09

2081 Palabras
El cachorro café se acurrucó en los brazos del menor y sacó su pequeña y rasposa lengüita para agradecerle al chico por ayudarlo, Taehyung también quería una pequeña dosis de cariño y acercó su rostro al pequeño perrito y éste le agradeció de la misma forma, sacando una pequeña risita de los dos chicos. La veterinaria había dicho que si aplicábamos la pomada especial en su orejita y vigilábamos que no se molestara el pequeño yesito que tenía en su patita delantera derecha, estaría muy bien en dos semanas. ―Eres un perrito adorable ¿Quién pudo ser tan malo como para dejarte abandonado en la calle? ―Jimin hizo un puchero lastimero al pensar en el pobre perrito en la calle, desconsolado en la lluvia. ―Pero ahora tiene la suerte de que lo encontráramos, y ahora le buscaremos un buen hogar―dijo el pelirrojo feliz, pero su sonrisa desapareció al recordar que aún no tenían un dueño para el perrito y no podría quedarse en la casa de ninguno sin un buen plan. ―Lo meteré en la mochila y la dejaré abierta para que pueda respirar sin problemas, subiré a mi habitación y lo tendré en el baño, le daré de comer y estaré en el baño con él, por si mamá llega solo salgo del baño―ideó el plan Jimin, mentiría si dijera que no tenía miedo de intentar aquello, pero no podía dejar al perro en la calle de nuevo. ―Si pasa algo llámame ¿Sí? ―Tae comenzó a despedirse, ya que la casa del menor estaba a una cuadra de distancia, y como se conoce, Taehyung prefiere estar lo más lejos posible de esa casa. ―Bien, mañana no hay clases ¿Cierto? ―no estaba seguro si era verdad el que no habría clases al día siguiente en el instituto, lo había escuchado por ahí, pero no sabía si era verdad. ―No, el director Lee lo dijo en clase de Biología, mañana este muñeco se levanta a las dos de la tarde―se señaló mientras hacia un baile ridículo, moviendo las caderas y la cabeza. ―Eres un holgazán―rio mientras escondía al perrito en la mochila vacía―debo irme, deséame suerte―Jimin comenzó a caminar hacia su casa, se había puesto la mochila con normalidad para disimular un poco, no estaba del todo abierta, pero dejaba un gran hueco en la parte de arriba, la mochila era alta, así que el perrito no podría salir ni asomarse si quiera. Divisó su casa a unos pasos y cuando subió las dos pequeñas graditas que había en la entrada tocó el timbre, estaba un poco molesto por que sus padres no le confíen una llave de la casa, siempre que llega debe tocar el timbre y esperar para que le abran, una vez Jimin estuvo esperando por treinta minutos afuera, por suerte la puerta fue abierta y su padre con una sonrisa lo recibió. Su padre no era tan estricto como su madre, a veces se comportaba como un padre amoroso y sin vergüenza alguna de que su hijo sea como sea, pero normalmente se portaba arisco, por la presencia de su madre, y eso causaba que Jimin se sintiera un poco despreciado en su propia casa, siendo un sentimiento horrible. ― ¿Cómo te fue en la casa de Taehyung? ―preguntó su padre, el que si quiera su padre le haya preguntado sobre su día se le hizo completamente extraño. ―Muy bien padre, siempre la paso bien en su casa―dijo tranquilo, quería subir a su habitación lo más rápido que pudiera y dejar al perrito en el baño para que su plan fuera un éxito, pero no contó con escuchar la voz de su madre desde la cocina. ― Park Jimin ¿No vas a saludar a tu madre? ―salió de la cocina con las manos en la cintura, molesta como siempre. ―Buenas tardes, madre―saludó con una pequeña reverencia―iré a mi habitación―comenzó a subir las escaleras y casi cantaba victoria, hasta que su madre lo llamó de nuevo. ―Park Jimin, baja en este momento y ven acá―Jimin no entendía qué le ocurría a su madre, parece que el mundo estaba conspirando contra él, sentía al pequeño removerse dentro de su mochila―iré a dejar mi mochila y bajaré en seguida― intentó liberarse, pero un bufido molesto brotó de sus labios cuando escuchó un "no, baja ahora" de su progenitora. Bajó los