pero no quiero que olvides que a pesar de todo... Cuando te digo que te amo, te lo digo de verdad
—No hay nada que me digas que me pueda lastimar—, prometí, riendo ante sus ojos preocupados—, Nada me puede lastimar, soy Katherine.
—Katherine Morgan, nunca olvides que daría lo que fuera porque tu estés bien. Te amo.
Dejé caer mi peso en el suelo, atrayendo mis rodillas a mi pecho, recosté mi cabeza en estas para después mirar hacia un costado. Al haber leído la siguiente línea. ¿Podía ser que si quiera esto dejara de lastimarme? Yo era ridícula.
» Fingió amar a Katherine por hacer que ella se alejara de Saith al enterarse que frecuentaba a Rey, esperando dejar a K. Dentro de una burbuja de cristal, donde nadie se acerque «.
Un par de lágrimas cayeron por mis mejillas, sentí como mi corazón latía con fuerza, tragué en seco intentando que el nudo de mi garganta desapareciera.
—Morgan. Si un día dudas que mi amor es real, mira el cielo—me dice recostado mi cuerpo a un costado del suyo—Brilla, ¿No es así?
—Siempre brilla, día y noche—, solté con una risa divertida jugando con mi cabello—¿No lo habías notado?
—Cuando este deje de brillar, podrás dudar que te amo. Pero de igual modo, lo haré. Siempre te amaré.
Busque con mi mano aquella hoja, la fotografía de aquel chico, es curioso como fui yo quien menciono que nada cambiaría, me había equivocado. Es curioso, pero si alguna parte de mi aún sentía por el... Se había roto, me había causado daño. Es curioso, pero solo me impulsaba más a la idea de que no necesitaba buscar ni estar con nadie. Me interesaba poco las razones de Gilberto, me interesaba poco por qué Saith se comportó así. Ambos me habían hecho daño, ambos me lastimaban escribiendo entre líneas sobre el dolor, ellos me habían dañado, me hacían daño.
» Él fue quien vandalizo el departamento de Julieta, intención obtener información sobre la muerte de su hermana «.
» Me ayudo el primer año (2019) a obtener los números de los chicos para expandir virus en sus artefactos «.
» Dio el numero de la clave de la casa de Katherine, el día de Halloween, con tal de tener información en donde se encontraba ella «.
Mis labios se entreabrieron con sorpresa, sentí el corazón latir me en las orejas, de haber sido así... Guillermo había sido una especie de peón, pero quien me habría entregado antes habría sido Gilberto...
» El collar que Fernanda le dio a Katherine a pesar de que, si tenía un dispositivo de rastreo, nosotros —Mi equipo y yo—, no la mandamos a seguir, ni hacerle daño, él tenía como propósito hacer que ella no se sintiera segura y acudiera a él «.
Presione con fuerza aquella fotografía aun sintiendo como las lágrimas comenzaban a llenar mis ojos, nuevamente. Él me había generado demasiado sin darse cuenta, me lleno de miedo, me había estado llenado la cabeza de miedo, temor... De dudas. Él había estado jugando todo este tiempo conmigo. No importaba lo que fuera... Solo me estaba causando más y más daño.
» La chica de el Karaoke es su ex novia, por ello la llevo ahí. Para causar celos «.
» En el secuestro de Julieta, Gilberto le disparo a Darwin, porque él sabía su ubicación «.
» Gilberto sabía que la noche en que atacaron a Drey y secuestraron a Katherine, abría un atentado, no advirtió a los demás, temeroso de que se supiera el cómo, el atentado sucedió y no termino de llegar, sin embargo, vio a Luke salir de casa de Katherine esa noche «.
Un vuelco en mi estómago nació generando un estremecimiento en mi cuerpo, me levante rápidamente caminando al baño, mi cuerpo expulso la bilis en el baño.
—Es una pena que quien crees conocer te haya entregado—, unas manos tomaron mi rostro. Sin embargo, no podía verle—, Es una pena que ya no puedas confiar en absolutamente nadie.
—Él no me entregaría—susurré. Sin embargo, un vuelco estaba en mi estómago—Él me quiere.
—Eso es lo triste Morgan, quien te quiere te puede mentir—¡Que no! ¡Él no me haría eso! —grite furiosa.
—Él te entrego, porque al hacerlo la vida es más sencilla para él.
Jale la cadena del baño para soltar mi cabello, con agua moje mi cara esperando que todo se aclarara, pero las cosas no eran así de sencillas, no esperaba que las cosas fueran así. Salí del baño regresando a mi habitación, me miré en el espejo notando mis ojos inyectados en sangre ante las lágrimas que habían salido de mí, noté como mi nariz estaba ligeramente roja... Pero lo más importante, note que yo volvía a estar rota.
