La cantidad de llamadas y mensajes son exageradas aunque pueden estar justificadas realmente el hombre ha insistido.
Voy a los mensajes para borrarlos pero mi vena curiosa me hace leerlos y en todos se repite el que atienda la llamada, que lo deje explicarme todo y que no saque conclusiones sin haber hablado con él.
Borro los mensajes y otros llegan de manera seguida, volteo los ojos porque todos dicen que por favor responda que ya vio que estoy conectada y toda la sarta de necedades que puede decirme, puede que lo deje que se explique pero no será hoy, así que borro todos los mensajes y bloqueo su número en la aplicación para que no siga escribiendo.
Laura entra y yo me acerco al sofá donde antes estaba acostada.
―Estaba bien, Rafaelo, aquí te esperamos, gracias ―las mejillas sonrojadas de Laura me indican no solo que le gusta el hombre sino el tema de la conversación, cuelga la llamada y se deja caer sin cuidado en el sofá a mi lado.
―Te gusta verdad ―pregunto mientras la veo tener cara de embobada.
―Sí, me encanta, me enloquece saber que es reciproco.
―Y por qué no forman una relación, qué te impide darse una oportunidad, no veo el problema; ambos están solteros, son profesionales y les encantan las mismas cosas, se gustan y nunca he visto que no congenien cuando están juntos…
―Es demasiado perfecto para ser real ―alega y me parece estúpido realmente las razones que me da― no puede funcionar.
―¿Te estás escuchando? ―le cuestiono con asombro― Laura, tú eres una fabulosa psicóloga que ha ayuda a una cantidad inmensa de personas a superar y mejorar muchas situaciones en sus vidas, dime cómo puedes tener esos pensamientos tan pobres sobre lo que se ve puede ser una relación fabulosa.
―Me da miedo ― suelta con frustración ― estoy acojonada hasta los huesos porque no puedo creer que sea posible exista algo tan perfecto.
―Pero puede ser ―me acerco a su lado y le tomo las manos ― no siempre todo terminará mal, además él te ha demostrado que quiere todo lo que surja contigo.
―Y si al final no resulta si después que tengamos tantos recuerdos, que no hayamos amado tanto y las vivencias fueran lo mejor de nuestras vidas; decide que ya no le parece atractivo vivir su vida de la manera que lo ha hecho o se le presenta otra y me hace a un lado…
―No puedes reflejar las inseguridades y problemas de otras parejas en ti.
―Pero y sin sucede, tú sabes que ha sucedido, lo hemos visto siento de veces con nuestros pacientes ―se levanta de golpe y comienza a caminar de un lado a otro en la casa, me marea un poco verla dar vuelta y hablar desesperada ―que pasa, ah que hago con todo si decide que ya no soy lo que necesita en su vida pero yo si sigo necesitándolo.
―Disfrutar ―aseguro ― disfrutaras de todo lo que viviste, te quedaran los besos otorgados, las noches de pasión, los momentos compartidos.
―Basura, yo con ese hombre no quiero nada de eso, cuando lo veo siento que es mi mundo que puedo durar horas y horas en sus brazos, que no me cansaría nunca de sentir sus besos, que sus labios me devoren cada centímetro de la piel, ser su sonrisa constante.
―Entonces ve por todo con él, encárgate que cada día sea justo como quieres que sea. Amanse hasta que ya no quede más y luego decidan que sigue.
―Mierda, odio que seas tan buena en lo que haces.
―No te estoy evaluando, eres mi amiga, mi hermana y quiero verte feliz y si toca llorar lo haremos juntas.
―Y si hay que patear traseros también lo haremos juntas ―responde mientras me señala hacia dónde está mi celular que tiene la pantalla iluminada y claramente se ve que es de Sebastian.
―Así mismo ―afirmo y ella sonríe.
―Y no vas atender ―me pregunta mirándome fijamente.
―No, que se pudra ahora no tengo ganas de escucharlo.
―Pero lo harás ―asegura.
―Sabes que sí, lo escuchare cuando ya pueda asimilar todo lo que paso hace unas horas ―Respondo notando como las llamadas continúan aun cuando no le atiendo.
―Y a todas estas, a qué hora llega tu amor el doctor porque esta mano ya me duele como los infiernos y no sé cuánto más logre soportar.
Comento mientras miramos hacia mi mano y nos damos cuenta que se ha hinchado más.
―Deberían estar ya aquí ―comienza a comentarme pero es interrumpida por el timbre ―vez ya llegaron.