Conducía, esperando que el trayecto no se tragará la valentía que estaba en nuestro cuerpo, porque seguramente terminaría por ganarnos, todo esto podía ser más fuerte que todos nosotros. Tener que ir detrás de una historia estúpida era demasiado pesado más cuando no querías ir tras ella. Miré por el espejo retrovisor como Grace miraba hacía su celular, mientras que sus manos temblaban un poco, ¿Serían los nervios? ¿El temor de regresar a los pasos que dio antes? No lo sabía con tal claridad.
Se dice y cuenta que en las calles perfectas de california una noche de luna llena cambio absolutamente todo, no salgas después de el anochecer, no camines por el boulevard en donde se encuentra el hospital, podrías perderlo todo, cuidado con repetir tres veces su nombre, Lisa Porter podría alcanzarte.
—¿Tus intenciones son ir callada todo el trayecto? —, bromeo hacía Grace. Sin embargo, no me dio una respuesta, no miró en mi dirección. Solo miraba hacía su celular—Super.
Cuenta la historia de un par de amigas, amigas que a su par eran perfectas, hechas de la misma gota de lluvia, contaminadas por el mismo aire. Cuentas con los dedos las cosas buenas que has hecho, pintas con los colores pastel intentando ocultar los parches grises que nadie notó. Un par de pastillas, un tratamiento y ella podría salir. Pero como cuentas con los dedos tus buenas acciones, a ella le faltaban manos para las malas.
—Grace—, llamé. Ella hizo un sonido, me escuchaba. Más no me miraba—, Estas temblando, ¿Te encuentras bien?
—Por supuesto.
Ella tenía una amiga, una amiga que visitar, una sobredosis sería la opción perfecta de entrar, sin su nombre dar. Fue así que ella se ingresó al pabellón psiquiátrico, engañando al personal. Donde las pastillas que toman le quitan lo gris y con un par de bebidas son felices… Cuando las toman, y no están en lo profundo de la tierra en una maceta de la sala de estar.
No tenían registros de ella, no tenían un nombre, edad o una fecha de nacimiento, si quiera un solo dato o pista que pudiera revelar su identidad. Ella se auto nominó Lisa, Lisa Porter. Más nunca pudieron dar con su identidad real.
—¿No llamaremos a nadie para decirles el plan? —cuestionó Grace, alzando por un par de segundos—¿O esto no se los dirán?
—Primero debemos encontrar una respuesta, o algún tipo de información—Giré a la derecha mientras que miraba por el espejo—, No tenemos que hacer un teatro de todo, todo el tiempo.
—Nuestra vida es un teatro, un drama—, chistó. Rodando los ojos.
Más después de eso no dijo absolutamente nada al respecto, se mantuvo en silencio esperando llegar.
Algo que siempre me dio curiosidad… Cuando esperas el destino con ansias el camino es demasiado largo, cuando el destino te aterra, la llegada a este… Es más rápido de lo que puedes llegar a imaginar.
—Es un buen plan, tranquila Grace—, le calmó Olivia girándose en su dirección—Las cosas saldrán bien.
—O terminaremos como sardinas en una lata—, le siguió con una sonrisa sarcástica—, Que opciones tan tentadoras.
Sabía que estaba un poco nerviosa, pero no entendía el porqué se comportaba de este modo, parecía un poco enojada quizá, asustada. Era difícil entender a Grace, casi no la conocía en realidad. Para ser honestos.
—Me encanta lo positiva que eres—, Se tallo el rostro Olivia—, El alma de la fiesta.
Ella soló quería ver a una vieja amiga, el viejo amor de su vida. Quién había sido ingresado hacía un par de meses atrás. Tras un desastre ocasionado por su hermana.
Se dejo caer a un lado de ella, con una sonrisa pequeña ocultando sus brazos en el la cobija que los doctores le habían dado. Emocionada de poder ver a su amiga, sin que su mejor amiga la juzgará de traición.
—Y estás aquí—, sonrió la rubia, con una sonrisa tranquila. Recargando su cabeza sobre la ventana—, Creí que no te vería de nuevo.
