Entre preparativos para el bautizo de Pablo y el evento en el orfanato, pasaron dos semanas agitadas, muy agitadas. En las cuales apenas encontré tiempo para respirar de manera normal de tanto que ocurría. No conocía cuál de los acontecimientos habían marcado más mi desastrosa rutina de estos días. Podría ser lo del bautizo de Pablo que pretendía ir más allá de ser un bautizo común y corriente, lo que sería era la celebración religiosa del siglo gracias a quién más. Mi mamá. Elle debía celebrar sí o sí el bautizo de su primer nieto por todo lo alto. Por lo que sería más que una misa o lo que sea, sería una celebración posterior con todo tipo de invitados. Creo que hasta quería soltar palomas o algo así. No era problema mío aquello, desde que recibí la confirmación, nuevamente por deseo

