Avanzamos en completo silencio por la acerca vacía, el único ruido que suena es el de nuestros zapatos chocando contra el pavimento y si él tuviera los oídos agudos, sabría que mi corazón esta a nada de salirse de mi pecho. Sabía que el arma más letal de un humano es su cerebro pero jamás pensé que hoy vería un ataque en vivo y en directo. La línea de mis pensamientos esta completamente metida en lo que sucedió en el bar y por ello no me doy cuenta de lo que hago ni por donde voy o al menos así fue hasta que su fuerte mano se aferró a mí antebrazo y me jaló con fuerza hasta chocar contra su pecho. La primera vez que nos vimos también hizo lo mismo pero esta vez se siente diferente. -¿Puede fijarse por donde camina?...-giro mi rostro rápidamente hacia el sitio desde donde me ha jalado y d

