Sorpresa inesperada

1549 Palabras
Summer. Los días han transcurrió con normalidad, sin ningún contratiempo o emergencia, es más, se podría decir que aburridos. En el colegio es otra cosa, he podido notar que Nick es un niño muy sociable, destaca en los estudios y en los deportes y demasiado serios. En su casa es otro, es un diablillo haciendo bromas al personal y sacando de quicio a los demás guardaespaldas. A la que ya no he visto que le haga nada es a su niñera, también he notado que cuando está con ella se vuelve callado y hasta se podría decir que le tiene miedo. No sé quizá sean alucinaciones mías Quizá sea porque su papá es algo estricto con él. Respecto a Enzio puedo decir que es un hombre muy frío con su hijo, casi no pasa tiempo con el, en este mes no he visto que le lea un cuento o que le dé un beso de buenas noches. Es como mi padre, será por eso que me identifico con Nick, será que por eso lo entiendo y nos llevamos tan bien. —Pagaría un millón de euros por saber que estás pensando. —Pagarías de en balde porque no pienso nada, solo observo como juega Nicolás. Dante se sentó a mi lado y me dió una botella de agua. —Té, haz en cariño con él en poco tiempo. —Es un niño único, me recuerda a mi cuando tenía su edad. —También eras una niña traviesa. —No exactamente, era más bien alguien que trataba de llamar la atención de mi papá tal como lo hace Nick. —Supongo que entonces si tienen cosas en común. —Sabes en estos años que tengo de conocer a la familia Romano, tú eres el único guardaespaldas que veo que realmente se preocupa por el. —Desde cuando conoces a la familia Romano. —Desde hace cuatro años. Por eso te digo que eres la única que te visto que realmente se preocupa por él. Le sonreí a Dante, si tenía razón de cierta forma eso era verdad, porque a pesar de que tiene a su papá y creo que a su abuelita paterna, nunca la he visto por la casa y su papá porque siempre en el trabajo o encerrado con la niñera. Creo que esos son amantes. —Cambiando de tema. Dime cuando vas a aceptar salir conmigo. Sin dejar de ver a Nick, le contesté a Dante, quien llevaba casi todo el mes invitándome a salir. —Dante. —Si ya sé que no, no quieres distracciones, pero velo de este lado, solo será una salida casual y nada más, quizá unas hamburguesas o una pizza. Es más conozco, un restaurante de comida mexicana. Lo pensé por un momento y no tenía nada que perder, solo sería una salida casual como él dijo y nada más. —Está bien, este fin de semana es mi día de descanso, que te parece si me dices dónde nos vemos. —Genial, genial, verás que no te vas a arrepentir. Me dio un beso en la mejilla y se fue porque tocaron el timbre de salida. Fui por Nick, quien se estaba yendo a los vestidores, lo espere afuera mientras se daba un baño para irnos a la mansión. Un rato después íbamos platicando de como había estado su entrenamiento. —Summer. —Si dime. —¿Tú y mi maestro son novios? Me sorprendió mucho su pregunta. —¿De dónde sacas esa pregunta? —Pues mis amigos me dijeron que él te ve como ven los novios a sus novias. —Y ellos como saben cómo ven los novios a las novias. —Carlitos me dijo que su hermano así ve a su novia y además vimos que el maestro te dio un beso en la mejilla, eso solo lo hacen los novios. —Cariño, no solo los novios se besan en la mejilla, también los amigos y el profesor Dante y yo solo somos amigos. —Entonces no es tu novio. —No, pero crees que esté mal. —Si a ti te gusta, pues creo que no está mal. A ti te gusta mi profesor. No sabía qué decirle, ni entendía por qué me hacía esas preguntas, no creo que le afecte si salgo con su maestro o sí. —Dante es guapo, pero nada más, voy a salir con el este fin de semana, pero solo como amigos. —No quiero que salgas con él. No quiero que se haga tu novio. —Puedo saber ¿por qué no quieres eso? El volteo a ver la carretera, ignorando mi pregunta. —Nicolás —No quiero que te aleje de