NESS * 39

534 Palabras
―Que exagerado ―al otro lado de la llama se escucha una risa que complementa perfectamente la exquisita voz ― necesito de tu ayuda, Rafaelo. ―Sabes que lo que pidas. ―Bueno eso está bien saberlo porque tengo varias peticiones entonces ―nuevamente la risa se escucha a través del teléfono. ―Para que soy tan bueno, que la razón de mi trasnocho me llama. ―Necesito de tus servicios, Ness, tuvo un pequeño accidente y ahora su mano parece digamos una pata de elefante. ―Oye ―reclamo porque me apena que diga esas cosas burlándose de mí. ―Hola, Ness, ya veo que tu amiga no solo te maltrata sino que se burla de ti. ―Hola, Rafaelo, tú la conoces mejor que yo… ―Ja, ja, ja yo quisiera conocer a esta mujer mucho mejor, pero no se deja, dime Ness, crees que deba seguir insistiéndole. ―Pues yo creo que debes hacerla sufrir un poco ―bajo la voz como si estuviera diciendo un secreto ―pero no se lo digas, ¡Ey! ―reclamo al sentir su golpe sobre mi hombro. ―Muy chistosos los dos, tú ―me señala ―no te voy ayudar mas y tú, Rafaelo sigue con eso y me voy pensando si llamar a otro medico que ayude a la inquilina de esta casa. ―Ey, yo soy dueño igualitaria. ―Te quedaras sin nada como sigas así. ―Me declaro inocente y a tus pies ―responde Rafaelo. ―Más te vale, porque si no ni mis pies vez de nuevo. ―El universo no quiera eso, dime dónde están y en unos minutos salgo hacia allá. ―Estamos en la casa. ―Está bien, en unos minutos nos vemos ―asegura ― ¡Ah! Laurin ―nombra con el mote que usa para mi amiga y esta se pone colorada y los ojos les brillan ―estoy con mi hermano sino les incomoda puedo ir con él. ―Claro que no incomoda, para nada pueden venir los dos. ―De acuerdo para mi perfecto, oye, Lau puedes quitar el altavoz un momento ―se escucha movimiento y una puerta suena al ser cerrada. ―Si claro ―titubea y me hace seña que ira hacia el balcón. Sonrío al verla reír y poner ese gesto mientras escucha lo que le dice Rafaelo, no puedo evitar sentirme feliz por ella y a la vez preocupada porque su testarudez no la ayuda a disfrutar de tener en su vida oportunidades como estas, Rafaelo se muere por ella, sin embargo ella no quiere confiar y sus temores solo la privan de las cosas buenas que están en su camino. La veo reír a carcajadas y me alegro más por ella, me levanto hacia la cocina y busco un frio gel para colocármelo en la mano, realmente parece pata de elefante aunque no se lo diré a Lau nunca. Rio sola por mis pensamientos, al volver a la sala paso por el recibidor y tomo mi celular de la mesa de entrada donde lo abandone al entrar, lo enciendo y enseguida comienza a llegar todas las notificaciones de mensajes, chats y buzón de voz.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR