Salón de La Corte en el Castillo Dracul en Bran, Braşov, Transilvania, Rumania, tras la llegada de Catalin y el Equipo Höller de rescate.
Mientras la familia incompleta se reencontraba, los miembros de La Corte y consejeros empezaron a hablar entre ellos. Había quienes todavía no creían en la posibilidad de que Los Höller aceptaran ayudarles, que ya eran mucho menos de la décima parte de los presentes, y los que empezaron a creer que en verdad eran considerados por la Madre Luna como sus hijos refutaban ese pensamiento pesimista. «Creo que debemos dejar para después la conversación que tenemos pendiente, y tranquilizar a nuestros hermanos vampiros», sugirió Morgan, ya que, al paso de cada segundo, los comentarios se hacían más bullosos.
– Miembros del Clan Dracul, saber que la Madre Luna nos ama como sus hijos es algo que debe alegrarnos y llenarnos de esperanza. La presencia de mi hija Catalin entre nosotros es una prueba de ello –dijo Morgan a viva voz, y todos los vampiros hicieron silencio-. Hija, dinos. ¿Crees que Los Höller quieran ayudarnos? –la pregunta de Morgan fue directa, pero con un tono de súplica.
– Padre, la verdad es que no sé exactamente lo que está sucediendo. Sin embargo, estoy completamente segura que el Alfa Stefan no dudará en apoyar a Los Dracul si estos están corriendo peligro –respondió así Catalin. Ante lo dicho, Lucian relató a los recién llegados lo ocurrido el día anterior.
– Entonces, no tengan duda de que Los Höller seremos aliados de Los Dracul. Marcharemos a la guerra cuando sea necesario para defender al primer clan vampírico que decide dejar el pacto con Satanás –manifestó de inmediato Thomas cuando Lucian terminó de explicar la situación que les preocupaba.
– ¿Estás seguro de eso, licántropo? –preguntó Lucian mirando serio a Thomas. Aún tenían mucho de qué hablar y asperezas que limar entre ellos para que se lleven bien, como familia.
– Completamente. Conozco a Stefan desde que era un cachorro, ya que fui en algún momento el Beta de su bisabuelo, luego me convertí en el guardián de las piedras de luna y compañero eterno de su maestra en el entrenamiento para la batalla. Ahora soy su amigo, y sé que él así como la Luna Amelia, que es hija de la Madre Luna, estarán dispuestos a sellar la alianza con Los Dracul para ir en contra de Satanás, y hacer posible que más clanes vampíricos abran los ojos y se den cuenta de las mentiras que el embaucador les dijo, para que dejen ese pacto que no ha sido justo –las palabras de Thomas sonaban francas y seguras, lo que terminó por convencer a quienes aún pensaban que era mejor pedir perdón a Satanás y continuar con el pacto de que esa idea ya era parte del pasado y que Los Dracul debían mirar hacia el futuro, uno que los convertía en hermanos del resto de pueblos sobrenaturales.
– Y yo, como parte del pueblo de los brujos, quien alguna vez fue la Bruja Suprema, les aseguro que, al tener como aliados a Los Höller, el Consejo de Alfas ampliará esa alianza a todas las manadas, lo que incentivará que los brujos y las hadas se unan a la misión de proteger y salvar al Clan Dracul del exterminio –la participación de Killari fue oportuna, ya que reforzó lo dicho por Thomas, despejando toda duda que quedaba. Muchos de los vampiros ahí reunidos la recordaban como la máxima autoridad de los aquelarres, por lo que sabían que no estaba hablando de más, sino que lo hacía con la verdad.
– Entonces, ¿ustedes hablarán por nosotros ante el Alfa Höller? –preguntó uno de los consejeros mientras expresaba alegría y fe en su sonrisa y mirada.
– No, ellos no deben hablar por nosotros –respondió Lucian la pregunta anteriormente hecha-. Nosotros debemos mostrar arrepentimiento y acercarnos directamente a Los Höller.
– Eso quiere decir que debemos despertar a la Reina Reyhan. El Rey Morgan no debe presentarse solo ante el Alfa Höller y su Luna –comentó a viva voz otro m*****o de La Corte.
– Ese es un proceso que toma tiempo, ya que ni bien mi madre abra los ojos y recupere la consciencia, no estará en condiciones para presentarse ante Los Höller –mencionó Lucian antes de manifestar quiénes serían los responsables de ir ante Stefan y Amelia para pedir ayuda-. Ante la situación que nos apremia, creo que es mejor que sea yo y mi compañera eterna quienes seamos lo encargados de presentarnos ante el Alfa y la Luna Höller –todos los vampiros empezaron a murmurar, ya que no había pasado mucho tiempo de la fallida incursión que Lucian encabezó hacia territorio Höller en Perú.
– Si vas tú, puede ser que el Alfa rechace cualquier oportunidad de aliarnos a ellos –manifestó un consejero, por lo suscitado hace una semana atrás.
– Debo ser yo quien vaya junto con mi compañera eterna –empezó así Lucian a explicar el por qué debían ser él y Laura que realicen esa misión-. Ambos debemos pedir perdón por los errores cometidos. Demostrar sincero arrepentimiento y humildad no nos hará daño. Eso es algo que nos hará mejorar y nos fortalecerá.
Catalin aguantaba las ganas de vitorear al ver que su hermano en verdad guardaba bondad en su interior, que solo era cuestión de tiempo para que mostrara que era un digno hijo de la Madre Luna, un vampiro con alma. Ese primer paso hacia la redención enorgulleció a Morgan, quien también debía pedir perdón por los daños cometidos al resto de pueblos sobrenaturales, lo cual haría tras despertar a su compañera eterna del sueño en que la mantuvo para que no sufriera por la huida de la amada hija.
Tras dejar por escrito las resoluciones a las que llegaron. Los vampiros abandonaron el salón de La Corte para regresar a sus labores, hasta que llegara la hora de la cena, a las 10:00 pm, cuando ofrecerían un banquete en honor de los recién llegados.
– Debo confesar que no somos los únicos en Bran –dijo de inmediato Catalin cuando el último vampiro dejó el salón y se quedaron a solas con Morgan, Lucian, Darius e Ileana-. La verdad es que no sabíamos cómo iban a reaccionar ante nuestra presencia, y han venido con nosotros un grupo de cincuenta guerreros Barone junto al Gamma de esa manada –Lucian miró con duda a su hermana, quien no le podía mentir-. Nuestra intención era rescatar a Sasha y su familia, por lo del pacto con Satanás y la posibilidad de que los magos oscuros quieran asesinar al brujo y sus hijos.
– Te entendemos, hija. Gracias por no decir la verdad ante La Corte y los consejeros. Eso hubiera hecho que no creyeran que la Madre Luna nos tenía en cuenta y se preocupaba por nosotros –dijo Morgan mostrando algo de tristeza ante la revelación del verdadero motivo por el que Catalin y los otros miembros de la Manada Höller se encontraban en territorio Dracul.
– Si me permiten, debo aclarar que la incursión de rescate solo ha sido una excusa –empezó a hablar Ileana-. Los Höller no tenían cómo saber lo que había sucedido tras la visita del mago oscuro Kerem de Anatolia, por lo que pensar que Sasha y su familia estaban en peligro fue perfecto para hacer que Catalin viniera junto a tan ilustres representantes de Los Höller. La idea de Nuestra Madre ha sido utilizar la iniciativa de Los Höller para tenerlos entre nosotros, y así poder convencer a los miembros de La Corte y consejeros de que es posible aliarnos a los licántropos –Ileana sonreía tiernamente cuando terminó su explicación.
– Como se decía en la Antigua Grecia: los dioses juegan con los humanos haciéndoles creer que lo que les sucede es por decisión propia –dijo Morgan, recordando lo que un antiguo vampiro proveniente de esas tierras y tiempo le comentó alguna vez.
– Bueno, el destino, querido tío, es una serie de posibilidades que se van hilando una con otra según como tomamos nuestras decisiones. Si estamos conectados con la divinidad, recibiremos ayuda, eligiendo lo mejor para nosotros, pero si nos dejamos llevar por nuestros deseos y vicios, terminaremos por caminos oscuros y nada agradables. La idea de que la deidad juega con el destino de su creación es simplemente una excusa de aquellos que no se quieren hacer responsables de sus existencias –en ese momento, Ileana dejó de ser vista como una tierna adolescente, ya que lo dicho fue tan profundo que solo podía salir de un ser con varios años de experiencia y estudio profundo sobre los temas de la vida.