mi. —¿Cómo? —No quiero que te hagas su novia, porque si eso pasa te vas a casar con él, vas a dejar de trabajar para mi papá y ya no voy a tenerte como guardaespaldas, tú eres la única que se preocupa por mí y tengo miedo que ya no quieras estar conmigo por irte con él. Debo de admitir que no esperaba que me dijera eso. —Nick, yo jamás voy a dejar de ser tu guardaespaldas y tu amiga, siempre voy a estar contigo, nada mi nadie cambiará eso. —Lo prometes. Alzó su dedo meñique para cerrar la promesa. Hice lo mismo y lo entrelazamos. —Lo prometo. —Ya le dijiste a tu papá de tu partido de fútbol. Agachó la cabeza, y negó —No, aún no le digo. —Porque aún no le dices. —Es que de nada sirve que le diga, si nunca va, prefiere estar viajando o en su trabajo. —No te preocupes de mi cuenta, corre que vaya a tu partido de fútbol. Sus ojos se iluminaron. —De verdad. —Sí. Ya verás tu papá, va a ir a tu partido como me llamo Summer Valentain. Llegamos a la mansión y mientras Nick iba a quitarse el uniforme, le pregunté a Karina si estaba el jefe en su despacho, afortunadamente si está. Camine hasta su despacho y abrí la puerta sin tocar, grave error, al abrir vi a Sabrina y a Enzio a punto de tener sexo en el sillón. Abro los ojos tan grandes al ver el enorme pene de mi jefe, quien se tapa con un cojín. Mientras que la loca de Sabrina comienza a gritar quién sabe que cosas. —Demonios, una disculpa, una disculpa. Salí muy rápido, tenía que hacerme un lavado mental para olvidar lo que vi. Enzio. Me visto muy rápido después de que Summer sale de mi oficina. —Maldita sea Enzio debes de poner a esa mujer en su lugar, como diablos entra sin tocar. —Vístete y sal de aquí —Pero Enzio, porque podemos seguir en lo que estábamos, no creo que regrese. —Dije, vístete y vete a ver a mi hijo que para eso te pago. Ella se vistió de mala gana y salió sin decirme nada. Me dejé caer de golpe en mi silla. —Maldita sea como demonios paso esto, no tenía que haberme visto con Sabrina en esa forma. Le mandé un mensaje a Carson para que localizara a Summer para que viniera a mi oficina. Un rato después tocaron la puerta. —Adelante. Ella entró tapándose los ojos, algo que me dio un poco de risa —Está usted vestido. —Si señorita Valentain puede destaparse los ojos. —Menos mal. —Dígame a qué vino a mi oficina y ¿Por qué entro sin tocar? —Antes que nada una disculpa por mi atrevimiento, jamás imaginé que estaría muy ocupado con la niñera y como tenía algo muy importante que decirle, pues entre sin pensar, además como se le ocurre tener sexo en su oficina, que tal si en vez de entrar yo, hubiera entrado Nicolás, solo imagínense. La interrumpí antes de que siguiera hablando. —Nicolás no entra a mi oficina sin mi autorización. También me disculpo por eso, no debió verme en esa situación. —Acepto la disculpa. —Que era lo importante que venía a decirme. —Venía a tratar un asunto relacionado con Nicolás. —Qué asunto. —No sé si él ya le haya dicho, pero el viernes es su partido de fútbol y sería genial que usted asistiera para apoyarlo desde las gradas. —No creo que eso sea posible, ese día tengo una reunión muy importante que no puedo posponer. —Más importante que su hijo. —Que está insinuando. Ella se puso de pie y camino a la salida. —Típico de un padre rico, el dinero es más importante que ver los triunfos o derrotas de sus hijos, sabe, me recuerda tanto a mi papá, es una lástima, tenía mejores expectativas de usted. —Señorita a dónde va aún no terminamos de hablar. —Yo sí. Ella salió sin decir más y dando un portazo. —Pero qué demonios le pasa a esta mujer, como se atreve a comprarme con su papá y decirme que no me importa mi hijo. Llame a mi asistente y le dije que desocupara mi agenda el día viernes. Le demostraría a esa mujer que me importa mucho mi hijo y aparte vería como se comporta mi guardaespaldas con el maestrito.
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