—Buenos días,hijo. Victor colocó a un lado su taza de café al que había dado un sólo sorbo.
—Lamento lo de anoche,yo estaba algo alicorado y la discusión con Isabella calentó los ánimos.
Victor simuló echar una ojeada al diario para no mirar a la cara a su hijo,sabía que era el causante de los problemas de la pareja.
-Yo soy el que lo siente,Isabella es tu esposa y no debí…
-Buenos días,he oído mencionar mi nombre-.Isabella interrumpió la conversación.
-Yo mejor los dejo a solas para que hablen-.Victor ya se había girado de espaldas hacia la pareja.
-¡No te vayas!-.
Isabella lo detuvo en seco,Victor se sorprendió un poco,no obstante su rostro permaneció impasible.
-¿Mi amor qué ocurre?-.Preguntó Eduardo.
Ella miró a ambos hombres y con voz decidida dijo–Ya basta de apariencia y de secretos es mejor que sepas la verdad de una vez.
Isabella no pudo contener sus lágrimas y los hombres estaban expectantes de oír lo que tenía que decir.
-Deja que sea yo él que hable,Isabella-. Victor la vio muy agobiada y quiso acelerar el proceso.
-Ahora si que no entiendo nada.-Añadió Eduardo.
-Yo puedo sola Victor-.Ella lo miró a los ojos cómo buscando su aprobación y él asintió con la cabeza,la joven prosiguió-.Ese hombre con el que me acosté en Tokio es Victor.
El rostro de Eduardo cambió en fracciones de segundos,estaba colorado de la rabia.
Tomó impulso y le lanzó un golpe a su padre,tan fuerte le dio que lo volteó de espaldas.
Victor se levantó del suelo y Eduardo lanzó otro golpe está vez le dio a Isabella en la mandíbula.
-Ya basta Eduardo,
resolvamos esto como gente civilizada-.Añadió sobando su rostro que ya empezaba a hincharse.
Eduardo al verla sangrar bajó un poco la guardia
-¿Cómo pudiste padre y tu Isabella no esperaba esto de tí?,ustedes dos son un par de desgraciados.
-Yo no sabía que ella era tu novia,ni siquiera estaba al tanto de que tenía su novio,todo sucedió muy rápido,nos conocimos en la empresa,Isabella era la mejor de mis ejecutivas,luego surgió ese viaje,jamás pensé volver a verla mucho menos que la encontraría siendo tu esposa.
-Eduardo,tu papá tiene razón yo falté,él faltó,es un juego macabro del destino,por más que intentamos mantenernos alejados no pudimos.
Eduardo los miró con desdén—.Claro y decidieron ser amantes en mis narices,no me arrepiento de haberlo pegado a los dos,bien merecido que se lo tenían y yo pensando que la defendiste por tenerle cariño de nuera,¡soy un estúpido!
Eduardo subió las escaleras a toda carrera,Victor e Isabella se vieron las caras,minutos más tarde él bajó con unas maletas.
—Me voy,dejaré vivir su idilio,deseo que su lágrimas sean el doble que las mías y que ella te llené la frente de cuernos,viejo.No te sientas afortunado si me lo hizo contigo,te lo va a hacer con otro.
La mirada de Eduardo echaba chispas y sus palabras soltaban todo el oído que sentía en ese momento.
-Eduardo,perdóname.Tú eres un hombre bueno y te dañé,¡Te ruego que no te vayas!,soy yo la que debe irse.
Eduardo sacó las llaves del auto de su bolsillo y dijo—No quiero respirar el mismo aire que este señor,desde ahora así te llamaré-.Le dio una fría mirada que heló los huesos de Victor y añadió-.Ya no eres mi padre.
—Hijo,perdóname.El amor me nubló los sentidos.No vayas a manejar en ese estado,le diré al chófer que te lleve.
-No intentes dártela de buen padre,no te luce para nada,un papá no le hace eso a su hijo,los odio con toda mi alma.-
Los labios de Eduardo temblaron de la rabia y las lágrimas le salieron con fluidez,su nariz enrojecida le hacía notar más su evidente enojo.
Isabella lo persiguió al estacionamiento y lo tomó por la cintura.
—Eduardo,¡no te vayas!
El joven la empujó y ella cayó al suelo y allí se quedó,Victor miró todo.
–¡Eduardo!,¡Carajo!
Eduardo se fue muy enojado en su coche,los cauchos rechinan.
Isabella le propuso a Victor seguir a Eduardo,ella tenía miedo a que él atentara contra su vida.
Ambos siguieron el auto con la ayuda del GPS y lo ubicaron en la autopista,varias patrullas lo seguían por exceso de velocidad y Eduardo no se detenía.
Isabella y Victor iban mudos, ninguno de los dos se atrevía ni siquiera a verse la cara.
-Se va a matar ese loco.
-Victor rompió el silencio.
-Vamos a seguirlo para saber a dónde va,esto no debió suceder,llevamos las cosas demasiado lejos.
Las patrullas habían colocado un cerco policial al final de la autopista,para trancar el paso y obligar a frenar al conductor endiablado.
La policía ignoraba quién conducía,ellos pensaban que el auto había sido robado y el ladrón huía para no ser capturado.
La velocidad era tan excesiva que al intentar frenar perdió el control del vehículo,golpeó la defensas del puente y cayó al lago.
Victor detuvo el auto y se asomó a ver en la desesperación lloraba e intentaba saltar al lago,los policías lo sujetaron.
—¡Mi hijo!,¡salven a mi hijo!
—¡Eduardo!,yo te maté.Lloraba Isabella.
—Ya hemos llamado a los cuerpos de rescate,siento su pérdida ,Señores debo decir que las esperanzas son nulas,el que cae en ese lago no se salva,es profundo-.El agente policial les tomó la declaración para hacer el reporte y le dijo que podían marcharse,ambos se negaron a abandonar el lugar.
—Mira lo que nuestra pasión ha causado,quiero que te vayas lejos de mí.Nunca vamos a poder estar juntos porque el recuerdo de mi hijo estará siempre de por medio.
Era la sentencia a muerte de un amor que los había llevado al borde de un abismo.
-Yo jamás,pensaría en tener nada contigo,la culpa me consume.
La vista de Isabella recorre las profundas y apacibles agua del lago que albergan dentro de sí a Eduardo.
La culpa y el remordimiento agobia a los amantes,Victor siente odio por Isabella y ella desprecio por el CEO Bustamante.