Capítulo 6. La Reina de Espinas y el Trono de Cristal
A la mañana siguiente, el silencio de la habitación era sepulcral. Me desperté antes que él, con los extraños rayos de un sol invernal iluminando las sábanas de seda revueltas.
Si ayer me dolía el cuerpo después de pasar una noche con él, ahora me dolía incluso respirar. Pero mi mente estaba dolorosamente clara, miré mi cuerpo y todo parecía magullado, creo que no quedaba ni un rincón sin alguna señal de lo vivido en estos dos días... una caída de escaleras y dos noches de pasión brutal.
Miré luego a Nicolás, él dormía a mi lado con una expresión de paz que no le conocía. Sus dedos estaban rozando mi cadera y solo de pensarlo uno de mis pezones se endureció...
¿Qué éramos ahora? ¡Aliados!, ¿Amantes por accidente? No lo sé. No podría darme una respuesta precisa, solo sabía que mientras nuestro contrato dure, no podré salir de esta prisión de lujo.
Me levanté con cuidado y me puse una bata, todavía no sé cómo logré dar algunos pasos, necesitaba algo para calmar mi sed. Pero cuando abrir la puerta me encontré con algo que me dejo helada.
Algo que helo mi sangre, mucho más rápido que el frio que ingresó en la habitación.
Era una caja oscura abierta, adentro había una rosa de color blanca... y sobre ella una nota escrita a mano, con una caligrafía excepcional...
** Felicitaciones, han superado mi primera prueba. Pero Tania Petrovsky llegará al mediodía. Prepárate, Laura, porque en esta familia, sobrevivir a una noche es fácil. Pero... sobrevivir a una rival como ella es lo que te dará el pase para merecer el nombre de la familia Danger. “V." **
Estaba firmada por el abuelo con una simple “V”. ¿Qué quería decir con eso de nuestra primera prueba...? ¿acaso ese anciano pensaba someternos a más cosas igual?
Mi cuerpo se erizo solo de imaginarlo, no sería posible cuidarme que cada cosa que coma o beba en esta casa.
Tomé la caja y la cerré justo cuando sentí que Nicolas se movía sobre la cama. Esta rosa y esta nota estaban destinadas para mí, asi que debía esconderlas para no enfrentar a abuelo y nieto. Y sobre la tal Tania, no tenía porque estar preocupada, pues sabía muy bien por Nicolas que él no la soportaba.
- Laura... – su voz era un susurro bajo, cargado de la memoria de la noche anterior.
Me giré para mirarlo, ocultando la nota tras mi espalda, si esto me hacía a mí que acababa de llegar, no me imagino como habrá atormentado a su nieto con ese matrimonio.
La guerra con su abuelo apenas comenzaba, y el dormitorio que anoche fue nuestro refugio, hoy volvía a ser parte del campo de batalla.
TANIA
Mi nombre es Tania, tengo 28 años y he esperado por años que el estúpido de Nicolas me acepté como su esposa, pero la rabia y frustración que sentí al conocer la verdad, me llevaron a esto.
El interior de mi Bentley blindado huele a cuero nuevo y al perfume de trescientos dólares la onza que yo misma me encargo de rociar cada mañana.
Miré por la ventanilla el paisaje blanquecino de las afueras de Estonia, por suerte no estaba en Moscú cuando me llamó Vladimir. Odiaba el invierno, pero amaba lo que el frío le hacía a la gente... los volvía dependientes del calor, del refugio que el cuerpo humano podría darles... y por supuesto del dinero.
Mi teléfono vibró. Era un mensaje de uno de los informantes que tenía dentro de la mansión Danger, no pensaba llegar a los 30 años soltera, sin saber cada movimiento de la familia a la que quiero pertenecer.
** "Han pasado la noche juntos en su habitación. El señor Vladimir parece satisfecho con eso. Ella se llama Laura Camburi y es una huérfana de la desgracia." **
Apreté el teléfono hasta que mis nudillos se pusieron blancos...
¿Una huérfana? ¿Nicolás Danger, el hombre que yo he perseguido por los salones más exclusivos de Europa se había "casado" con una huérfana muerta de hambre? Eso no lo podía permitir.
- Ella es solo una distracción que tendré que desaparecer pronto – susurré para mí misma, retocando mi labial rojo frente al espejo cuando tuve que detenerme para dejar pasar el tren.
- Ella debe ser solo un juguete para irritar a su abuelo. Te conozco mejor que nadie Nicolas, no podrás engañarme a estas alturas, no a mi, que estuve a tu lado muchos años en el pasado –
Conduje decidida, aunque en el fondo tenía una sola duda..., pues sabía que no sería tan simple.
Nicolás ahora me aborrecía. Lo veía en la forma en que sus ojos se volvían de piedra cada vez que entraba en la misma habitación. Él piensa que yo soy un parásito porque mi familia, los Petrovsky, están al borde del colapso financiero. Y para él y para todos los ignorantes de este país, yo soy la única responsable.
Él sabe bien que mi único objetivo ahora es casarme con él, fusionar nuestras empresas y luego, lentamente, drenar los activos de los Danger para salvar mi apellido. Es una lastima que no haya pensado en el futuro antes. Debí casarme hace años cuando me lo propuso... cuando salí embarazada de ese niño al que nunca busqué y al que no quería en mi vida... pero el pasado y el hubiera ya fueron.
