En estos últimos días noté que Lara había perfeccionado mucho su técnica, lo hacía con más intensidad y se concentraba en puntos estratégicos de mi sexo; al parecer aprendió algún que otro truquito con su amante y profesora. Quise demostrarle que yo no perdí el tiempo y me esmeré por darle intensos chupones y a frotar rápidamente su clítoris con mis labios, mientras movía la cabeza de un lado a otro. Esa era la forma en la que Tatiana me la había chupado y recordaba lo mucho que me gustó; al parecer tenía el mismo efecto en Lara. Por la tremenda calentura acumulada en el transcurso de la noche, no nos llevó mucho tiempo llegar a nuestro primer orgasmo. Cuando nos calmamos un poco me acosté junto a ella y la miré a los ojos, cada día la veía más hermosa. Pensaba en nuestros tiempos como am

