NARRADOR OMNISCIENTE
En TEXAS, 11:45 pm, un día antes.
—Y es por eso, que creo que debemos cambiar la ruta de nuestra mercancía, eso facilitaría las cosas.
Manuel no escuchaba lo que su abogado y consejero personal, le decía, su mente no dejaba de viajar una y otra vez en Eclipse, en el sabor de su boca, de su coño, en cómo disfrutaba de escuchar sus lamentos cuando la penetraba, extrañaba lastimar sus paredes apretadas. Pese a haber renunciado a ella por su hijo mayor, eso no quitaba el hecho de que la deseaba tener entre sus brazos una vez más. Verla saltar sobre su polla lo hizo ponerse de pie.
De pronto, el deseo fue desvanecido por la rabia, el rencor, estaba ardido, se le había escapado de las manos por culpa de su hijo menor; Xander, ya Ash le había comentado acerca del deseo enfermo que tenía él por Eclipse, pero siempre pensó que era un juego entre sus hijos, al final, no fue así, Xander ya llevaba años planeando dejarla escapar, esconderla en algún lugar, sitio que no encontraba.
Ya habían escarbado en todos los sitios en los que pudo haberla escondido, o al menos, en los lugares que suponían le dijo a ella, para que lograra escapar aunque sea uno de ellos, en caso de ser necesario, ahora estaba muerto, también habían terminado de torturar a toda la gente que le era fiel a su hijo menor, obteniendo el mismo resultado; silencio. Ellos le eran fiel a un cadáver y eso era lo que más incrementaba su odio hacia la vida.
—Disculpe, señor, ¿me ha escuchado?
Manuel encendió un puro.
—Haz lo que tengas que hacer, no quiero fallas.
—Gracias por la confianza, señor Carlton.
Manuel lo miró detenidamente.
—No es confianza, no confundas las cosas, no confío en ti ni en nadie, solo en tus habilidades —dejó en claro, sabiendo en el fondo, que quería dedicar toda su energía encontrar a Eclipse.
Era la primera vez que alguien se le escapaba de las manos, no importaba la circunstancia, lo hacía sentir incómodo, como si le faltara la pieza más importante de su rompecabezas favorito.
—Entiendo, ahora mismo salgo para México, después, visitaré Colombia.
—Lleva los hombres que necesites y mantenme informado.
—Como ordene.
El abogado salió enseguida, sintiéndose sofocado, pese a que habló y le informó a su jefe sobre las posibilidades de que pierdan una de las cargas de droga más importantes en Colombia, se percató de que su mente no estaba ahí, con él, sino en otra parte.
En cuanto la puerta se cerró, Manuel comenzó a sentarse de manera solemne, sacando su móvil y marcando uno de sus contactos más confiables.
—Jefe.
—¿Sabes algo?
—No, estamos buscando, hay nueve lugares a los que pudo haber ido, ya nos pusimos en marcha, dividí a los hombres en grupos para que comiencen la búsqueda.
—La quiero de vuelta ya —Manuel rechinó los molares.
—Ella estará con usted muy pronto, señor, se lo prometo por mi vida.
Manuel no dijo nada más, colgó con un nudo de frustración en el estómago.
—No te vas a escapar, Eclipse, eres nuestra, te compré, me perteneces, te casarás con Ash, cueste lo que cueste —sentenció al aire.
Y mientras Manuel Carlton, como líder de la mafia texana, planeaba su siguiente estrategia, en la misma casa, en una habitación con luces tenues, se encontraba Ash, con el torso desnudo, su piel estaba cubierta por una fina capa de sudor, dejaba caer la cabeza hacia atrás, recargando todo su peso contra el respaldo del sofá.
A diferencia de su padre, él estaba obsesionado con Eclipse de un modo tan enfermo, que la espiaba desde que era una niña, fantaseaba con ella noche y día. Cada uno de los músculos de su cuerpo se tensaron, la necesitaba de vuelta, con él, era su prometida, se iba a casar con ella, no importa lo que pasara, estar entre sus piernas era algo que lo enloquecía.
—Más rápido —la orden brotó de su garganta.
La chica que estaba de rodillas frente a él, hizo lo que le pidió, metiéndose más la polla de Ash, a la boca, saboreando su sabor salado al tiempo que ella misma se apretaba los pechos y pellizcaba sus pezones.
