Capítulo 11.2

2827 Palabras
– Ahora me toca a mí –dijo Laura y caminó hacia mí. Sin esperármelo, me abrazó. Al principio me sentí muy incómodo, por todo lo que hubo entre nosotros y porque nuestros compañeros eternos nos miraban, pero al oler que de ella solo emanaba arrepentimiento y el deseo de ser perdonada, entendí que ese abrazo era de amistad, la única clase de amor que entre nosotros debió existir desde un inicio-. Perdóname, Stefan –empezó a decir Laura al dejar el abrazo-. Yo también soy culpable de lo que sucedió entre nosotros. Nunca debí aceptar tu propuesta, por más rechazada y sola que me sintiera. Y eso no es de lo que más me arrepiento –Laura dejó de mirarme para dirigirse a Amelia-. ¡Perdóname, por favor, Amelia! –las lágrimas de Laura empezaron a rodar por su rostro-. Te herí de gravedad dos veces, en ambas oportunidades tuve la intención de matarte. Sin embargo, eso no es lo peor que te pude hacer. ¡Perdóname por haber matado a tu hijo! –el arrepentimiento de Laura era sincero. Podía oler su tristeza, una tan fuerte que le carcomía el alma. Lucian, como su predestinado, podía sentir lo que ella vivía en ese momento, por lo que no pudo esconder la expresión de la tristeza en su rostro. – Te perdono, Laura –dijo Amelia mientras se acercaba a ella para abrazarla. Laura se aferró al gesto que le entregaba mi Luna con desesperación, como si fuera el salvavidas que la ponía a flote en medio del mar donde se ahogaba-. Pudiste tomar malas decisiones y equivocarte, pero todo es borrado por tu sincero arrepentimiento. Ahora ves la vida diferente al tener a Lucian a tu lado, y eres consciente de tus errores. Te mereces ser feliz, y para ello te entrego mi perdón –tras lo dicho por mi Luna, caminé hacia Lucian y le extendí mi mano. El vampiro tenía una expresión de melancólica que nunca pensé ver en uno de su especie. En ese momento, me di cuenta que ellos también podían sentir como nosotros, y eso me conmovió. Lucian tomó mi mano y la apretó. Yo aproveché para darle un abrazo, el cual lo ejecutaba con fuerza, pensando que él podría negarse al gesto, pero fue todo lo contrario. A mi mente llegó la imagen de Laura siendo sometida a una cirugía. Amelia había captado ese recuerdo de Lucian. Mi Luna me mostró lo que el vampiro sintió cuando a su predestinada le quitaban el útero, la posibilidad de engendrar. El dolor físico era nada al lado del emocional. Era como si una parte en Lucian muriera, y su sufrimiento en silencio me hizo recordar cuando me enteré de la muerte de mi cría. Encontrar que con Lucian tenía cosas en común, hizo que lo aprecie. Al soltar el abrazo, me agradeció por el gesto, ya que le gustó ser consolado. Quizá nunca en su vida había recibido un abrazo como el que le di: el de un amigo. Sabiendo que los vampiros no eran muy diferentes de nosotros, en especial los que eran parte de esa especie por nacimiento, mi decisión de apoyar a Los Dracul a defender su derecho de romper el pacto con Satanás y ser parte de los pueblos sobrenaturales se reforzó. Al soltar el abrazo, vi que mi Luna y Laura nos miraban mostrando sus lindas sonrisas. Ambas se acercaron a nosotros, y cada quien se abrazó a su compañero eterno. Mi Luna una vez más tuvo mucha razón, esa oportunidad era una donde hablar con el corazón era la única manera de afrontar la incomodidad y otras emociones que podrían aparecer. – Killari nos ha comentado lo ocurrido en estos días en el Castillo Dracul –dije para entrar de lleno en el tema que nos apremiaba tratar después de que los invité a tomar asiento-. ¿Qué te llevó a deshacer de esa manera el pacto con Satanás? – El encariñarme con Sasha y sus pequeños hijos –la respuesta de Lucian fue directa. Laura sonreía al mirarlo tan enamorada y feliz de que su compañero eterno apreciara a su cuñado y sobrinos-. No iba a permitir que ese miserable se llevara al brujo y los pequeños para matarlos y usar sus especiales cuerpos para demoníacos fines. – Hiciste