Summer.
Veo desde el umbral de la puerta a Nick que está haciendo su tarea.
—Sum ¿me puedes ayudar con estas multiplicaciones?
—Claro.
Me senté a su lado y comencé a explicarle cómo se hacían las multiplicaciones,
—Qué se supone que haces.
—Enseño matemáticas y tú.
—No te hagas la graciosa conmigo, sabes muy bien que ese es mi trabajo.
Veo de reojo como Nicolás se pone nervioso y sus ojos la ven con miedo.
Me levanté y camino hacia ella para que Nick no escuché lo que le voy a decir.
—Si dejaras de estar de tanga floja y te pusieras realmente a hacer tu trabajo, no tendría que estarme ocupando de eso.
—A ti te vale lo que yo hago, mejor vete que tú no puedes estar en esta habitación.
—Pues fíjate que no me voy a ir, mi deber es estar al lado de Nick, además tú no me mandas, eres una empleada al igual que yo. A diferencia de que yo sí cumplo con mi trabajo y tú no.
—¿Quién te crees para hablarme así? No te das cuenta de quién soy gata insolente.
—La que no se da cuenta de quién soy yo, eres tú. También se te ha olvidado cuál es tu lugar aquí. No porque le estés abriendo las piernas al jefe, quiere decir que vas a mandar sobre los demás, déjate de tonterías y ponte a trabajar que para eso te paga.
—Realmente no sabes con quién te estás metiendo.
Estaba por contestarle cuando entro Enzio y nos interrumpió.
—Porque están discutiendo.
—Enzio, esta mujer se está metiendo donde no la llaman.
Ella le dijo con voz chillona.
—Eso es mentira. Cuando entré al cuarto de estudio, Nick estaba solo y me pidió ayuda en matemáticas, así que le comencé a explicar. No veo que sea malo. Entonces la señorita llegó y me dijo que no era nadie para hacer su trabajo y que me fuera de este cuarto, que no tenía la autorización para estar aquí.
—Eso, no fue.
Enzio la interrumpió.
—Sabrina, Summer puede estar en cualquier habitación de la mansión, y más en la que esté Nicolás, te recuerdo que es su guardaespaldas.
—Si lo sé, solo que desde que esta mujer llegó, Nicolás ya no me escucha y solo quiere estar con ella e incluso he notado que ya no quiere que esté cerca de él. Temo por mi trabajo.
—No te preocupes mientras estés haciendo tu trabajo, seguirás siendo la niñera de Nicolás, no quiero ver que están discutiendo de nuevo o tomaré medidas más drásticas.
—Si señor.
—Fui claro, Sabrina
—Sí.
Enzio salió de la habitación, Sabrina cambio su cara de no rompo un plato a una más amenazante.
—Te volviste a salir con la tuya, pero no te hagas ilusiones que muy pronto saldrás de esta casa.
Se sentó al lado de Nick y comenzó a ayudarlo con su tarea. No sé quizás sean cosas mías, pero esta mujer esconde algo.
Después de lo sucedido, no dejo a Nicolás solo hasta la hora de irse a dormir, lo dejo acostado y salgo a mi habitación.
Bajo las escaleras, paso a la cocina para tomar un vaso de agua. Al darme la vuelta para salir, choco con algo duro. El impacto hizo que diera un paso atrás perdiendo el equilibrio.
Cerré los ojos esperando el impacto, pero unos grandes brazos impidieron que cayera al suelo.
Al abrir los ojos, me encontré con una mirada oscura puesta en mí.
—Señor, lo siento, no lo vi.
—No se disculpe, la culpa fue mía.
Me dijo mientras me incorporaba sin dejar de soltarme mi cintura. Traté salirme de su agarre, pero él me sujetó más pegándome a su cuerpo.
—Me podría soltar, señor.
Él no me contestó solo bajo su mirada a mis labios, por un momento me puse nerviosa cuando acercó su rostro al mío. No me va a besar, no, no.
Enzio.
Observo con detalle a la mujer que ahora sostengo en mis brazos. Se ha soltado su cabello, el cual cae como cascada sobre sus hombros. Sus ojos son grises, su piel es blanca y tersa, es muy hermosa. Mi mirada baja hasta sus labios y me pierdo por un segundo cómo sería besarlos.
Me acerco más a ella, casi roso mi boca con la suya, solo un beso, solo uno.
—Me puede soltar.
Sus palabras me sacan de mi ensoñación. Rayos, por estar imaginando cómo sería besarla, no me di cuenta de que aún la tenía agarrada de la cintura.
Me separé rápido de ella, dejando una distancia adecuada.
—Se encuentra bien.
—Sí.
—Bien, entonces, buenas noches, señorita Valentain.
—Buenas noches, señor.
Huyo como si fuera un niño que atraparon haciendo una travesura, la deliciosa travesura de imaginarme comiéndome esos apetitosos labios.
Estoy jodido, muy jodido. Esa mujer me pone al mil con tan solo tenerla cerca y me encanta tenerla cerca.
Voy a mi habitación y me deshago de mi ropa, entro a la ducha y me baño con agua fría para darle placer a mí mismo pensando en ella como lo llevo haciendo un maldito mes.
—Aaahhh. Summer, aahhh.
Me recargo de la losa, cierro los ojos. Maldición, tengo que tener a esa mujer en mi cama, la tengo que tener a como de lugar. Lo malo es que algo le dice que no será tan fácil, pero a mi me gustan los retos.
—Summer Valentain será mía.
Summer.
