Dolores no había llegado a subir la escalera cuando la puerta de entrada se abrió. Una mujer algo mayor, pero cuya edad no hubiera podido precisar con certeza entró junto a un hombre que tenía los mismos ojos de Roy. La pareja de ropa casual y sonrisa en los labios la observó sin perder la sonrisa. -Creo que vos debes ser Dolores.- le dijo la mujer acercándose para darle un afectuoso beso. -Ampi no ha dejado de hablar de vos.- agregó para sacarla de sorpresa. -Somos los padres de Roy y los abuelos más orgullosos del mundo.- dijo alzando su mano para indicarle a su nieta que habían llegado. -Es un gusto, lamento mi atuendo, les juro que no siempre estoy así. - les respondió saludando también al hombre que sonrió con empatía. -¡¡Abu!! - gritó Amparo y saltó de los brazos de su padre p