escalones lentamente y se acercó a su madre, molesto. ―Sopla―pidió mientras se acercaba al rosto ajeno ¿En serio pensaba que Jimin había bebido algo? Jimin obedeció y sopló un poco más fuerte de lo necesario, molestando a su madre. ―Yo no bebo madre, no entiendo por qué si quiera lo consideró―le dijo en tono neutro e intentó volver a caminar hacia su habitación, pero un fuerte jalón en su brazo lo detuvo y lo hizo jadear por el dolor. ― ¿Desde cuándo me hablas así? El si quiera responderme es de niños malcriados y tú no eras uno― apretaba el agarre en el brazo de su hijo, incrustando sin darse cuenta sus uñas en el brazo del menor, lastimando su piel y dejando pequeñas líneas rojas. ―No he sido de ninguna forma irrespetuoso madre, simplemente le dije que yo no bebo―Jimin no iba a decirle que lo estaba lastimando, estaba sacando una valentía increíble que ni siquiera sabía que existía, no iba a detenerse. El ambiente estaba tenso y todo empeoró cuando un pequeño ladrido resonó en la silenciosa casa. ― ¿Qué tienes ahí? ―señaló su madre la mochila, Jimin por impulso retrocedió e intentó liberar su brazo del agarre de su madre, fallando cuando esta apretó aún más. ―No es nada, debió ser un ruido de afuera, no...―no pudo ni pestañear cuando su madre le quitó su mochila bruscamente, un aullido lastimero se escuchó. ― ¡Ten cuidado! ― ¿Por qué traes un animal a la casa? Yo no he permitido el que tengas otra mascota― se quejó la mayor, tomando al perrito bruscamente de su pelaje, dañándolo. ―Lo estás dañando―arrebato de las crueles manos el pequeño perrito, todo su plan había fracasado de la peor manera, se sentía tonto por haber llevado al pobre perrito a esa horrenda casa. ―No me interesa, saca a ese perro de aquí. ―Por favor no, sólo estará aquí esta noche, le buscaré un dueño y mañana ya no estará aquí, por favor, ten consideración por... ― ¡No me digas por qué cosas tener consideración o no, soy una hija de Dios y sé perfectamente lo que hago! ―alzó la voz―si no sacas a ese perro, te irás afuera con él y no volverás hasta que vengas con las manos vacías―sentenció, segura de que su miedoso hijo no aceptaría. ―Bien, así será―Jimin dio media vuelta sobre sus talones dispuesto a salir, su padre sólo había mirado la escena sin decir nada, pero cuando su hijo estaba a punto de salir, lo llamó sin siquiera saber el porqué. ―Jimin, espera...―Jimin se detuvo y lo miró con ojos brillosos, llenos de esperanza que su padre diría algo para apoyarlo, su padre iba a hablar, pero antes miró la cara molesta de su esposa y al parecer se retractó de lo que diría antes―cierra la puerta antes de irte. Los ojos avellana que aguardaban una pizca de esperanza se apagaron por completo, y salió de la casa sin decir nada más. No tenía ni idea de a dónde iría, consideró el llamar a Tae, pero luego recordó que le habían quitado su celular. Decidió ir por el momento al parque que estaba cerca de su casa, podría estar un rato con el perrito sin nombre y luego se iría caminando a la casa de su mejor amigo, esperando no ser inoportuno. El cachorrito no podía correr por el pequeño yeso que cubría una de sus patitas, así que Jimin se encargó de darle muchos mimos en su pancita y sonreía al ver al cachorro mover su colita, feliz por los mimos. Una sombra que se colocó justo delante de él lo asusto, haciendo que un pequeño gritito saliera de su garganta a la hora de levantar la vista. Era Yoongi Hyung y estaba mirándolo desde arriba. ―Me asustó Hyung― dijo Jimin y puso una de sus manitas en su pecho, respirando un poco más rápido. ― ¿Cómo se llama esta cosita peluda? ―se sentó en forma de indio frente al pelinegro, acercando su mano al menor para que el cachorro lo olfateara y tuviera confianza. ―No tiene nombre aún, dejaré que su dueño piense en uno. ― ¿No eres su dueño? ―preguntó mientras le acariciaba el yesito de su patita, viendo curioso el estado del pobre canino, intuyendo que había sido rescatado. ―Tristemente no, no me dejan tener más