Dios mío, sentí que esos ojos producían un calor desconocido para mí. Por un momento sentí que estaba mirándome y quería besarme. Hay, no, no puede gustarme el animal ese. El ogro de pacotilla que se la gasta de galán y no pasa de patán, recuerda que descuida a su hijo, que no le presta atención. No te fijes que tiene un cuerpo de infarto y una cara como tallada con amor y delicadeza que camina como si el mundo le perteneciera y que huele delicioso no Summer, no te vayas por allí es feo, repítelo hasta que lo creas, es feo, es feo es, feo y además la tonta de Sabrina es su amante o acaso no te acuerdas como los encontraste en su oficina. Además, a un hombre como él las mujeres deben llevarle Y seguramente cada una es más bella y sofisticada que la anterior, así que dudo que tengas oportunidad con semejante espécimen. Mejor me bajé de esa nube antes de que te caiga y el porrazo que me dé sea extremadamente doloroso.
Entro a mi habitación y me despojo de mi ropa, me pongo la pijama para disponerme a dormir y ya no pensar en mi odioso jefe.
Al otro día me levanto muy temprano y voy al gimnasio. Comenzó a entrenar como de costumbre. Veo entrar a Carson y me acercó a él, necesito que me explique. Porque dio instrucciones de que no se me tratara con familiaridad. Y también porque dicen que no quieren terminar como Víctor.
—Hola.
—Hola, Summer.
—Podemos hablar.
—Claro, dime.
—Necesito saber por qué ordenaste que los chicos se dirigieran a mí como señorita Valentain y no por mi nombre, y que si no te hacían caso les pasaría lo mismo que a Víctor.
Él de inmediato se puso nervioso.
—Fueron las indicaciones que dio Enzio, que no quería verte interactuar de más con alguno de los guardaespaldas, que quería que solo te enfocaras en cuidar a Nicolás.
—Por eso, mandó a Víctor a casa de su mamá.
—Sí. Summer debes de entender que él no lo hace con mala intención, solo quiere proteger a su familia.
—Lo entiendo, pero no debe desconfiar de mí. Se separ mi vida profesional de la personal, quiero que les digas a todos que dejen de tratarme como si fuera la señora de la casa, quiero una sana convivencia.
Me di la vuelta y salí del gimnasio, ya era tarde. Después de un rato ya estaba en la camioneta esperando a Nick.
—Listo, Sum, ya vámonos.
Nicolás subió a la parte de atrás y yo en la del piloto, salimos de la mansión segundos por dos camionetas más.
Nos adentramos a las calles de Roma, el tráfico era el normal de siempre. De repente noté que otras dos camionetas nos separaron de las demás escoltas, mi sexto sentido me alertó.
—Carlos, ¿dónde se quedaron?
—Summer nos acorralaron, no los vemos, tres camionetas nos cerraron el paso.
Estaba por contestar cuando una de las camionetas que tenía atrás me pegó por detrás.
—Maldita sea, Carlos, avísale al jefe que me mandé refuerzos, nos están siguiendo, trataré de perderlos.
—Sum que pasa, tengo miedo.
—Tranquilo, cariño, todo va a estar bien. Saldremos de esto.
La camioneta seguía golpeando para sacarme del camino. Eso quieres, pues bien te daré el gusto.
—Nick, escucha bien lo que te voy a decir, tienes que hacerlo al pie de la letra. Entendido
—Sí, dime qué tengo que hacer.
—Te vas a acostar en el piso y no te vas a mover para nada, escuches lo que escuches, no salgas.
—Sí, sí.
Él hizo lo que le pedí. Vi por los espejos que tan cerca tenían las camionetas, luego vi la carretera y reconocí las calles.
—Perfecto. Agárrate.
Salí por la desviación, entré a las calles que conocía a la perfección para deshacerme de los que nos perseguían. Primero, la camioneta que nos quiso sacar del camino, hice que se estampe en un muro de contención.
—Una se fue, faltan dos.
Giré a la siguiente calle, Esta era más fácil, las calles eran empedradas, era más fácil que derraparan y perdieran el control, así que eso fue lo que hice: maneje lo más rápido que pude, gire en varias direcciones hasta que la camioneta que venía atrás de mí se derrapó y se volcó.
—Ya nada más quedas tú.
—Summer quiero a mi papá, tranquilo, ya le voy a hablar.
Le marqué rápido a Carson, necesito refuerzos por si aparecen más sujetos.
S—Maldita sea Carson dónde están. Necesito refuerzos, pude deshacerme de dos camionetas, pero aún hay una que no me deja, aparecer. También conoce las calles por donde estoy entrando y saliendo.
C—Summer, GPS está apagado, no podemos localizarte. Necesito saber dónde estás exactamente.
S—Estoy en Vía di Monte Brianzo. Voy a intentar deshacerme de ellos en el río Tiber.
C—Tienes cuidado, Summer vamos para allá.
Doy vuelta en el puente Cavour. Cuando comienzan a disparar, una de las balas le da a uno de los neumáticos.
—¡MALDICIÓN!
—¿Qué pasa porque paramos?
—Me pincharon un neumático. Voy a bajar y enfrentarlos, por nada del mundo salgas entendido.
—Sí.
Baje y puse la puerta como escudo, sé la camioneta bajaron cuatro sujetos, empecé a estudiar la situación, si era certera con los tiros podía acabar con ellos, el tiroteo comenzó, ellos disparan y yo también lo hago, a uno le di en la frente, a otro en el estómago, el tercero fue más difícil, pero logré acabar con él. El cuarto corrió y se fue en una moto, quince celebra, pero de repente todo se puso oscuro y no supe más.