Aquel pensamiento que ingresaba a mi dolía, y me dolía pensar en que yo me encontraría aquí, siendo lastimada una y otra vez por las personas cercanas a mí.
» Gilberto entrego los planes que hicieron que Lily corriera a Drey, con la finalidad de poder hacer que peleará con Caleb y ella se quedará con Katherine «.
» Cuando Guillermo salió con Gisela, (Los pocos días) Gilberto la beso «.
» Gilberto conoció a Paulina, de ese modo llegamos al inicio de la historia, buscamos a las tres chicas que Grace ansiaba conocer, para enviarle su dirección y nombre «.
» Los altercados que sufrieron los bandos a finales del año pasado, fue porque Gilberto estaba cansado de tener que seguir las ordenes de Uriel, misma razón por la cual terminaron peleando con Rey Darwin «.
Me sobresalte al escuchar el sonido de la puerta, estaban tocando. Miré las fotografías que se encontraban en mi cama, las palabras que se encontraban detrás y lo mucho que me había afectado leerlas. Lo había hecho y de un modo completamente brutal. Aclaré mi garganta, limpiando las lágrimas de mis ojos, solté el aire de mis pulmones para después mirar hacia la puerta, mi corazón comenzó a latir de un modo estrepitoso, mientras que mis pensamientos me hacían trizas, bajé la mirada sintiendo como las lágrimas querían regresar a mí, el llanto se había vuelto una vieja amiga. ¿Nunca sería lo suficiente para alguien? Para algo...
—¿Katherine? —, su voz, mire hacia la puerta para después comenzar a tomar todas las fotografías.
—Abro en un minuto Grace—, espeté mientras comenzaba a guardar cada una de las fotografías que se encontraban en mi cama, las ingresé en el sobre, para colocarlas en el tocador, dentro de un cajón que tiene cerradura, le cerré para después ingresar la llave en el bolsillo de mi pantalón.
Camine hacia la puerta, antes de abrir tome una bocanada de aire esperando poder calmarme, apenas abrí lo primero que miré fue a Grace quien parecía estar feliz, sin embargo, su sonrisa decayó un poco apenas comenzó a observarme con sumo cuidado.
—Yo... ¿Estás bien? —me pregunta, alce la mirada y asentí sin decir nada—¿Estas segura?
Creía muchas cosas en esta vida. Como la ley de atracción, esperaba que al decir una y otra vez que yo me encontraba bien podría llegar a estarlo, “atraes lo que piensas, lo que dices”, esperaba poder llegar a atraer la felicidad porque este juego y esta vida en realidad me estaba haciendo pedazos.
En realidad, yo estaba cada vez más cansada de tener que soltar las mismas dos palabras cada que las cosas se me habían salido de las manos y era evidente que mentía, no, no estaba bien, dudaba que pronto o en algún momento yo pudiera llegar a estar bien. Ella me miro con atención, parecía comenzar a examinarme, logrando un cosquilleo en mi estómago debido a los nervios, ella parecía ser un detector de mentiras y notar cada vez que yo estaba haciéndolo. Y en realidad había comenzado a hacerlo demasiado.
“Estar bien”, podría fingir y repetirlo demasiadas veces hasta que fuera yo quien lo creyera, pero no parecía si quiera ser una frase realista, cada vez me sentía más cansada, más lastimada. Mas falsa.
—Si, estoy segura Grace. Siempre estoy bien—, mentí segura de mi misma, introduciendo mis manos en los bolsillos de mi pantalón. Aclaré mi garganta para sonreír un poco—, ¿Qué sucede Grace?
Me examino, para después sonreír levemente de lado, con una mirada llena de confusión, me recargué en el marco de la puerta esperando lucir tranquila, sin embargo, creía que estaba siendo demasiado forzada para que eso sucediera.
—¿Tienes algún número de pizza? No es querer ser enfadosa, pero no conozco nada de aquí—, me dice a lo que asentí—, ¡Genial!
—Tengo números de diferentes restaurantes en el primer cajón de la cocina, junto al refrigerador—, mencioné—, Iré un par de minutos con Gilberto, ¿Necesitas algo de afuera?
Ella se quedó pensando un par de segundos para después negar y agradecer, me introduje nuevamente en mi habitación para sacar aquella fotografía del cajón y tomarle una foto a todo lo que venía escrito, cerré nuevamente el cajón para terminar ingresando la llave en mi collar, no lo perdería. Tenía más fotografías que leer.