lo correcto, defender a quienes amas –señaló Amelia lo obvio para todos con una sonrisa. – Sí. ¡Al carajo! Amo a esos pequeños. Boris es tan valiente y protector con sus hermanas; Bianca es una artista nata, y la pequeña Brunella es sumamente curiosa; me recuerda a Catalin de niña –Lucian había sido atrapado por la dulzura de los hijos de Sasha y Paula. – Te entendemos. Aunque debo hacer esta pregunta. Si la situación que enfrentaste no se hubiera dado, o sea, si el mago oscuro Kerem de Anatolia nunca hubiera llegado al Castillo Dracul, ¿seguirían manteniendo el pacto con Satanás? –era necesario saber si todo surgió de una casualidad o en ellos ya había la intención de dejar ese acuerdo nada justo para los vampiros. – Nunca estuve de acuerdo con mantener el pacto, uno que ninguno de Los Dracul hemos sellado, pero la tradición nos empujaba a ello. Tras enterarme de que la Madre Luna entregó una profecía a Los Höller, que habla de un híbrido que unificará a los pueblos sobrenaturales, donde se nos incluye a los vampiros, empecé a estudiar los manuscritos que guardamos celosamente en el Castillo Dracul. Ahí entendí mejor lo que somos los vampiros desde hace algo más de dos mil años. »De los trece vampiros primarios, ninguno queda, siendo estos los que originariamente pactaron con Satanás la vil alianza que hemos mantenidos por cientos de miles de años. Ellos, los que recibieron directamente la sangre de Caín a cambio de entregar sus almas, las cuales sirvieron para alimentar a los hijos híbridos de Satanás, mitad demonio, mitad humano, fueron los únicos que estaban obligados a respetar el pacto al ser directamente beneficiados por el embaucador. Sin embargo, cuando los trece vampiros primarios convirtieron a otros humanos, los hacían jurar lealtad a Satanás y que entreguen a él sus almas simplemente como señal de agradecimiento por lo que este hizo por ellos. Cuando los de la segunda generación de vampiros empezaron a convertir a otros humanos, simplemente asumieron que era parte del proceso el mantener el pacto y entregar el alma al embaucador, por lo que se convirtió en un acto protocolar, sin considerar la sumisa condición en la que nos dejaba a los vampiros. »Cuando el primer vampiro de nacimiento apareció, teniendo un alma, con un don entregado por la divinidad, fue la prueba de que el Dios Supremo es el único dador de vida, que Satanás solo te da ilusiones engañosas, por lo que ese pequeño era una amenaza para él, para mantener a los vampiros como sus aliados, por ello, al principio, intentó acabar con la existencia de la pareja y del recién nacido, produciéndose que estos huyan para evitar la muerte de su hijo. Y así como el Dios Supremo ayudó a su Hijo cuando este tuvo que huir junto a la madre y padre que cuidaban de él, la Madre Luna protegió a ese pequeño vampiro. Tenemos registrado cómo el Brujo Supremo, la Gran Hada y el Rey Elfo de hace más de dos mil años protegieron a ese niño vampiro para que Satanás no lo encuentre hasta que haya llegado a la edad que su destino se haría realidad. Fue ese primer vampiro por nacimiento que escribió un manuscrito en latín donde relata todos estos detalles, de cómo los líderes de los demás pueblos sobrenaturales estuvieron presentes durante su crecimiento, por lo que él llamó a las otras especies “hermanos sobrenaturales”. El primer vampiro por nacimiento consideró a las otras especies sobrenaturales sus hermanos, y señaló que el pacto con Satanás nunca debió haber sido respetado por ningún vampiro después de los trece primarios, ya que el pacto que ahora tenemos es con los otros pueblos sobrenaturales, con la Madre Luna, nuestra guía entregada por el Dios Supremo. »Un 75 % de los miembros del Clan Dracul son vampiros por nacimiento. Somos el clan con la mayor cantidad de vampiros con alma, con dones entregados por la divinidad, por lo que no deberíamos seguir ese horrendo pacto. Ni siquiera Vlad Tepes, mi ancestro y el primer