CAPÍTULO Nº7

1320 Palabras
En lo que cierro la puerta y rodeo el coche para subir, se nota a través de los cristales, que Lucy sigue quejándose de mí. Cuando abro la puerta del conductor para subir, el habitáculo queda en completo silencio, me matan las ganas de decirle algo para sacarla de quicio y comience con el lamento nuevamente, pero recuerdo que la que queda en medio es Lily y opto por hablar con mi amiga. —¿Qué tal anoche?, ¿qué hicieron? — indago olvidándome de Lucy. Mi amiga se gira y me fulmina con su mirada, creo que su hermana no está al tanto de su affaire. —¿Y tú?, ¿qué tal? — desvía la conversación. —Lo de siempre — le tiro un salvavidas — salí con Piero y Jean-Paul. —Ósea que hoy estuviste de resaca todo el día — lo dice con disgusto mirando el vidrio del coche en vez de a mí, a ella no le gusta que haga esos planes. —Pues no me hubieras dejado solo — me defiendo. Sé que no es justo, que no es su culpa que me haya embriagado hasta más no poder, que ella tiene derecho a estar enamorada y compartir con esa persona, el problema es “la persona”. —Pero si mamá anoche dijo que te habías ido con él — habla desde atrás Lucy. —Sí Lucy, mentí — acepta derrotada. —¿Y con quién estuviste entonces? — inquiere sorprendida. —¿No tenías otra mejor conversación? — me dice, esta vez con sus ojos fijos en mí. Si con sus ojos pudiera hacerme daño, la haría sin dudarlo, son de esos momentos en los que la he cagado y a lo grande. —Piero te envía saludos — desde que lo conocimos que está enamorado de ella. —Muchas gracias, pero no me interesa — dice con desdén. —Una pena, la verdad — replico. —No me has contestado con quien estuviste — insiste la pequeña desde atrás, de la cual ya me había olvidado de su existencia. —¿Por qué no fueron con Nick? — intento desviar la conversación hacia otro lado. —Tenían un compromiso previo con la familia de Ámbar y les quedaba trasmano pasar por nosotras — me explica. Y por lo bajo la escucho decir: —“Gracias”. —“Perdón” – esbozo de la misma manera. —Creo que se traen algo entre manos esos dos — comenta mi mejor amiga. —¿Crees que hay boda en puerta? — comento. —Ostias, no había pensado en eso, están muy misteriosos últimamente… —Pueden dejar de decir tonterías y Lily contéstame lo que te he preguntado — demanda Lucy. —Luego hablamos y te cuento que estamos por llegar — zanja la situación Lily. Lo cual era verdad, ya estábamos entrando en el estacionamiento del Saddle Madrid. Pude notar que ya estaban aparcados los coches del resto, aparco e increíblemente en silencio nos dirigimos hacia el interior del establecimiento. Ya todos estaban en uno de los cinco reservados, nos gusta el trato más exclusivo, ubicados de la misma manera funcional de siempre, por lo que nuevamente quedo al lado de Lily y ella de por medio entre su hermana y yo. Pedimos el menú degustación Estaciones, uno de nuestros favoritos, mientras cenábamos iban surgiendo diferentes conversaciones, demasiado banales para Lucy, cualquiera podía notarlo en su cara de disgusto. —¿Y ustedes?, ¿qué hicieron anoche? — la interlocutora es Cris, quien no observa esperando respuesta y me apuesto los que sea que no tiene ni idea en donde se está metiendo. —Sí Lily, porque no nos cuentas lo que has hecho anoche — la desafía su jodida hermanita. Mi amiga queda de piedra ante esa actitud atrevida de su hermana, no sabe que decir, está a punto de atragantarse con lo que sea que está masticando. —Vino a casa y miramos unas películas — miento. El idiota de Iñaki me laza una mirada de odio como si lo que digo fuera cierto, cuando en realidad era él quien estaba con ella, menudo imbécil. —¿Pero tú no habías salido con Piero y Jean-Paul? — pregunta Borja confundido. —Sí, pero Lily me llamo y regresé — miento sin ningún tipo de escrúpulo. Todo vale cuando se trata de Lily, el problema no era que se enterara la menor de las hermanas, sino el mayor, al fin y al cabo Iñaki era una especie de mejor amigo para él y no sabíamos cómo se tomaría la noticia de que este se estaba follando a su hermana. El subnormal me lanza una mirada de rabia, como si lo que estuviera diciendo fuera verdad y no una blasfemia más grande que una casa para salvar su culo ante los ojos de su mejor amigo. —Por Dios, pero si no les tiembla el pulso para mentir — exclama enfadad Lucy — prefiero quedarme encerrada en casa antes que compartir con semejantes pecadores. Se levanta y encamina para la salida, inmediatamente es interceptada por su hermana, quien la redirecciona hacia el baño. —¿Pero a cuento de qué ha venido eso? — se sorprende Nick. —Creo que me tiene un poco de tirria — comento, aunque no es para nada una mentira — no le caigo muy bien. —Ya, pero tratarte de mentiroso me parece un poco fuerte, creo que voy a ir a hablar con ella — amaga a levantarse de la silla. Quedo paralizado, no soy capaz de evitar que vaya al encuentro de sus hermanas y a saber Dios con el panorama que se va a encontrar, pero por suerte es Alba quien lo detiene. —Amor, deja que ya está Lily con ella, mañana hablas más tranquilamente. Nick se tranquiliza con las palabras de su amada y a la vez, ve que sus hermanas regresan con un semblante relajado. —¿Todo bien? — inquiere Nick. —Mejor nos perjudicaría — dice Lucy, pero no le sale natural, hay un dejo de sarcasmo que todos preferimos ignorar. —¿Pero por qué estás tan a disgusto? — interfiere Ester — ¿podemos ayudarte con algo? —Muchas gracias, pero en verdad que el problema soy yo… —No digas eso mujer — la anima Borja — ¿a qué te molesta la forma en la que hablamos? —No es la forma… — antes de proseguir se lo piensa. Ahí está, ese aire de superioridad, de sentirse más allá de nosotros que somos unos simples mortales, como si ella fuera la reencarnación de la mismísima Madre Teresa de Calcuta, y nosotros no solo mierda, sino lo que se encuentra debajo de esta. —… son los temas banales todo el tiempo, fiestas, alcohol, hay otras cosas más importantes de las que se puede hablar. Lily y Nick se miran, pero no logro descifrar si en ese entrecruce hay pena por su hermana o vergüenza. —A ver novicia rebelde… — duda Borja, pero luego pisa el acelerador — ¿no te molesta que te diga así no? Todo quedamos sin oxígeno durante unos segundos, un micro infarto que por suerte no prospero cuando Lucy sonrió. —¿Novicia rebelde? — cuestiona con curiosidad. —A mí se me ocurrió, recuerda, prefiero pedir perdón a permiso, ¿puedo llamarte así? —Por supuesto, pero solo tú — dice divertida. —Perfecto, entonces me comprometo a poner de mi parte para hablar de temas de tu interés. Me cago en Borja y todos sus muertos, fue una jugada arriesgada considerando el mal humor que cargaba la muchacha. Cuando la atención del resto se dispersa hacia otras personas, la novicia rebelde vuelve a la carga hacia mí y Lily. —Ustedes dos no se crean que se salvaron, todavía quiero la explicación de tanta mentira.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR