CAPÍTULO Nº6

1195 Palabras
Hoy viernes mis abuelos retoman su viaje, el que dejaron inconcluso por venir a la fiesta de la semana pasada, por lo menos había valido la pena, me enteré de que se habían cerrado nuevos negocio. Desayuno y almuerzo con ellos, ya que, no sé cuándo van a regresar, luego se disponen a continuar con la travesía que dejaron trunca. Ellos eran almas libres, ya estaban más allá del bien y del mal, habían erguido un imperio hotelero, criaron un hijo con valores que la mayoría de las personas carecen y ayudaron con sus trece nietos, ahora su meta era recorrer todos los países del mundo, a la vez que hacer testeos de calidad de sus propios hoteles y ajenos también, esa es su mayor pasión Por la noche toda propuesta de salida fue cancelada, Nick y Alba tenían una cena con amigos de esta última, Iñaki puso una excusa, mientras que Lily otra, eso indicaba que estos ya habían hecho un plan privado, por lo que sin los hermanos en escena, a mí no me apetecía nada. Algunas veces, cuando esto sucedía, me solía acoplar a unos colegas de universidad que salían de fiesta todos los fines de semana y eso hice, llamé a Piero y Jean-Paul, quienes lideraban estas salidas universitarias, si querías salir, pasarla realmente bien y llenarte de excesos, ellos eran los indicados. Por lo que así fue mi viernes, en consecuencia, el sábado amanecí con una resaca tremenda, porque en esas noches mi único exceso era de alcohol, era insólito que con mis amigos llegáramos a beber en ese extremo, así que cuando salía con colegas me inclinaba por beber más de la cuenta. Me despierto con mucho dolor de cabeza, son las cuatro de la tarde, tomo mucha agua para combatir la resaca, tengo la boca pastosa y el estómago revuelto, no tengo apetito. Me gustaría salir a correr un poco o hacerlo en la cinta, pero de solo pensarlo me da pereza, el otoño está al caer, pero todavía hace calor, un chapuzón en la piscina me vendría bien, pero el clima ya no está para la de jardín, por lo que corroboro que se pueda utilizar la climatizada de dentro. Los fines de semana el personal de servicio está libre, es completamente innecesario para solo una persona que habita en la casa, en la semana pasaba lo mismo, pero había que mantenerla siempre impecable por si mis abuelos regresaban de improviso como sucedió unos días atrás. Quien estaba a cargo de este sector de la mansión, me conocía bastante bien, porque las calderas estaban encendidas y el agua en la temperatura justa. Para la noche organizamos una cena en el restaurante Saddle Madrid, es otra de las opciones recurrentes para pasar un buen rato, es un lugar para gente pija como dicen aquí, pero se come muy bien. Mientras me estoy cambiando suena mi móvil, es un mensaje texto. De Lily: ¿Puedes pasar por mí y Lucy? Para Lily: Obvio, media hora antes de la reserva estoy allí. De Lily: ven antes, mi madre quiere saludarte. Miro el reloj y si quiero saludar a la señora Wilson tengo que salir en lo inmediato, por lo que termino con la faena lo antes posible y monto en mi coche, un Audi RS, es un coche poco ostentoso y ese fue mi principal motivo al elegirlo. Lily vive en El Viso, un barrio cercano a la Embajada de EE. UU. en Madrid, donde trabajan sus padres, tengo unos veinte minutos de viaje hasta ahí y luego unos quince más hasta el restaurante. Una vez estacionado frente al portón de entrada, llamo a Lily, quien ni siquiera acepta la llamada, solo se limita a abrir para que pueda ingresar, dejo estacionado el coche en la zona destinada para ello y me dirijo a la puerta la cual ya estaba abierta. La casa de los Wilson no era una mansión o un palacio, pero tampoco era para nada estándar, era de esas de arquitectura moderna, con muchos pisos y entre pisos, por fuera destacaba por sobre todo sus grandes ventanales de vidrio, debía de ser muy luminosa de día. —¡Patrik! — escucho la voz de la señora Wilson, a la vez que sus tacones dirigiéndose hacia mí. —Alexa… — saludos mientras hago una reverencia con mi cabeza. —Qué gusto verte, hace tanto tiempo que no te pasas por aquí — cuando llega a mi encuentro me da un caluroso abrazo. Detrás de ella la seguían sus hijas, mi amiga estaba como siempre despampanante, un top n***o, de cuello cerrado, sin mangas, un collar haciendo juego con el resto de joyas y una falda tiro alto, apretada en su cintura y cadera, pero se ensanchaba por encima de las rodillas y llegaba casi hasta el piso, dejando a la vista solo un pequeño espacio de piel entre las dos partes. De lo que más orgullo sentía por mi amiga, era que no necesitaba mostrar en exageración para llamar la atención y por lo que estaba viendo en este momento su hermana había heredado el mismo don. Lucy tenía un vestido que en la parte de arriba era igual al top de su hermana, cuello cerrado y sin mangas, entallado al cuerpo y a la altura de la cintura comenzaba a ensancharse hasta por encima de las rodillas. Es la primera vez en mi corta vida que algo que parece tan angelical hace que me sienta tan atraído, todavía no descifro que es lo que me fascina de ella cada vez que la veo, pero se lleva toda mi atención por unos segundos. —A ver, es verdad que estuvimos ocupados con el regreso de Lucy — se excusa la madre de mi amiga y apartando mi vista de su hija más pequeña — pero podríamos haberte invitado a cenar. —No te preocupes, ya habrá tiempo… —Madre, debemos irnos o llegaremos tarde — interrumpe mi amiga. —Gracias por venir a por mis princesas y sobre todos por cuidarlas, porque imagino que a Lucy la vas a cuidar como a Lily — hay algo en sus palabras que me pone un poco incómodo. —Por supuesto — respondo automáticamente. —Vamos... — exclama mi amiga y se encamina hacia la puerta de salida y su hermana la sigue. Yo quedo rezagado mientras me despido de Alexa, Lucy debe pensar que no las escucho, pero sí lo hago mientras voy detrás de ellas. —¿De verdad mamá cree que este cuida de ti? — pregunta despectivamente Lucy a su hermana. —Lucy, ¿puedes por favor llevar la fiesta en paz? — le suplica Lily. —Pero si solo estoy haciendo una observación — se defiende la pequeña Wilson. —Pues guarda tus observaciones hasta mañana por favor… —Sí Lucy, ¿puedes guardar tus observaciones hasta mañana por favor? Mientras repito las mismas palabras de su hermana le abro la puerta del coche para que se suba y es la primera vez que la tengo tan cerca para ver sus cautivantes ojos, a través de los cuales se refleja un importante desprecio hacia mi persona.
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