Dracul, debió respetar el pacto porque él fue convertido por un vampiro, no por Satanás. Al manejar este conocimiento, yo ya estaba resuelto en presentar ante La Corte, consejeros y mi padre, el Rey Dracul, la propuesta de acabar con la alianza que nos somete ante Satanás y dejar de ser sus súbditos. La llegada de Kerem de Anatolia solo adelantó los hechos y dejó expuesta nuestra decisión. – En los manuscritos que has leído, ¿señalan dónde está ese primer vampiro por nacimiento y sus padres? –pregunté curioso porque algo me decía que aún estaba con vida. – Sí. El primer vampiro por nacimiento y sus padres se refugiaron con los felinos. Los bendecidos con el don de comunicarse directamente con la divinidad son quienes han ayudado a mantenerse en el anonimato al primer vampiro por nacimiento y sus padres porque la predestinada de ese hijo de las tinieblas con alma era una felina, caso atípico porque esa especie solo podría encontrar sus almas gemelas entre los humanos y los de su mismo pueblo, pero en el manuscrito dice que la Madre Luna decidió que así fuera porque los felinos podían ayudar a mantener oculto al primer vampiro por nacimiento, ya que debía salvaguardarse en secreto el don que le fue entregado –lo dicho por Lucian hizo que mi curiosidad creciera. – ¿Y sabes cuál es ese don? –pregunté muy interesado. – El de recuperar las almas de los vampiros por conversión. ¡Guau! Enterarme de tremenda verdad fue impactante. Miré a mi Luna, y ella lucía tranquila. Claro, era un hecho que toda esta información era de su conocimiento. Killari tenía el mismo semblante de Amelia, por lo que asumí que, al haber sido la Bruja Suprema, debieron compartir con ella todo lo que Lucian acababa de comentar. Helmut y Laura tenían la misma expresión de asombro que la mía. Una pregunta vino a mí, pero no era para Lucian. – Amelia, el primer vampiro por nacimiento, ¿de qué clase de espíritu proviene su alma? –todos me miraron con curiosidad, menos mi Luna, quien me sonrió con orgullo. De seguro la pregunta que acababa de hacer era importante, y a mí se me ocurrió primero. – Su alma proviene de un serafín –todos escuchábamos atentos a mi Luna-. Como fue un serafín el promotor de la Guerra de los Cielos, los miembros del primer coro angélico se esmeraron mucho para resarcir los errores de Luzbel. Por ello, cuando el Dios Supremo decidió que nacería un vampiro, por lo que le daría un alma, fue un serafín el que se ofreció porque de esa manera haría algo para reparar el daño hecho por Satanás. – Y por eso puede cargar con tremendo don de nacimiento –solté ese pensamiento sin reparar que lo estaba diciendo en voz alta. – Así es –respondió mi Luna, y caí que había expresado lo que pensaba a viva voz. – Entonces, ¿hay opción de que los vampiros por conversión se arrepientan de la decisión que tomaron? –preguntó Helmut. Él siempre fue un hombre de pocas palabras, por lo que escucharlo hablar llamó la atención de todos. – Hay muchos vampiros convertidos sin su consentimiento. Algunos de ellos fueron convertidos estando al borde de la muerte, y por motivos egoístas les dieron de beber sangre de un vampiro para evitar su fallecimiento –respondió Lucian, intentando dar una respuesta a la pregunta de Helmut. – También hay vampiros que tomaron la decisión de convertirse porque cuando eran humanos descubrieron que eran el alma gemela de un hijo de las tinieblas, y al querer vivir por siempre al lado de su compañero eterno, decidieron ser uno de ellos –agregó Killari. – Y también hay quienes durante alguna situación difícil decidieron convertirse en vampiro para escapar de la guerra, el hambre, el abuso –concluyó Amelia-. Aunque también no pierdo la esperanza que alguno que tuvo motivos muy banales y pecaminosos para convertirse en vampiro se arrepienta de ello. – Mi Luna, ¿y cuándo regresará ese primer vampiro por nacimiento a mostrarse ante el mundo? –esa era una pregunta necesaria, ya que, si se le fue