– ¡Guau! Eso sí que fue profundo –soltó Katha, rompiendo el silencio en que cayeron al quedar maravillados con el comentario de Ileana.
– Así soy, a veces –dijo la joven vampira sonriendo amablemente a la pequeña híbrida pelirroja.
Al regresar a las habitaciones donde residían Sasha con su familia, Paula se preocupó al no encontrar al brujo ni a sus hijos. Junto a Laura salieron de la Torre de Lucian para buscarlos, encontrándose con un grupo de miembros de La Corte que les confirmaron que estaban en el salón junto con los recién llegados. Las gemelas licántropas no entendieron a lo que se referían hasta que ingresaron a la gran habitación y vieron a Catalin acompañada de Thomas, junto a la bruja Killari cuyo compañero eterno reconocieron como un guerrero Höller excepcional, así como a la pareja tan inusual del enorme licántropo que en su forma humana parece un oso y la pequeña pelirroja de expresión dulce y angelical.
– ¿Nos hemos perdido de algo? –preguntó Laura muy a su estilo mientras caminaba hacia Lucian. Paula ya había corrido hacia donde estaban Sasha y sus hijos.
– De mucho, amada mía –respondió el Príncipe Dracul cuando su compañera eterna llegó a sus brazos.
– Querida Laura, hemos recibida la visita de Catalin junto a su compañero eterno y otras dos parejas de ilustres miembros de la Manada Höller –empezó a explicar Ileana.
– Y la presencia de ellos sirvió para convencer a La Corte y consejeros de que debemos pedir a Los Höller ayuda, así pactamos una alianza con ellos para defendernos de Satanás, sus huestes y los demás clanes vampíricos –terminó de explicar Morgan.
– ¿Con Los Höller? ¿Están seguros que Stefan aceptará después de lo que hicimos durante la celebración de sus nupcias humanas? –preguntaba Laura manteniendo una actitud altanera.
– Laura Barone, tu presencia en las bodas de Stefan y Amelia junto a Lucian, Darius y los guerreros Dracul era parte de los planes de la Madre Luna. Ahora que su hija ha renacido y recuperó su poder divino, Alfa y Luna entienden que todo lo ocurrido tenía un propósito, por lo que no hay resentimientos ni rencor en ellos contra ti, Lucian y Los Dracul –respondió así Killari, a quien Laura reconoció como la que alguna vez fue la Bruja Suprema por una pintura que data de hace trescientos años donde la bruja posó para uno de los magníficos pintores de la Manada Barone, quienes guardaban el lienzo entre sus joyas de arte de los pueblos sobrenaturales.
– Y hay una sorpresa más –empezó así Lucian su comentario-. Seremos tú y yo quienes nos presentemos ante el Alfa y la Luna de la Manada Höller para manifestar nuestro arrepentimiento y humildemente pedirles perdón, así como su ayuda –tras escuchar lo dicho por su compañero eterno, Laura quedó muda de la impresión-. Confío que esta vez también me apoyes y acompañes –soltó Lucian esperando que con ese comentario su amada pudiera reaccionar.
– ¡Vaya! ¡Eso sí es una sorpresa! –la expresión de asombro de Laura era tan real que causó la risa de Ileana, la que contagió a Katha, luego a Paula, y cuando los hijos híbridos de brujo y licántropa empezaron a reír sin cohibiciones, todos en el salón estaban riendo.
– Con nosotros ha venido alguien a quien de seguro querrán ver, y él amará verlos –dijo Katha mirando a las gemelas, Sasha y los niños.
– ¡Cierto! –dijo Catalin-. Killari, ¿puedes ir por ellos? –preguntó la vampira a la bruja.
– Por supuesto. Si los dueños de casa me lo permiten –dijo la bruja mirando a Morgan y Lucian.
– Por favor. Será un honor recibirlos.