—Me gusta el desastre, más me gusta vivirlo contigo—, musitó entrelazando sus dedos con los de su amiga—, Es más divertido…—pausó por un par de segundos para después encogerse de hombros—Era más divertido cuando éramos las tres.
Los doctores aseguran haber puesto la atención necesaria hacía la chica que recién ingresaba, pero decían que ella había sido aún más lista.
—Pero a ella no le gusta que seamos las tres, solo ustedes dos—canta con tono de lastima, mientras su rostro mostraba la burla—Dos amigas indefensas que amarían que los bandos no se rompieran.
—Sería sencillo si tu pequeña hermana no se hubiera enamorado de un chico del bando contrario—, espeta de modo gracioso, moviendo su cabello exageradamente.
—Una lástima—, dijeron al unísono demasiado divertidas.
Las personas correctas se conocen en el momento menos adecuado, cuando crees que podrás estar con quien te mostró la luna, llega alguien y le jura bajarla por ella. Ella le creyó, estaría bien, todo lo estaría. Las cosas que decía las repetía, todo será divertido. Prometió.
—¿Qué es lo que estás haciendo? —curiosea Olivia hacía Grace, quien hablaba tan poco—, ¿En realidad te enojaste con nosotras?
—No. Esta bien, soy así, podré entrar, necesito silencio—, sentenció. Mirando su celular—, Necesito concentrarme.
Es así como lo que decimos podrá cambiar todo, lo habíamos tomado a juego, pero eso había hecho que su sonrisa divertida saliera de su rostro.
—Éramos buenas amigas—, sentenció la rubia rebuscando entre sus bolsillos, hasta dar con una caja de cigarrillos—Siempre me pregunté a donde llegaríamos.
—¿Así que ya no somos amigas? —, El rostro de “Lisa”, se torno triste, mientras contenía la respiración esperando no dar indicios de cómo se sentía—Yo creía…
—Seremos cercanas, sí…—, comenzó la rubia, buscando con la mirada a una chica que le ayudará a prender su cigarro. Después de un par de segundos así fue, le tomó una bocanada para expulsarlo al son de sus palabras—, Pero tu lealtad esta con otra persona. Con Claudia, no hay nada que lo cambie. Tranquila, no voy a llorar.
—Estamos por llegar, ¿Estás segura de que quieres hacerlo? —pregunté mirando por el espejo retrovisor, ella no miró en mi dirección. Solo se encogió de hombros—, No queríamos presionarte.
—Ya. Esta bien—, se limitó a decir—, Esta todo en orden.
—Quería hablar contigo de algo, ¿Falta mucho para que te den de alta? —curiosea la pelinegra a lo que ella negó—Deberías tener cuidado de lo que hagas antes de salir.
—¿Cuidado con qué? Arreglé las cosas con mis hermanas—, prometió. Acomodando su cabello—, Visité a él, las cosas estarán bien.
—¿Y nosotras? —preguntó “Lisa”, su sonrisa había decaído, para después sacar un cigarrillo de el bolsillo de su amiga—¿Qué paso con nosotras? ¿no estaré en tu lista de cosas por arreglar?
—A tu mala fortuna, no estas en la lista—se mofó con diversión Anna, encogiendo sus hombros—, Estaremos juntas, siempre. ¿No es así?
Paulina sonrió un poco, pasando su brazo por encima de su hombro atrayendo a esta en un abrazo, quizá el destino de muchos sería diferente si Paulina no hubiera decidido ser del camino del mal, era tan cercana a Anna desde el día uno, mientras ella le mostraba con emoción la luna, las estrellas y le prometía que estas le escucharían en un día de tristeza. Pero… Los celos de Claudia por ser mejor que sus hermanas nunca tuvo algún tipo de límite, cerro el círculo de amigas, sacando de a poco a Anna y siendo el blanco para las balas. Claudia necesitaba atención… Paulina un poco de amor.
Así fue como ella se dejo perder, con un poco de amor por parte de Claudia, quien le prometía que ella siempre le bajaría, el sol, la luna y las estrellas solo para verla feliz.
Pero mintió. Y eso fue lo único que cayo, encima de ella. Terminando muchas travesías.