entregado un don tan importante, en algún momento debía ponerlo en ejercicio. – Cuando el híbrido de la Profecía inicie su lucha contra Satanás –respondió mi Luna ofreciéndome una enorme sonrisa-. «Creo que debemos apurar el paso para concebir al híbrido» -Amelia me habló usando la telepatía, para que nadie se enterara de lo que quería decirme. – Entonces, lo que está ocurriendo con Los Dracul, ¿no es parte de la Profecía? –intervino nuevamente Helmut. – La decisión que Los Dracul han tomado es un primer paso, pero no será fácil convencer a los demás clanes de que los vampiros no le deben nada a Satanás –empezó mi Luna a explicar ese punto-. Lo que ahora haremos será ayudar a que Los Dracul no desaparezcan porque serán duramente atacados por sus propios hermanos de especie. Cuando mi hijo con Stefan nazca y se haga un macho adulto, él liderará la Gran Guerra de los sobrenaturales contra las huestes y aliados de Satanás. – ¿El híbrido que unifica los pueblos sobrenaturales es hijo de Stefan contigo? –preguntó Laura con un notorio semblante de asombro. Ella y Lucian aún no sabían que Amelia era una vampira. – Catalin compartió conmigo su inmortalidad, así fue como no morí –Lucian y Laura miraban con asombro a Amelia. Ninguno se imaginó que mi Luna se había convertido en una vampira-. Creí que ya les habían comentado –Amelia miró a Killari y Helmut. – Pequeño detalle que se nos pasó –respondió apenado el guerrero Höller. – Entonces, el hijo que esperabas, el cual yo… -Laura dejó de hablar porque la voz se le quebró al empezar a llorar. – Laura, no sufras, por favor. Aún no era el momento de que fuera madre del unificador de los sobrenaturales. En ese momento, yo era una humana, por lo que esa cría no era el híbrido del cual habla la Profecía. No te sientas culpable de nada –así mi Luna consolaba a Laura mientras Lucian la mantenía cerca de él, dejando caricias en sus cabellos y espalda, así como limpiaba las lágrimas que empezó a soltar. – Eso quiere decir que hemos estado detrás de Catalin y Thomas en vano –dijo Lucian al darse cuenta que su hermana y el exguardián de las piedras de luna no eran los padres del híbrido que se menciona en la Profecía-, y que la hija de la Madre Luna es una de mi especie. – Sí –comenté ante lo dicho por Lucian con notoria obviedad-. Amelia necesitaba un cuerpo más fuerte para contener su divinidad, así que ahora ella es vampira. Por otro lado, ahora que tienes la posibilidad de tener cerca a tu hermana y cuñado, haz todo lo posible para agraciarte con ellos. – Así será, no lo dudes –respondió Lucian sonriendo algo avergonzado. – Entonces… -dijo Laura llevando su mirada entre Lucian y yo. Ahí entendí que quería que regresemos a lo que los llevó a la Mansión Höller. – Los Höller somos los nuevos aliados de Los Dracul para defenderlos ante la segura venganza que debe estar planeando Satanás –dije extendiendo mi mano a Lucian. Él la tomó y nos dimos un buen apretón de manos-. Ahora tengo que comunicar lo pactado entre nosotros a mi séquito y familia, de ahí a mi manada y al Consejo de Alfas. Sería bueno que vayan y hablen con Gianluca. Además de que presentes formalmente a tu predestinado a tu hermano mayor y Alfa, pueden comentarle lo que está ocurriendo, así como mencionar la importancia de que refuerce el pedido que haré al Consejo de Alfas –dije mirando a Laura. Ella no entendió de lo que hablaba-. Solicitaré que el pacto que Los Höller firmaremos con Los Dracul se extienda a todas las manadas, así todos los licántropos estaremos comprometidos con ustedes, a defenderlos del ataque de Satanás, sus huestes y aliados. – Y de ahí, hablar con el Brujo Supremo y el Gran Hada será el siguiente paso –indicó Killari. Y tras dejar en claro los siguiente que haríamos, invité a Lucian y Laura a desayunar con nosotros, ya que el cielo gris de Lima era propicio para que el vampiro se pudiera sentir como en casa.
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