Con la respuesta que dio Morgan, Killari cantó un hechizo que abrió un portal. Katha se ofreció a ir por el resto de invitados inesperados de Los Dracul, para que la bruja de los Andes Peruanos mantuviera abierto el portal sin problemas. Leonardo y su equipo de choque esperaban bajo la sombra de los árboles que había cerca del río. Cuando vieron que un portal empezó a abrirse, tomaron posición de alerta, ya que podía significar que debían entrar en acción. En el momento que el portal estuvo completamente abierto, Katha apareció en el valle dando un salto y con una sonrisa que hizo pensar a los guerreros Barone que la situación en el Castillo Dracul no era peligrosa. «Deben venir conmigo, pero no a pelear. Las cosas han resultado mejor de lo que esperábamos y los dueños del castillo nos han invitado a cenar», lo dicho por Katha les sonó imposible a los guerreros Barone, por lo que de forma muy incrédula hicieron caso y empezaron su marcha a través del portal.
Leonardo iba detrás de la pequeña pelirroja. Con sus 2 m de altura y su enorme cuerpo, el Gamma Barone parecía un toro bravío mientras se acercaba al final del portal. El Gamma es el mejor guerrero en una manada, por lo que usualmente su estructura corporal es fuerte y robusta. Leonardo no sería la excepción, por lo que verlo avanzar con el entrecejo fruncido, en alerta porque quizás esperaba el peor escenario, era intimidante. Cuando fue el momento de que el Gamma Barone cruce el portal, después de la pequeña y alegre Katha, la diferencia de tamaño entre la híbrida y el licántropo fue tan notoria que hizo que este se viera mucho más imponente. Morgan, Lucian, Darius e Ileana se sorprendieron de ver lo enorme que era, ya que habían pasado décadas sin enfrentar a los licántropos italianos. Hasta a Catalin le impactó ver llegar a Leonardo, ya que parecía que el estar en alerta hubiera hecho que su cuerpo luciera más prominente.
Como Sasha estaba al lado de Killari, se encontraba más cerca del portal. En una rápida mirada, el Gamma Barone detectó la presencia del brujo que pertenecía a su manada por unión predestinada, y en un movimiento rápido lo abrazó como si de un muñeco se tratara. Sasha no era pequeño, medía 1.91 m, pero su cuerpo era delgado, de musculatura definida, pero no tan voluminosa como la de Leonardo. «Querido, Sasha. ¡Estás vivo!», decía el enorme licántropo mientras alzaba por los aires al brujo, quien no oponía resistencia y, más bien, sonreía. «El brujo debe estar loco para dejarse tratar así por ese mastodonte», comentó Lucian a Laura. Ella solo sonrió a su predestinado.
– Ey, gigante bonito. ¿Y nosotras, qué? –dijo Laura caminando hacia Leonardo junto a Paula. El Gamma Barone se movió rápido, y en menos de un segundo había soltado a Sasha para tomar en sus brazos a las gemelas y empezar a dar vueltas con ellas por todo el salón.
– ¡Mis gemelas maravilla! ¡Me alegra verlas con bien! –decía el enorme guerrero.
– ¿Celoso? –preguntó Sasha a Lucian, ya que el brujo caminó hacia el príncipe vampiro cuando notó que su expresión facial cambió en el momento que Leonardo cargó en brazos a Laura.
– ¿De ese mastodonte? Por supuesto que no –los celos de Lucian divertían a Sasha porque el vampiro trataba de ocultarlos con una fingida confianza.
– Leonardo es como un hermano para ellas. Él es hijo único, y se crio muy cercano a los hermanos Barone, de ahí que Laura y Paula sean como sus hermanas menores.
Sasha terminaba de explicar la cercana relación entre las gemelas y el Gamma Barone, cuando Laura se acercaba a Lucian tomando de la mano a Leonardo, gesto que hizo que los ojos del vampiro lucieran más rojos y aterradores que nunca. El brujo sonrió al hacerle gracia los celos del Príncipe Dracul.
– Mi príncipe amado, él es Leonardo, el Gamma Barone y mi hermano de crianza –dijo Laura al llegar delante de Lucian. Vampiro y licántropo se miraban con desprecio, pero en la cara de Leonardo la expresión cambió a una sonrisa juguetona, y sin que se lo esperara, Lucian terminó entre los brazos del gigante italiano, girando por los aires.