—Siempre me pregunté que hubiera sido de nosotras, ¿Por qué te trajeron aquí? —curiosea la rubia, sonriendo levemente—¿No te cansas de meterte en problemas?
—Es interesante ver hasta donde llegaré, tengo un gran potencial—, se rio mirando con cariño hacía ella—, Quería verte, una pequeña sobredosis, no tomé los medicamentos.
—Un espectáculo, eres astuta chica—, le alagó con una sonrisa de oreja a oreja—, Podríamos haber sido reinas de esa ciudad.
—Laura lo era, hasta que decidió el bienestar de sus hijos sobre la diversión. Al igual que Claudia, me enteré que cuida a tus hijas—, le señala a lo que la rubia asintió—Que buena hermana.
—No tan buena hermana. Ella fue la que hizo el desastre, quien tiró todo a la borda y me inculpo.
—Las hermanas pelean—Restó importancia moviendo su mano con desdén—¿No es así?
—Todos tenemos un mal día—Se mofa para después recargar en la pared blanca—, ¿Qué tipo de pastillas?
—Clonazepam—, mira su cigarrillo apagado—, ¿Quién enciende esto?
—Acércate—, le pide, así uniendo sus cigarros ambas haciendo que el de ella se encienda—, Eres un alma libre, ¿te quedaras?
—No... Tu sí lo haces, ¿Por qué? ¿Dejaste de intentar salir? —, indaga Paulina inhalando de aquel cigarrillo—, ¿No extrañas el mundo real?
Me estacione fuera de la estación de policías, parecía estar todo ir avanzando con normalidad, mientras que sentía como mi corazón desbordaba de emociones y pedía a gritos salir de mi corazón, quizá sería de las mejores opciones que podría tomar. Quizá así, de ese modo las decisiones que tomará serían con la cabeza, no con el corazón, debía comenzar a hacer el uso de mi razón.
Si no perdería la cordura.
¿Qué si yo había hecho este tipo de cosas anteriormente? No, jamás en mi vida.
¿Qué si quería comenzar a hacerlo? No, jamás en mi vida.
Pero lo haría, aun cuando no quisiera, porque todo esto tenía más fuerza que nosotros, nos superaba de maneras increíbles, así era la realidad. No siempre le entendías. No siempre podías con ella.
Me enderecé mirando en dirección de las chicas, Grace regulaba su respiración de un modo completamente tranquilo, parecía una especie de ritual mientras decía una serie de palabras entre dientes que no era capaz de entender.
—Necesito un par de minutos—, pidió Grace—, Esto tiene que salir perfectamente bien.
—Sí, extraño el mundo real. Tengo mejoras porque no tengo lo que ellos dicen—, soltó mirando por encima de su hombro—, Antes de encerrarme, a quien le hicieron los estudios fue a ella, lo planeo de pies a cabeza.
—Por eso saldrás pronto—, entendió ella—, Porque jamás estuviste mal.
—¡Bingo! —se enderezó y miró hacía uno de los doctores—, Mato a sus bebes… Es un desastre.
—Anna… Logan esta vivó.
—¿Y Fernanda?
Grace se enderezó, mirando por fuera de la ventana con suma atención, cada una de las cosas que se encontraban afuera, mientras que susurraba lo que veía, parecía demente, pero seguramente de algo le ha de servir hacer ese tipo de cosas, miraba las ventanas, las entradas y contaba con ellas.
—Estoy lista. Necesito que me den un mínimo de seis minutos—, pidió tomando su cabello en una coleta—, Una distracción lo suficientemente buena, pero no exagerada. No pueden llamar la atención de un modo diferente que no sea “accidental”.
—¿Cómo llegarás a los archivos? —, pregunté mirando como colocaba su sudadera—, ¿Cómo planeas entrar?
—Me encargaré de eso. Ustedes solo piensen en la distracción que darán. ¿Lo tienen? —preguntó mientras tomaba otra gran bocanada de aire y sus ojos se paseaban por la estación—, Nada podrá quedar a la suerte.
—Lo tenemos. Saldrá bien Grace—, prometió Olivia. Ella asintió.
Bajo del auto, con nosotras detrás de ella.
—entonces, al mínimo detalle de que las cosas salgan mal, llamamos—, repetí a lo que Grace asintió.
Bajo del auto, mientras miraba hacía su hermana, parecía estar aun pensando si en realidad esto sería una buena idea, al final no tenía una buena pinta, el desastre podía alcanzarnos y del mismo modo, les ahorraríamos el viaje a los policías al encontrarnos ya ahí.
Así que… Si algo podría salir mal. Lo haría.
No teníamos las probabilidades de nuestro lado. No todas.
—Entonces las cosas comienzan… Ahora—, mencionó mirando hacía acá, sonrió levemente, más como una mueca.
Ella camino al lado contrario con pasos lentos, note como apretaba sus puños, un poco irritada, no lo sabía. Quería disculparme, había hecho demasiados comentarios sobre ella esta noche, no había sido lo correcto, yo era una idiota.
—Era mi plan. Ella lo cambio por completo—, soltó entrelazando su brazo con el mío para comenzar a caminar, yo junto con ella—, Lo mejoró en menos de dos minutos y hará que el mío parezca basura. Es un genio.
Sí, lo era. Durante el tiempo que habíamos conocido a Grace, me había puesto a examinar su vida, sus movimientos y el como era ella en realidad. Desde el día uno comencé a preguntarme quien era ella en realidad, ¿Una chica que buscaba el desastre? ¿O una chica que lo atraía? Era ella… ¿Ella era acaso real? Parecía una especie de androide dejado en la tierra, de ahí en más… Me daba un poco de ansias pensar en ella.
No era normal que supiera tantas cosas, con tan pocos años. Se trago a un cerebrito. Seguro ella desayuna cerebros.
Caminamos hacía la entrada de la estación, subiendo aquellas escaleras que daban al lugar, lo único que podías escuchar antes de entrar eran nuestros zapatos chocando con el suelo, resonando uno tras otro, apenas abrimos la puerta y nos introducimos, el silencio cambio, se escuchaban llamadas y voces, junto con el sonido de metal chocando con el suelo, alcé levemente la mirada notando a un chico esposado. Podríamos ser las siguiente que irían a villa cárcel para tontos, por tener un plan medio. Sentí las náuseas recorrer mi estomago terminando en mi garganta, serían los seis minutos más largos de mi vida. Estaba segura de ello.
Nuestros pasos eran calmados, nuestro interior seguramente no, me atormentaban los pensamientos que tenía, uno detrás de otro haciéndome dudar si esto no nos llevaría a un camino erróneo o alguno que nos marcará la vida eternamente. Nunca había ocasionado un desmayo y los nervios que estaban vandalizando mi cuerpo me hacían dudar de que podría hacerlo bien, había tantas posibilidades que al estar así lo tirará a la basura, me estaba atormentando a mí misma de un modo completamente brutal.
Caminamos hasta llegar a recepción, donde se encontraba un policía sentado mirando hacía la televisión que estaba en lo alto de la habitación. A pesar de que se escuchaban las voces rebotando por la estación, no había demasiado movimiento, quizá era una noche lenta.
—Buenas noches—, saludo con tono nervioso Olivia, mientras una mueca se plasmaba en sus labios—, Queremos reportar un robo… Sucedió hace un par de minutos—, soltó entre ligeros sollozos.
Yo al ver su rostro nervioso, su voz temblorosa mientras que leves sonidos llenos de tristeza, le creería inmediatamente que acaban de robarle, parecía tan asustada, como si en realidad le hubiera sucedido, ¿cómo era posible?
Nos mando a tomar asiento frente a uno de los policías que se encontraban a un par de metros de ahí, Olivia hablaba sobre “lo que acababa de suceder”, mientras que yo miraba hacía arriba nerviosa, contando en mi cabeza el tiempo que había transcurrido ya.
"—Tendremos que ocasionar una distracción".
Recargué mi cabeza, acercando mi mano al lugar correcto, comenzando a presionar con una fuerza suficiente, esperando que esto sucediera tal y como estaba esperando, si no todo esto se iría por la borda y Grace sería atrapada, al igual que nosotros. Quizá debimos planearlo con más antelación.
Esperaba que esto saliera bien, que no se nos salga de las manos…
—¿Te irás hoy mismo? —preguntó la rubia pasando su cabello por detrás de su oreja—, ¿O te quedarás más tiempo?