Si ahora él se casaba conmigo, yo definitivamente sería su ruina.
Sus empresas caerían porque yo abriría las puertas a mis aliados por ayuda. Él lo sabe muy bien, y por eso me ha mantenido a distancia. Pero Vladimir Danger su abuelo, es un hombre de la vieja escuela... ese anciano todavía cree en las alianzas estratégicas, y el verdadero amor...
- ¡Pobre! -- para él, yo soy una señorita de la alta sociedad y el verdadero amor de su nieto, una mujer sería y recatada que haría brillar aún más su apellido, tenía tanto dinero y propiedades que algún día heredaría su nieto, que no le importaba revisar las hojas los los balances contables de mi familia.
- Ya estamos llegando Tania – me dijo mi asistenta Jazmin. Así que asentí. Me detuve a unas calles antes de llegar a la mansión, y cambié de lugar, he conducido por cinco horas y estoy un poco cansada.
- Conduce tu ahora – le ordené, mientras yo miraba mi rostro en el espejo. Me coloqué mis lentes oscuros de diseñador, y sonreí... estaba lista para opacar a esa recién llegada.
No amaba a Nicolás, creo que nunca lo hice... al menos no como las niñas de las novelas románticas aman a sus protagonistas, esas que están dispuestas a hacer cualquier cosa por su amado. Lo que yo amo, es el poder y el dinero que el apellido Danger me otorgaría, de llegar a convertirme en su esposa.
Amaba la idea de verlo arrodillado cuando finalmente controlara su imperio. Y si esa "Laura" creía que un contrato sin anillo la iba a proteger de mí, estaba a punto de recibir una lección sobre cómo sobreviven las reinas frías en Rusia.
LAURA
Sentía la mirada de Nicolas directa en mi cuerpo, estoy segura de que él también podía ver cada una de las marcas que había dejado en él.
- Lo siento – se disculpó y mi rostro se ensombreció al oírlo. No porque lo sintiera, sino porque estaba segura de que se había arrepentido de volver a caer ante mí.
- Tu abuelo dice que Tania vendrá hoy a esta casa – le dije y lo vi fruncir el ceño. De pronto salto de la cama y se metió en el baño tan rápido que no llegue a observar las marcas que también yo, deje en su cuerpo.
Había pasado una horas cuando la puerta principal se abrió. Nicolas había llamado a una modista para que trajera un montón de ropa para mí.
- Nada de lo que has traído servirá con este frio. Así que olvídate de tu pasado – me dijo y yo solo asentí.
Cuando volví a mirarme en el espejo, esté me devolvía la imagen de una desconocida.
Ahora llevaba un vestido del color de mis ojos... era verde esmeralda y hacia resaltar mi piel. Además, de ocultar todas las marcas de la noche salvaje que habíamos compartido.
Pero, aunque oculté cada uno de mis moretones y chupetones, mis labios me delataban con solo verlos. Estaban aún hinchados por sus besos, y mi cuerpo todavía guardaba el calor de su piel.
Pero cuando levanté la mirada me encontré con la suya, había regresado al salón y me observaba en silencio, asintiendo mientras aprobaba mi atuendo, pero su mirada, desde que salió del baño esta mañana, era de nuevo un frio glacial.
- Tania está por llegar – me dijo Nicolás mientras observaba su reloj de pulsera. Sus movimientos eran mecánicos, precisos.
- Ella no es como el abogado Miguel. No vendrá con amenazas físicas. Ella usará palabras para intentar destruirte, usará veneno social y se aprovechará de la influencia que tiene sobre mi abuelo –
Demasiadas cosas a favor de esa mujer y todas en mi contra.
- ¿Por qué me proteges tanto de ella si solo soy un contrato? – le pregunté, acercándome a él.
Nicolás no retrocedió solo levantó la mirada y nuestros ojos se cruzaron por un segundo, uno que me hizo contener el aliento. Por un momento, la frialdad se rompió y vi una sombra de posesividad en sus ojos.
Él dio un paso hacia mí, yo baje la mirada, él me tomó de la nuca, obligándome a subirla.
- Porque ahora llevas el apellido Danger marcado en tu cuerpo, Laura – me dijo aquello recorriendo con sus ojos cada parte de mi cuerpo.
- Y porque lo que pasó anoche... – hizo una pausa, su pulgar se detuvo en mis labios, acariciándolos, luego avanzó hacia mi mandíbula.
- ... no dejaré que nadie lo use en tu contra. Pero no te confundas. Ella quiere mi nombre y mi empresa, y ahora tú eres el mayor obstáculo en su camino –
Segundos después el sonido de un coche frenando sobre la grava resonó en la habitación.
- Es ella, ya está aquí – sentencio él.
Bajamos la enorme escalera de mármol. Su abuelo Vladimir ya estaba en el vestíbulo, apoyado en su bastón de plata, con una sonrisa triunfal. Nicolas tomó mi mano antes de llegar a él.
La puerta doble se abrió de pronto y la vi. Ella entró en el salón como si lo hubiera hecho miles de veces antes, como si fuera la verdadera dueña del lugar.