– ¡Qué feliz estoy de que mi gemela maravilla Laura te haya encontrado! –decía Leonardo con Lucian siendo llevado como si de un muñeco se tratara-. Aunque eres un vampiro, veo que la complementas y haces bien. Y para mí, eso es lo único que necesito para considerarte mi hermano, como lo hago con Sasha. Ten por seguro que a partir de hoy estoy dispuesto hasta en dar mi vida por protegerte –lo dicho por Leonardo hizo que Lucian se replanteara el empezar a gritar que lo suelte a la par de insultar al gigante italiano. Que un licántropo ofrezca arriesgar su vida para salvar la de él era un gesto que nunca pensó recibir. Tras suspirar rendido al aceptar que cada vez que el Gamma Barone lo vea, lo alzará y cargará como de un títere se trate, sonrió al “gigante bonito”, como lo llamaron las gemelas.
– Gracias por considerarme tu hermano por la unión predestinada que tengo con Laura. Comprende que el ser cercano a los licántropos es nuevo para mí, pero es cuestión de que pase el tiempo para acostumbrarme. Aunque, te soy sincero, prefiero un apretón de manos tuyo a que me abraces y me traigas girando por todos lados como si de un muñeco se tratara –lo último dicho por Lucian hizo que Leonardo empezara a soltar sonoras carcajadas.
– Está bien, Príncipe Lucian. Contigo no seré tan efusivo, iremos paso a paso –respondió Leonardo y le ofreció su mano, para cerrar el acuerdo con un apretón.
Tras presentar a Leonardo ante Morgan, quien recibió del Gamma Barone una reverencia, ya que no solo era el vampiro un rey, sino que el padre del compañero de su querida Laura, lo invitaron junto a sus guerreros a cenar esa noche en el Castillo Dracul. El gigante italiano aceptó la invitación y agradeció el gesto.
Lucian llevó a los guerreros Barone y al Equipo Höller de rescate hacia el lado del castillo que perteneció a Catalin: La Torre de la Princesa. La vampira vio cómo se había mantenido pulcro ese espacio que era de ella, lo que agradeció a su hermano. Los guerreros se acomodaron en las habitaciones de la primera planta, para descansar hasta que llegara la hora de la cena. Durante ese tiempo, aprovecharon en contarle a Leonardo lo sucedido cuando se dio la visita del mago oscuro Kerem de Anatolia, dejando mudo al Gamma Barone por recibir la sorpresiva noticia de que, con la muerte del seguidor de Satanás a manos de Lucian, Los Dracul habían roto el pacto que los mantenía como aliados del embaucador.
– No duden que Los Barone aceptaremos la alianza con Los Dracul. La unión entre Lucian y Laura nos hace hermanos, así que estaremos siempre listos a ayudarles en lo que sea necesario –las sinceras palabras de Leonardo aumentaron las esperanzas que ya tenían los vampiros. Ileana aplaudía muy contenta y Darius sonreía satisfecho porque el futuro del clan se veía prometedor-. ¿Y cuándo se presentarán ante el Alfa y la Luna Höller? -la pregunta de Leonardo haría ver que no habían pensado en cuándo ejecutarían el plan que tenían para buscar aliarse a los licántropos y demás pueblos sobrenaturales.
– Esa es una muy buena pregunta –bromeó Ileana al parecerle gracioso que no establecieran las fechas para presentarse ante Los Höller.
– Creo que deberían llegar ante Stefan y Amelia lo antes posible. Satanás podría atacar en cualquier momento –opinó Killari-. Helmut y yo podríamos hablar con el Alfa y la Luna sobre lo ocurrido y que el príncipe y su compañera eterna quieren presentarse ante ellos para pedir perdón por los errores cometidos y ayuda ante la situación.
– Estoy de acuerdo con la propuesta de Killari –dijo Catalin-. Creo que hay suficiente tiempo para que te presentes junto a tu compañera ante Stefan y Amelia antes de la cena de esta noche, hermano.
– Sí, es lo mejor. Entonces, amada mía, es momento que nos preparemos para ir ante el Alfa y la Luna Höller para presentar nuestro arrepentimiento y solicitar la ayuda que requerimos –dicho esto por Lucian, todos aceptaron que mientras más pronto se pacte la alianza entre Los Dracul con los demás pueblos sobrenaturales, estarán preparados para los tiempos difíciles que vendrán.