—Tengo que irme, no quiero que mi bebé nazca en un psiquiátrico—, le sonríe encogiéndose de hombros—, Tú has salido varias veces…
—Tu bebé será especial, tendrá mucha Gracia y será feliz, cuando encuentre las personas correctas—, exclamo pasando su mano por el vientre de su amiga—, Vive la vida de ambas, vivé por ambas… Detrás de unos archivos en el cuarto donde te evaluaron, hay un agujero, son una especie de pasillos, anteriormente era utilizado para torturar y experimentar con los enfermos, hacía mucho tiempo ya… Tienes que tener cuidado, promételo.
—Lo prometo.
—y bien… ¿Lograron ver su rostro? —, pregunta el oficial mientras que seguía anotando un par de cosas en aquella libreta con pasta gruesa de color azul—, ¿O alguna característica?
—Tenía un pasamontaña—, aclara ella... Una punzada recorrió mi cuello—él usaba…
Las palabras que salían de sus labios entraban por mis oídos, sin ser del todo claras, miré en su dirección sintiendo como el peso de mi cabeza aumentaba, como si me hubieran puesto una especie de pesa, no dejé de presionar por si quiera un segundo… Todo comenzó a ser más lento, mucho más opaco…
Parecía estarme alejando de la realidad. Del mundo real.
Ella hizo caso omiso al no llamar la atención, le gustaba el peligro, le gustaba vivir con la adrenalina recorriendo sus venas y la vida siendo el riesgo más grande del mundo, se introdujo por los pasillos mohosos y oscuros detrás de la civilización de ese hospital, admirando con lentitud lo que había. Cuando Anna le comentó que había una especie de lugar de tortura ahí, no se imagino que sus palabras estarían en lo cierto, parecía que habían experimentado con tantas personas como se les había hecho posible, el olor a humedad y un olor desagradable y desconocido entraban en su nariz rápidamente, logrando que ella sintiera asco, el estar a punto de dar a luz no estaba siendo de completa ayuda. En lo más mínimo.
Se encontraba tan cerca de ser libre, sin nadie detrás de ella que le rompiera la esperanza de poder salir de ese lugar, tan cerca de salir libre y no regresar, nadie sabía su nombre, su edad, ni tenían si quiera una pista.
Pero la seguridad para Paulina era todo menos una opción, si no más como un castigo, salió de ahí, para después gritar a un policía que vigilaba el lugar, levantando su dedo medio con una sonrisa llena de cinismo.
—¡Detente! —, grito uno de los guardias que se encontraban cuidando el lugar—, ¡Si no paras dispararemos!
Me levante de mi asiento, sintiendo como me sentía cada vez mareada, sin pensar mucho comencé a tambalearme, perdiendo levemente el equilibrio, había leído de esto en más de una ocasión, pero no creía que sería posible.
—¿Tienen un poco de agua? —, pregunté arrastrando las palabras con dificultad.
Sin antes obtener respuestas, poder repasar un poco más o tener un lugar en donde sostenerme, mi cuerpo cayó al suelo de golpe, alejando por completo cualquier pensamiento que podría llegar en mi dirección, en cualquier percepción.
El disparo que se escuchó logró captar la atención de cada una de las personas que estaban cerca de aquel parque, frente al hospital psiquiátrico, llamando la atención de los niños disfrazados y los padres que cuidaban de ellos, los oficiales esperaban encontrar al causante de que la alarma fuera activada, por un escape.
31 de octubre del 2004, ella con cautela y una sonrisa maliciosa sacó la máscara de una de las tantas personas que se cruzaron frente a ellas, mientras que ella escondía con discreción y cuidado aquella arma que se encontraba en el bolsillo de su sudadera.
—¡Alguien atrápela!
Ella tomo sus fuerzas, mientras corría con demasiada rapidez y cuidado entre aquellas calles de la noche fría de Halloween, aquella noche que atormentaba las mentes de muchas personas hasta el día de hoy. De aquellas personas que perdieron todo en esa noche.
—¡Si disparan matarían a mi bebé! ¡Es mi bebé!
