La ducha con Orión fue… ¿Refrescante? ¿Salvaje? ¿Exquisita? No sabía qué palabra utilizar para describir aquel momento. Quien ahora era mi esposo, gozaba de buenos atributos y sabía perfecto lo que debía hacer para complacer a una mujer. Ahora entendía por qué Siggy continuaba obsesionada con él. Me estaba colocando un vestido n***o, pero ideal para un día turístico, considerando que aún no sabía qué lugares recorreríamos, cuando él me abrazó por la espalda. Comenzó a besar mi cuello y a pasar sus manos por mi abdomen, luego por mis pechos. —Orión, basta —le dije tratando de concentrarme —. El guía ya debe estar esperándonos —me tomó de la cintura y me hizo girar para quedar frente a él. —No me importa —me besó, pero yo logré zafarme de sus labios segundos después. —¿No quieres que con

