Cuando desperté a la mañana siguiente, creí que todo había sido un sueño o producto de mi imaginación pero en cuanto vi mi vestido de trabajo botado en el suelo, sin un solo botón y la mesa del comedor toda desordenada, comprobé que todo fue real. Había estado a punto de ser cogida por ese maestro del sexo, pero por obra de algún individuo, no se dio. ¡Maldición! Ya hoy es jueves y sigo preguntándome porque carajo fui ese día con él y sus "amigos" a ese bar. Es que me pude haber ahorrado más de una calamidad pero tuve que seguir mis deseos y lo tuve que seguir. ¡Maldita concha! Ya sé que Gabriel Stoker es el sueño mojado de medio mundo pero no por eso debo seguirlo al mismísimo infierno para que me coja. Lo peor del caso es que el martes salió su fotografía en las noticias de la mañana c