La chica, con un arma en lo alto y la sonrisa escondida entre las lágrimas que salpicaban su rostro, la valentía no había reducido si quiera un poco en el rostro de la chica, pero mentiría que no sentía miedo, lo sentía. Por aquel bebé creciente en su vientre. Pero no dudo, ni por un segundo. Nunca dudo.
Ni siquiera cuando tiro del gatillo.
La chica del hospital, escapó y las mentiras crecieron.
G R A C E H A S T I N G S:
Había ocasiones, días como el de hoy en los que me preguntaba si en realidad yo podía cambiar, escuchaba como murmuraban o hablaban de mi en los pasillos de la escuela diciendo que era la criminal que casi acababa con la vida de sus hermanas. Lo merecía, más eso no significaba que yo sabía lidiar con ello, pensaba que las personas serían igual que Kyara o Sofia, quienes tenían toda su confianza sobre mí, ellas me decían a diario sin importar nada que yo era fuerte, que yo sería alguien en la vida. Les creía.
Después me sentía mal conmigo misma, porque eran cosas que me perseguían eternamente y que no podía llegar a cambiar, esta era mi realidad, esta era en realidad yo.
La que tenía el pasado con los demonios y la muerte, quien tenía una historia ligada con una criminal, yo no era diferente a Paulina en lo mínimo, tenía el corazón igual que podrido de ella, era igual a ella y no había mucho que hacer por mí misma.
Entre por la puerta trasera, no tenía tanta seguridad, camine con seguridad para después chocar accidentalmente con un oficial.
Me disculpe haciendo una mueca, a lo que el amablemente me dijo que no pasaba nada. Le sonreí ligeramente para después cambiar mi rumbo, había robado su Jafet, con el cual tendría acceso a una computadora. Me adentre a una oficina vacía con cautela, ingresando el Jafet, mientras sentía mi corazón latirme con fuerza.
Me acerqué a la ventana que daba a recepción, en donde se encontraban ellas. Yo estaba esperando una especie de distracción, pero parecían estar tomándolo con calma, no teníamos demasiado tiempo. Necesitaba un mínimo de tiempo, pero no podíamos sobrepasar los diez minutos, de hacerlo era más arriesgado porque nuestra presencia sería más fuerte, un rostro se graba más entre el tiempo que lo vez. Tomé una bocanada de aire, girándome acercándome a la computadora.
Hasta que sonó aquella música que mis oídos querían escuchar.
Los murmullos y el descontrol de una situación no prevista en una oficina.
Escuchaba como fuera de la habitación los murmullos comenzaban a nacer por lo que debía de ser aquella distracción que les pedí a las chicas. Mire a hurtadillas, notando como ella se encontraba en el suelo, cuando dijo que podía encontrar una distracción, que podría con todo esto, nunca imaginé que lo haría así. Que pudiera hacer esto.
La idea de Olivia había sido brillante, el revisar sobre su nombre, revisar en la computadora sobre los antecedentes de ella y su dirección, lo que no era brillante era su plan, era bastante malo, un plan horriblemente malo. Sin duda con el pudieron habernos atrapado en los primeros tres minutos. Solté un suspiro, para después poner manos a la obra. Anteriormente yo pensaba que estas cosas eran demasiado fáciles para ser verdad, había leído demasiados libros, estudiado casos, estudiado a los criminales más brillante de cada país, de cada continente. Había examinado cada cosa, llenando mi cabeza de información que sería completamente perfecta para este tipo de cosas.
Era cierto, podía seguir siendo el mismísimo villano que arruinaba sus vidas, pero en realidad. Era doloroso como se expresaban de mí, me causaba daño pensar que ellas creían que yo podría seguir haciendo este tipo de cosas sin recordar lo que hice anteriormente. Intentaba cambiar, intentaba ser mejor persona. Del tipo de persona que no le hace daño a los demás.
Del tipo de personas que no jalan del gatillo.
Ellas creían que era sencillo, que era como robar un dulce en una tienda sin cámaras, o cambiar e inventar una cuartada para cuando llegas tarde una noche entre semana. No era fácil—en realidad nada solía serlo—, pero con las perspectivas correctas, podías llegar demasiado lejos.