mascotas. De hecho, ésta es la razón por la que estoy aquí afuera―le restó importancia a la situación, pero Yoongi se sorprendió, no creía que una persona sería tan mala como para sacar a su hijo de casa por querer ayudar a un pequeño animal. ―Yo, bueno... mi padre estaba pensando que sería lindo tener un perro pequeño y... creo que le encantaría adoptar a este bello chico―dijo tímido Yoongi, no sabía si Jimin había encontrado otro dueño para el cachorro, pero hace unos días su padre habló del tema de las macotas, y su cumpleaños sería en una semana. ― ¿En serio lo adoptarías? ―Jimin preguntó con emoción, si era así, tal vez Yoongi dejaría que jugara con él de vez en cuando y estaba seguro de que su Hyung sería un buen dueño para el perrito. ―Claro, sería el regalo de cumpleaños adelantado para mi padre, se va a enamorar de esta bolita café―Jimin sonrió enternecido ante las tímidas palabras del mayor, el pequeño canino había conectado perfectamente con Yoongi. ― ¿Cómo le llamarás? Ya se me estaba haciendo raro llamarlo perro siempre. ―Holly, Min Holly―dijo sin pensarlo dos veces―es un lindo nombre y cuando mi papá mencionó el tema de los perros busqué algunos nombres en internet. ―Es un lindo nombre, un bello nombre para un bello perrito―sonrió por el piropo que dedicó a Holly. ―Ahora ¿qué harás hasta que te dejen entrar a tu casa? ―preguntó Yoongi, tomando una posición relajada, posando sus manos en el césped. ―No tengo idea, iba a ir a casa de Tae, pero no quiero llegar de improviso a su casa, y no puedo llamarle porque me quitaron mi móvil―suspiró cansado y molestó por el reciente recuerdo. ―El pequeño se está volviendo rebelde, eh...―Yoongi se burló y sonrió más cuando vio un sonrojo en la cara del menor. ―No me llames pequeño. ― ¿Por qué? Lo eres, además, no evadas el tema de la rebeldía. ―No sé lo que me pasa últimamente, pero ahora el quedarme siempre callado y hacer cosas que no quiero solo para tener la aprobación de mi madre, no puedo tolerarlo ya―rebeló Jimin, no sabía por qué le había explicado todo eso a Yoongi, ni siquiera a Taehyung le había dicho su situación. ―Eso es normal, digo, en tu familia son muy... están obsesionados y espero que no te ofenda―Yoongi intentó ser lo más suave, pero sincero que pudiera ser. ―No me ofende, estoy consciente de ello, es sólo que... son mi familia y a pesar de todo los amo―de un momento a otro un silencio un poco incomodo reinó en el lugar, siendo felizmente rota por el mayor. ―Bueno, chico rebelde. ¿Quieres ir por un café? Yo invito―propuso el mayor con una pequeña sonrisa al ver el sonrojado del menor y por algún motivo su pecho se llenó de calidez al ver una bella sonrisa en el rostro contrario. ―Me gustaría. ―Dejaremos a Holly en mi casa y luego iremos, mi padre llega tarde del trabajo, así que no lo verá―Yoongi se levantó con el perrito en sus manos y le tendió su mano a Jimin para ayudarlo a levantarse. Caminaron a la casa del mayor entre pláticas sobre cosas básicas; como color favorito, banda y color favoritos. Tenían mucho en común. Cuando dejaron a Holly con comida y agua para que se alimentara cuando quisiera, salieron de la casa y Yoongi abrió el garaje para sacar su motocicleta. ― ¿Iremos en la moto? ―Jimin no sentía amor por ir en motocicleta, de hecho le aterraba y la vez anterior que había ido con su mayor, casi arranca la varilla. ―Claro ¿Tienes miedo, pequeño rebelde? ―preguntó mientras se subía a la motocicleta y colocaba el casco en su cabeza, pero dejando ver sus pequeños ojos. ―N-no, yo subiré―con poca seguridad tomó el casco y se subió atrás de Yoongi, agarrándose de la varilla. ―Puedes abrazarme, digo, así te sentirás más seguro―Jimin lo miró con el rostro dudoso, sentía que caería si iba abrazado al mayor, además que le daba vergüenza. ―Vamos pequeño valiente―y Jimin se acomodó el casco en su cabeza y se abrazó al mayor. ―Avanza de una vez Min. Y Yoongi no pudo evitar sonreír.
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