Subí al coche que me había dejado para emergencias Juls debido a que por el embarazo no pensaba conducir, comencé a manejar mientras que la música de la radio resonaba por todo el auto, los pensamientos que transitaban por mi cabeza eran demasiados, sabía que él me había mentido en numerosas ocasiones, pero no creí que fuera tanto.
No creí que siempre las
Apenas llegué al edificio bajé del coche mientras que sentía como mi corazón latía con fuerza, demasiada, a decir verdad, habíamos dicho que no escucharíamos los rumores, es verdad, pero esto era demasiado, ¿Él sabía de la noche de mi secuestro? Había caído bajo ayudando constantemente a quienes habían comenzado esto.
Estaba por entrar al elevador cuando este se abrió haciendo que pudiera verle. Podía decirle que me sentía molesta con él, sin embargo, no encontraba un modo en el cual poder hacer que mis palabras no sonarán del todo groseras, estaba enojada, demasiado y quería haberlo hecho saber.
—¡Morgan! ¡Hola! —, exclama con una enorme sonrisa—¿Venías a verme?
Baje la mirada, para después apartarla oír completo. Era demasiado que procesar todo lo que estaba pensando.
—Algo así—, espete—, Necesito hablar contigo—miré detrás de su hombro encontrando a Gael—, A solas si no te importa. Hola Gael.
—Kathy—, saluda—, Te veo entonces en un rato Gilberto, chao Kathy.
—Adiós Gael.
Gael se acercó a mí, para después susurrar cerca de mí oído—, Deja de hacer lo que los demás quieren. Te estás rompiendo por serlo, no eres tú.
La sorpresa llegó rápidamente a mí, abrí los ojos a par girándome sobre mis talones intentando mirar su rostro, esperando verlo nuevamente, así fue, me dio una leve sonrisa que me transmitió tranquilidad, parecía hablar enserio… ¿Era notorio el como me estaba sintiendo? ¿Era notorio todo lo que estaba sucediendo? No quería saberlo, a pesar de aceptarlo o no, una parte de mí estaba consiente de que el tenía la razón escurriendo de sus labios, estaban siendo cruel conmigo, lastimándome constantemente mi corazón esperando dar más de lo que en realidad tenía o si quiera podía llegar a ofrecer.
Giré nuevamente hacía Gilberto, quien parecía confundido y un poco preocupado ante como me miraba, había llorado hacía un rato al leer todo lo que había hecho el, me había equivocado al decirle que nada podría cambiar el modo en que lo veía, en realidad si había cosas que podían cambiar lo que estaba sintiendo y todo esto estaba siendo un toque de ello.
¿Aún tendría los ojos hinchados e inyectados en un rojo alrededor de mi pupila?
—¿Se encuentra todo en orden Morgan? Pareces enfadada...—, comenzó. Sus manos tomaron mi rostro—¿Estas bien?
¡Joder! ¡Deberían de dejar de preguntarme si estaba bien! ¿Lo estaba? ¡No lo sabía! ¡Estaba perdiéndome!
Le tomé de la mano para después mirar sus ojos con toques verdosos. Recordaba como él había prometido que siempre estaría ahí para mí, que me escucharía a pesar de todo. Que sería una persona diferente a lo que los rumores contaban. Me acerque a él, abrazando su cuerpo ocultando mi cabeza entre el huevo de su hombro. Cerré los ojos pensando en todo esto.
Tenía tantos pensamientos dentro de mí, tenía tantas cosas en las cuales me estaban sucediendo... Estaba enojada, enfadada, triste... Pero sobre todo estaba decepcionada. Y eso era lo que más me afectaba en todo esto. Y era triste.
—Estaba pensando... Estuve pensando entre todo esto y lo que me has dicho—mencioné, sin apartarme de él, recostado mi cabeza en su hombro—, en que yo te gustaba... Que eras real conmigo porque así debía de ser.
Se separo de mí, tomando mi cabeza entre sus manos para después observar mis ojos, sentí la fría brisa chocar con mi rostro, era... Extraño sentir todas estas cosas.
—¿Sí?
—Si, estuve pensando sobre todo lo que ha sucedido. Lo que hemos vivido—, mencioné sintiendo mi voz quebrarse—en que me prometiste que no me lastimarías, ¿Lo recuerdas?
El asintió, dejando un pequeño beso en mi frente, baje la mirada nuevamente. Aquella chica que se ocultaba entre los demás parecía volver. Aquella que se sentía indefensa ante el mundo que la lastimaba.