Ambas pudimos llegar lejos, Fernanda y yo, pero ella tenía un corazón que se preocupaba por las demás personas, ella se preocupaba de dañar a los demás, hasta que el mal tuvo su sangre, no hubo vuelta atrás, ¿Cómo negar lo obvio? Todos teníamos un toque de locura incrustado en nuestra sangre, todos estábamos contaminados con el pasado de alguien más, algunas personas decidían salir de ese camino, mientras que otras personas… Se quedaban a averiguar que sería lo que pasaría.
Fernanda y yo teníamos casi los mismos conocimientos—teníamos el mismo tiempo libre—, y lo que comenzó por diversión fue más allá. Yo dañe a mis hermanas, ella daño a su familia, por celos… Al igual que yo.
Estábamos jodidas, porque las personas como nosotras intentaban cambiar, pero la sangre contaminada se extendía antes de que pudieras hacerla parar.
Yo… A buena o mala suerte, nunca deje de investigar sobre esto, cada año leía algo nuevo, la ciencia y la tecnología avanzaba para que los criminales no pudieran salir impunes, yo avanzaba con ellos. A pesar de no ser yo quien llevará el juego entre las manos.
Me acerqué a una de las computadoras, mirando sobre mi hombro que en realidad no hubiera nadie cerca, introduje el primer nombre, “Paulina Estrada”.
Apenas busqué su nombre, fueron pocos los resultados, como si de un modo u otro no hubiera sido relacionada…
Tiroteo en el enero del 2020, presunta responsable de ello, arresto domiciliario, dirección Av. Franklin #21b. Tiene un empleo de medio tiempo en una cafetería dirección Av. Street #2014.
Tomé una hoja de una libreta que se encontraba cerca, para apuntar la dirección. Apenas lo hice busque otro nombre… Lo había escuchado anteriormente y quería sacarme por fin eso de la cabeza.
En realidad, yo le temía a la sangre, a mi sangre en particular, era hija de Paulina Estrada, había escuchado tantas cosas de ella… Hasta que la conocí en persona y todo lo que me habían pintado se esfumo. No conocía la historia, ni el camino con realidad, era hija de un hombre que anteriormente había sido parte de un bando, tal como lo había sido el de los cinco, mi madre también formaba parte de ese grupo, ahí se conocieron. Papá dejo eso cuando mamá se embarazó por primera vez, de las trillizas, esperaba poder darles una buena vida.
Pero eso no eran los planes de mamá, de Paulina, ella tenía su camino definido al derecho y al revés, escapó, salió del mapa, hasta que ocupo a papá de nuevo, regreso y después de una noche donde se ponían al día con un par de copas fui concebida.
Es curioso, pero temía de lo que yo podría ser, tenía sangre de personas que idolatraban comportamientos tóxicos, tengo sangre de personas que habían asesinado a más personas de lo que he tenido amigos.
Yo temía que podía llegar a convertirme, porque no quería ser como Paulina, ni como papá en sus tiempos dorados.
Quería ser buena persona, pero solo demostré ser igual o peor que ellos, ellos nunca asesinarían a su familia… Yo casi mato a mi hermana.
Lisa Porter.
La búsqueda comenzó...
Lisa Porter paciente del pabellón del hospital psiquiátrico de California, escapo tres días después de llegar, mato a tres guardias de seguridad, dos niños y una mujer embarazada, prófuga.
Se cree responsable de delitos que fueron cubiertos en Nueva Jersey, nunca se dio con su nombre, no se tomaron huellas y escapaba.
#Tiroteo del 2005, asesinato de cuatro hombres en N.J. Junto con un intento de homicidio a tres policías que lideraban su arresto, ella escapo al tirar con un arma de fuego a dos de ellos, al tercero le abrió la cabeza con la misma.
#Tiroteo del 2000, murieron 12 personas y cuatro heridos.
#Tiroteo del 1998, murieron 5 personas y dos heridos
Se tenía un dibujo que se tomo a base de un testigo, se envió al hospital psiquiátrico, trataba de la misma chica, se elaboró una investigación intentando seguir el caso de la chica, sin embargo, nunca se dio con el paradero.
Debían ser imbéciles.