PARTE III

965 Palabras
Ella sintió cómo su corazón daba un vuelco. Durante meses, había estado tan centrada en Diego que no había prestado atención a lo que estaba pasando a su lado. Alejandro no era solo su esposo por contrato – era un hombre honorable, inteligente y bueno, alguien que realmente se preocupaba por ella y por su bienestar. "¿Y ahora qué?", preguntó ella en voz baja. "Ahora", respondió él, "preparamos la trampa. Le dejaremos pensar que tiene todo bajo control, que estás dispuesta a hacer lo que él quiere. Y cuando intente ejecutar su plan, lo tendremos redondo." Durante las siguientes semanas, Valentina siguió las instrucciones de Alejandro al pie de la letra. Continuó viendo a Diego, fingiendo que no sabía nada de su plan, diciéndole que estaba trabajando en la transferencia de las acciones. Él parecía cada vez más impaciente, presionándola para que hiciera los trámites lo antes posible. Mientras tanto, Alejandro y su equipo legal preparaban todo con meticulosidad. Contactaron con la policía federal, que había estado investigando a Diego y su cómplice Carlos Mendoza por estafas en múltiples estados. Juntos, diseñaron un plan para atraparlos en el acto. El día acordado llegó tres semanas después. Valentina tuvo que ir a la oficina de un notario público en Downtown Miami para "firmar los documentos de transferencia de acciones". Diego la acompañó, con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Pero cuando entraron en la oficina, encontraron no solo al notario, sino también a varios agentes del FBI y al equipo legal de Márquez Technologies. "Diego Castro y Carlos Mendoza – ustedes están arrestados por conspiración para defraudar, intento de homicidio y falsificación de documentos", dijo uno de los agentes, mostrando las órdenes de arresto. Diego se volvió hacia Valentina con una expresión de ira y incredulidad. "¿Qué has hecho, tonta? ¡Te dije que te quería!" "Ya he escuchado suficiente de tus mentiras, Diego", respondió ella con voz firme, apoyándose en el brazo de Alejandro, que la había acompañado discretamente. "Todos tus planes están grabados y documentados. No podrás hacer daño a nadie más." Los agentes llevaron a Diego y a Carlos fuera de la oficina bajo custodia. Valentina sintió cómo un peso enorme se desprendía de sus hombros. Después de meses de engaños y miedos, finalmente la verdad había salido a la luz. Alejandro la miró con una sonrisa suave. "¿Estás bien?" Ella asintió, sintiendo las lágrimas volver a sus ojos – pero esta vez, eran lágrimas de alivio y gratitud. "Sí. Gracias, Alejandro. De verdad." "De nada", respondió él, acercándose un poco más a ella. "Te dije que cuidaría de ti. Y quiero seguir haciéndolo, Valentina. No solo como tu esposo por contrato, sino como alguien que realmente se preocupa por ti. Si me das la oportunidad, prometo demostrarte que puedes confiar en mí, que puedo hacerte feliz." Valentina miró sus ojos ámbar, llenos de sinceridad y esperanza. Durante mucho tiempo, había creído que su corazón pertenecía solo a Diego. Pero ahora se daba cuenta de que se había estado equivocando todo este tiempo. El amor verdadero no era el que Diego le había prometido – lleno de mentiras y ambición – sino el que Alejandro le estaba ofreciendo: sincero, leal y protector. "Creo que ya está claro que nuestro contrato no es necesario como antes", dijo ella en voz baja. "Los accionistas confían en mí ahora, y tu empresa está más fuerte que nunca. Pero... ¿qué pasaría si decidimos seguir siendo marido y mujer? Esta vez, de verdad." Alejandro sonrió, tomándole la mano y besándosela suavemente. "Esa es la noticia más maravillosa que he escuchado en mi vida. Te amo, Valentina. Y prometo pasar el resto de mi vida demostrándotelo." Ella sonrió, sintiendo cómo su corazón se llenaba de una calidez que nunca antes había experimentado. "Yo también te amo, Alejandro. Y esta vez, sé que es amor de verdad." CAPÍTULO 3: UN NUEVO COMIENZO Seis meses después – 15 de julio de 2025 El sol brillaba con fuerza sobre la playa de South Beach, donde una ceremonia de boda civil se celebraba en una terraza frente al mar. Valentina, con veinticinco años, lucía un vestido de novia blanco de encaje y tul, con flores de jazmín en el pelo. Alejandro, de veintiséis, estaba radiante con su traje de esmoquin gris claro. Junto a ellos, sus familias y amigos más cercanos presenciaban el momento en que convertían su matrimonio por contrato en una unión de amor y compromiso real. Después de la ceremonia, todos se dirigieron al Hotel Atlantis, donde se había preparado una fiesta en la terraza del techo. Los invitados disfrutaban de cócteles y música en vivo mientras el sol se ponía sobre la bahía, pintando el cielo de tonos naranjas, rosas y morados. "Me recuerdas algo", dijo el señor Whitmore, acercándose a Valentina con una copa de champán en la mano. "Tu madre en su día también fue muy decidida cuando se trató de seguir su corazón. Tu padre estaría muy orgulloso de ti." Valentina sonrió, mirando a Alejandro, que conversaba con algunos amigos en el otro extremo de la terraza. "Sé que sí. Y estoy muy agradecida de haber tenido a alguien como tú a mi lado para guiarme." Más tarde, cuando la fiesta comenzaba a calmarse, Alejandro llevó a Valentina a la terraza privada del hotel, donde había preparado una sorpresa. Allí, una mesa pequeña decorada con velas y flores blancas, con una botella de champán y dos copas. Al fondo, el sonido suave de las olas del mar. "Quería tener un momento solo contigo", dijo él, sirviendo el champán. "Para celebrar no solo nuestro matrimonio real, sino también todo lo que hemos conseguido juntos." Valentina asintió, tomando la copa que él le ofrecía. "Hemos logrado mucho en pocos meses.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR