Niego con la cabeza y sonrío al verla dar saltos hasta la puerta y arreglarse antes de abrir, me giro para buscar algo de agua y distraer mi mente del dolor, pero no he llegado a la mitad del camino cuando escucho un fuerte golpe, específicamente una cachetada, y deduciendo que si los que han llegado son Rafaelo y su hermano me sorprende saber que Laura reaccionará de esa manera, por lo que me devuelvo rápido y me encuentro con una escena sorprendente.
En la puerta del lado interior se encuentra mi amiga quien aprieta fuertemente sus manos echas puños a sus costados y del lado de afuera esta un impactado Sebastian que sostiene su rostro y la mira fijo.
―No puedo creer que seas tan cínico y aparecerte aquí con tu cara muy fresca luego de todo lo que paso esta noche.
―Quiero hablar con Ness ―gruñe Sebastian y mi amiga cambia su posición afianzando sus pies en el suelo lo que me hace ver que está preparada para pelear.
―Pero ella no quiere hablar contigo ―afirma Laura.
―Que me lo diga ella en persona.
―Quieres que ella te lo diga en persona, realmente estas mal de la cabeza, después de todo lo que pasó esta noche crees que ella quiere verte.
―No es tu asunto, avísale a Ness que estoy aquí y que quiero hablar con ella.
―No le voy a decir nada, púdrete, y vete ―mi amiga da dos pasos hacia atrás con toda la intención de cerrar la puerta.
―Pero Sebastian es más rápido y sostiene la puerta antes que sea cerrada de golpe.
―Quiero hablar con ella ―repite mientras sostienen ambos la puerta.
―Y te dije que no lo mereces.
―¡Ness!, cariño, por favor déjame hablar contigo ¡Ness! ―grita Sebastian y su voz gruesa retumba en todo el interior y hace un leve eco en el pasillo, gracias a que no tenemos vecinos de piso, pero no dudo que se haya escuchado en el piso de abajo.
―Qué crees qué haces, no te das cuenta que estás en un lugar decente.
―Voy a gritar hasta que me escuche…
―O hasta que te callen la boca de un puñetazo ―La voz ronca de Rafaelo inunda el lugar y Laura nuevamente abre la puerta.
Ahora toda la escena parece de película, Laura sonriendo al frente de Seba, Rafaelo y su hermano detrás y el primero con pose amenazante y el segundo colocando lo que traía en sus manos a un lado.
Sé que Sebastian se equivocó hoy y que todo lo que ha pasado es parte de su vida y sí estoy molesta con él, su hermanito soy el ombligo del mundo y la situación que he pasado hace unas horas, no obstante no puedo permitir que sea pisoteado o humillado por tantas personas y menos sino tienen que ver directamente en el asunto. Me acerco despacio hacia la puerta quedando visible para todos aunque ahora están distraídos por la discusión que acaba de iniciar.
―Y tú quién eres ―escupe Rafaelo dando otros pasos más cerca de Sebastian.
―No es tu asunto ―responde mi ahora ex y se gira de nuevo hacia Laura ― llama a Ness por favor quiero hablar con ella.
―Dije que no ―repite mi amiga.
―¡Ness! ―grita de nuevo él, pero no termina de completar sus palabras ya que es empujado por Rafaelo y automáticamente me muevo hacia allá.
En el camino no despego la mirada de lo que sucede en la entrada, Laura sale de la casa y se acerca a Rafa pero luego de que Sebastian le devuelve el empuje, así que están a nada de irse a los golpes pero mi amiga llega y se interpone.
―Vete, es mejor que no sigas haciendo escándalo y te vayas ―ordena Lau.
―Ya oíste, fuera ―secunda Rafa.
―Basta ―demando y me acerco en totalidad a ellos quedando frente a él y de espaldas a los demás.
―Ness, cariño, tenemos que hablar ―dice apenas me ve sin embargo levanto mi mano en señal de que guarde silencio.
―Gracias, chicos, en un momento estoy con ustedes, bienvenidos Rafa, Donatello.
―Preciosa es un placer ―responde el primero y su hermano me sonríe y asiente con su cabeza para luego ir a tomar las bolsas que quedaron de un lado.
―No tardes, Ness, estaré pendiente ―indica mi amiga y yo solo asiento con la cabeza.
Cuando todos ya han entrado me giro de nuevo hacia Sebastian y detallo por primera vez su cara y tiene aparte del labio roto algunos rojizos a nivel de sus pómulos, una de sus se ve hinchada y en resumen se ve golpeado.
―Quiero que me escuches, Ness, todo puedo explicarlo de verdad ―suplica mientras se acerca a mí en un intento de abrazarme sin embargo no lo logra ya que doy unos pasos hacia atrás.
―Sebastian, es hora que vayas a tu casa, en estos momentos no quiero hablar contigo y no creo que vengas aquí y hagas este escándalo, te pelees con mi familia ayude a que te escuche.
―Yo no me he peleado con ellos yo solo quería que salieras y me permitas explicarte todo.
―Te escuchare ―sus ojos brillan al escuchar mis palabras ―pero no hoy, así que por favor vete y en unos días te avisaré para que hablemos, no obstante eso no te asegura que lo que escuche me guste o justifique tus acciones.
Me volteo con la intensión de entrar pero lo siento a mi lado y cuando me giro lo veo hincarse a mis pies con cara de agobio.
―Promételo, juro que no tengo malas intenciones contigo, solo dame el beneficio de la duda y el desconocimiento de mi pasado ―me dice con voz firme ― yo puedo decirte lo que desees pero quiero que sepas que realmente me gustas , te quiero y no puedo ni siquiera contemplar la idea de perderte por favor, por favor no me alejes.
Termina de hablar y se levanta se acerca y deja un beso sobre mi frente para luego girarse marchándose, no sin antes mirar hacia mi varias veces antes de subirse al ascensor.