—Espero que hayas hablado bien de mí…
Me giro para mirar directamente a Lily a los ojos, mientras abro bien los míos para que entienda que lo que está sucediendo no es para nada cómodo.
—… amiga!!! — remarco esta última palabra.
—¿Tú le has dado algún motivo para que hable mal? — la chiquilla se dirige a mí desafiándome.
—En todo caso, si le di motivos es asunto nuestro y mi “amiga” no debería haber hablado de eso — trato de suavizar el tono porque estamos empezando con el pie izquierdo.
Alba nos saca de esa situación preguntando que íbamos a tomar, porque de tanta presentación y conversación nos olvidamos de eso.
—Ostias que tiene agallas la niñata — me dice Borja, por lo bajo.
—Así parece — contesto como autómata.
Internamente, comienzo a darle vueltas en mi cabeza por qué tuvo esa reacción para conmigo, ¿qué cosa le puede haber dicho Lily como para que ya sienta cierta tirria hacia mi persona?
—¿No me digas que te preocupa lo que esa niña piense de ti? — acierta mi amigo.
—No seas tonto — replico, sin convencerlo.
—No me lo puedo creer, sí que te importa — se burla mi mejor amigo.
—No es eso, ¿no te das cuenta de que si ella no me acepta se va a complicar mi amistad con Lily?
—Sigo sin dar crédito — se ríe — por primera vez te veo alterado por lo que una niñata piense de ti.
Opto por ignorarlo, porque la niñata como él dijo, ya no me cae bien, percibo un aire de superioridad en sus formas, tengo la sensación de que nos trata como si ella fuera un ser más elevado que nosotros los simples mortales, como si se hubiera tragado el papel de ángel salvador.
La reunión transcurre entre tragos, comida y conversaciones diversas, de las cuales, la mayoría incluían a Lucy, por lo que yo prefiero no intervenir.
—¿Y qué planes tienes para este año? — le pregunta Iñaki.
—No tengo planes, solo estoy aquí porque me lo pidieron mis padres — responde de manera petulante — solo quiero finalizar el instituto y regresar a Italia.
—Apuesto a que alguien en Italia te está esperando — Borja, sus comentarios desacertados y apuestas nunca fallan.
—Pues no — dice ella muy seria — no es alguien, sino algo.
—¿Y puedes contarnos qué es ese algo? — intercede Ester, antes de que Borja la cague.
—Claro — en ese momento Lily y Nick se vuelven una bola de nervios — una vez que termine el instituto voy a comenzar con el proceso de formación y consagración a la vida religiosa.
Un silencio invade al ambiente, dudo de si alguna vez alguien ha logrado dejar a Borja sin palabras, porque así estaban todos, incluido él, para mí no es sorpresa alguna, lo que me asombra, es como ella habla orgullosamente de ello y no le importe lo que sus interlocutores puedan llegar a decir o pensar, porque en los rostros de los demás se puede notar el desconcierto.
—¿Vas a ser monja? — abre la boca el bruto de mi amigo nuevamente — perdón, es una pregunta con respeto, porque no sé si está bien lo que entendí.
—Es verdad que pides perdón antes que permiso — se ríe la chica — sí, comprendiste perfectamente.
Y así es como comienza el escrutinio, lo realizan con mucho respeto y por suerte nadie hace una pregunta incómoda, Lucy responde a cada pregunta sin tapujo, el único que se llevó la peor fui yo y todavía no logro reponerme.
—¿Organizamos para ir mañana a la discoteca? — propone Iñaki.
La idea los cautiva a todos y emiten algún comentario positivo a la vez.
—Es el último fin de semana antes de que comience el primer semestre y todos volvamos a nuestras actividades — nos incita Ester — además sería la primera salida de Lucy.
Todos parecen alegrarse por esto último, puesto que la pequeña Wilson parecía haber cautivado a todos con su dulzura excepto a mí, pero ella rápidamente les baja de esa nube.
—Disculpa, pero yo no salgo a esos lugares — la susodicha rompe en pedazos la ilusión colectiva, en cambio, para mí era un alivio.
—¿Por qué no? — inquiere Cris decepcionada.
—No ves que su religión no se lo permite — responde en su lugar Borja.
Lucy suelta una carcajada que me toma por sorpresa, parece que el desparpajo de mi amigo le sienta bien, en vez de molestarle.
—No me gustan esos lugares — aclara ella — son antros de perdición.
Ahí está el aire de superioridad nuevamente, comienza a hervirme la sangra y necesito responderle.
—Pues no sabes lo que te pierdes — intento que suene como una pequeña broma, para no generar un clima tenso.
—¿De qué me pierdo? — me increpa.
—Pues de diversión… — que evidentemente es algo que le falta y mucho.
—¿Diversión? — me interrumpe antes de que pueda seguir — ¿diversión le llamas a emborracharte para ahogar tus problemas e inseguridades?...
Nuevamente, el ambiente se pone tenso, se nota que me habla directamente a mí, que sus palabras son como dagas filosas que me lanza, aunque creo que todos se sienten un poco identificados.
—… ¿diversión?, ¿eso es para ti ir de cacería a ver qué tía te apetece más para tirártela esa noche y descartarla por la mañana?
—Lucy!!! — la regaña Lily en voz baja, yo la escucho porque la tengo a mi lado — ya hablamos sobre no juzgar la vida que llevamos aquí.
—Disculpen, me excedí un poco — reconoce la hermanita.
Pero lo hace para el resto, no para mí, pide perdón por el exabrupto, pero no por sus palabras, esas sí que iban de verdad, dejando claro su punto de vista.
—Creo que ya es tarde — concluye Nick — mañana organizamos, si les parece.
Aceptamos la propuesta, pagamos la cuenta y nos retiramos, cada uno toma rumbos diferentes, excepto Borja que me pregunta si puede venir a casa conmigo para seguir con la tertulia, lo cual acepto, ya que, al día siguiente no tengo ningún compromiso.
Conduzco de regreso a casa acompañado de mi amigo, sigo cavilando en la actitud de Lucy para conmigo, no tengo idea en qué piensa Borja, pero también va en silencio.
—Bastante osada la actitud de la novicia rebelde, a pesar de esa carita de no rompo ni un plato — suelta la nada.
—Ya dice el dicho, las calladitas son las peores — respondo ardido por cómo me trató — en este caso no es callada, pero si tiene esa carita de ángel y es lo mismo.
Entonces la bestia que tengo de amigo, como para no perder la costumbre, acota:
—Te apuesto lo que sea y sé que voy a ganar, de que la chavala es la única en este planeta que no eres capaz de enamorarla y tirártela.
Lo observo con desagrado, pero hay algo en esa idea que me seduce.