—Joder, así —gruñó Ash—. Eres una puta muy sucia. Eclipse.
En cuanto dijo su nombre, cerró los ojos e imaginó que era ella quien le hacía una mamada, que eran sus labios los que rodeaban su polla, sus manos las que tocaban esos pechos.
Se fue, y eso lo hizo perder la cabeza, al abrir los ojos, tiró del cabello de la chica, enredando de una manera brutal sus dedos entre las hebras, y jaló con fuerza descomunal, la chica se quejó, pero a él no le importó, ahora llevaba el ritmo. Empujó su polla más profundo, una y otra vez, provocando gemidos y sonidos inconexos que salían de la garganta de la pobre chica, sus ojos se pusieron llorosos, no podía respirar debido a las arremetidas de Ash.
Ya no había excitación, ya no había deseo s****l, lo que estaba pasando era brutal, cruel, hostil. La chica intentó apartarse de él sin que le importaran las consecuencias, sin embargo, el nivel de excitación de Ash, sobrepasaba los límites.
—Más profundo, puta barata —siseó él.
La chica dio algunas arcadas, sintiendo que su jefe estaba a punto de matarla con su m*****o.
—Alguien tiene que pagar por la osadía de Eclipse —aumentó el ritmo—. Hasta que ella regrese, son ustedes quienes tendrán que sufrir el castigo.
Ash no tardó mucho, en cuanto soltó su derrame, mencionó una vez más el nombre de Eclipse, luego empujó a la chica y se puso de pie, caminando hacia el baño, encendió la ducha y dejó que el agua fría calmara su enojo, su furia.
—¿En dónde mierda estás?
Movió el cuello con estrés.
—¡Joder, regresa! —le dio un golpe a la pared de mármol.
Su pecho subía y bajaba debido al subidón de adrenalina. Cerró y abrió los puños, su corazón palpitaba a gran velocidad, cuando terminó, la chica ya no estaba, la habitación olía a sexo y a su loción. Se puso una muda nueva de ropa y salió con las manos dentro de los bolsillos, necesitaba un trago, tal vez una o dos chicas más.
Bajó las escaleras lentamente cuando su celular comenzó a sonar, atendió al darse cuenta de que se trataba de uno de sus investigadores privados y secretos, uno que jamás le había fallado, era el mejor.
—¿Qué es lo que tienes? —le dijo en cuanto contestó.
—Aún no la encuentro, sin embargo, rastreé por toda la zona que rodea el bosque en el que tu hermano murió, no hay nada a los alrededores, solo una gasolinera a unos cuantos kilómetros de distancia.
Ash se quedó quieto, Xander, él sabía que su hermano menor siempre estuvo enamorado de Eclipse, no era idiota, siempre que se veían era lo mismo, la seguía con la mirada, la cuidaba y la protegía, eso es lo que más le ardía, que ella tuvo su protección antes que la de él. Quiso arruinarle el sueño de estar con ella y le pidió a su padre que dejara que se casara con él.
Y ahora estaba muerto.
—¿Y para eso me llamas?
—No, logré obtener las cámaras de seguridad, estaban fallando, por lo que no se puede apreciar mucho, pero ella estuvo ahí, se ve claramente cómo se acerca a la gasolinera, te he mandado un video.
—No cuelgues.
Ash revisó el video, no se veía bien porque estaba oscuro, era de noche, pero sin duda reconocería ese cuerpo en cualquier lugar o situación, la grabación se cortaba en cuanto ella se acercaba a un auto, no se podían ver las placas, nada, ni el modelo se alcanzaba a distinguir.
—Fui más a fondo, el empleado es un idiota, y el dueño también, pero solo hay dos direcciones que pudo haber tomado ella, dos caminos, dos pueblos, uno llamado Wrapen Hall, y Bermaunt.
Ash sonrió, ya era algo saber esos nombres.
—Buen trabajo.
—Mandé a varios de tus hombres a investigar, a ambos pueblos, te llamaré en cuanto encuentre algo más.
—Que sea rápido.
Ash colgó, sabiendo una cosa, estaba a dos pasos de encontrarla, marcó nuevamente un número, tomando las llaves de su auto.
—Jefe.
—Prepara el puto avión.
—¿A dónde vamos?
—Primero a Wrapen Hall, después, Bermaunt.