Saith era la única persona que conocía mi verdadero yo, el feliz, el herido, el que tenía días en los que no quería ni podía levantarse de la cama, él sabía el dolor que recorría mi cuerpo y aun así se quedaba conmigo.
—Lo recuerdo. Jamás te fallaría, ni te lastimaría.
Jale las mangas de mi suéter para después sentir mi corazón doler, mis piernas flaquear y la vida dolerme cada vez más y más. Así funcionaba mi vida...
—¿Por qué llegamos aquí? —espeté. Aclarando mi garganta—, ¿Por qué estamos lastimando a los demás? ¿Por qué nos lastimamos unos a otros?
—Porque podemos. Porque tenemos el poder de lastimar a los demás—, se encogió de hombros—Quizá no debemos hacerlo, pero tenemos el poder.
Asentí. Baje la mirada para después cerrar los ojos apretando estos.
—Sucedió algo, ¿Cierto Katherine?
—No funcionamos... Porque al estar aquí, sé que nos lastimamos. Para que las cosas funcionen debe haber bases, como la honestidad, la confianza... ¿No lo crees?
—Supongo, ¿Tú me has mentido? —, pregunta—, Yo.
—Fui con Fernanda, por el collar, tenías razón. Supe que ustedes sabían que yo tenía un hermano y fue la razón por la cual estuve molesta contigo un par de días, que acudí llorando a tu casa. Suelo ser sincera, cuando nos besamos me gustabas, y cuando te lo dije, era real.
Siempre había sido real con mis sentimientos, nunca le había mentido absolutamente nada del como me sentía, yo había sido real, había demostrado mis sentimientos desde el momento uno, ahora solo podía pensar en que todo esto me lo había ganado yo sola, por esperar una parte de mi recibir el tipo de amor que estaba en las historias, pero eso no me sucedería.
Porque yo era Katherine Morgan, la chica a la cuál nunca le salían las cosas bien, la chica que desde el día uno había nacido para el desastre, la chica que no recordaba buenos momentos sin que hubiera pensado por si quiera un segundo en que las cosas no durarían. No me aferraba a las personas, ni a los recuerdos buenos, ni los momentos… Por temor que al ver la vida que estaba siendo feliz me lo decidiera quitar.
Había evitado esos momentos, ahora… Solo había sido otra persona que se escudaba con su pasado para evitar los momentos, había comenzado a fingir ser otra persona, una alegre la cuál no tenía miedo de nada… Para no salir lastimada.
Sin darme cuenta eso me trajo hasta el día de hoy, a los malos momentos y el dolor me había atrapado.
—Se que hoy no entenderás lo que sucede Kathy, pero los cinco serán peligrosos siempre, al igual que el clan D, a pesar de todo—, menciono Cassie mirándome con tristeza—, Gilberto esta detrás de ti, pero sé que está detrás de mas chicas porque el es así. Los bandos destruirán tu vida. Ya paso una vez…
—¿Los cinco destruyeron…?
—Los bandos de esta ciudad son peligrosos. Los viejos también, anteriormente había un bando… Que no se tentó el corazón murieron cuatro del bando contrario, el bando contrario a donde pertenecían sus…—se quedo callada por un par de segundos, sacudió su cabeza y bufó—, Los bandos siempre serán un peligro, hace veinte años y el día de hoy, ya destruyeron una vez a tu familia, ¿Dejarás que suceda una vez más?
Yo no quería pensar en que esto era real. Ellos no eran tan malos… Pero al final del día las cosas habían explotado para esta familia cuando Julieta se acercó a Uriel. Gilberto me contó que a Uriel le gustó durante tanto tiempo, pero no fue antes de agosto del año que yo lo conocí que el había decidido hacer todo para enamorarla.
—Yo no te he mentido—, menciona para después hacer una mueca—A excepción de que sabía que tenías un hermano, pero como tal no fue mentira, solo no lo mencioné.
—¿Ocultas muchas cosas no es así? —ni voz se quebró mientras hablaba—, Ocultas cosas... Mientes.
—Solo lo que podría hacerte daño.
—Me has hecho daño, con todo lo que has ocultado y lo que has hecho—, espeté alzando las cejas—, Es curioso que cuando no buscas nada, las respuestas se te plantan en la cara.
Su rostro se llenó de confusión, una que parecía poder tener el poder de enmarcar completamente su rostro, di un paso hacia adelante mirando sus ojos de modo desafiante,
—Morgan...
—¿Por qué no eres honesto conmigo? —, exclame al borde del colapso—, ¿Alguna vez te guste de verdad? ¿O todo fue una actuación?
—Morgan...
—¡Jugaste conmigo!