―Estoy bien, solo me duele un poco ―aseguro para que no se preocupe de más, aunque el dolor va menguando, es fuerte al contacto; pero luego se ha ido convirtiendo en tolerable.
―Ni una mierda, acabo de ver cómo te quejabas del dolor y hasta lloraste.
―Sebastián ―lo llama el doctor con voz fuerte lo que lo hace voltear con gesto de preocupación visible en todo su rostro ―Ness solo tiene un fuerte golpe en el coxis, lo que se conoce medicamente como una coxidinia, es doloroso en estos momentos porque el golpe está recién, pero el tratamiento es sencillo, le voy a recetar antinflamatorios y reposo de unos días, una almohada especial al sentarse y que no ponga todo el peso en su espalda baja.
»Debe inclinarse hacia adelante y no estar por largo periodos sentada o parada, con descanso y cuidado se recuperará en menor tiempo.
―Está bien, pero si para mañana no es menor el dolor la llevare a la clínica para que la cheques con mayor detalle, quizás unas placas.
―Sebastián ―le advierto pero me ignora.
―No creo que sea necesario coloca compresas de hielo, ya que la zona está caliente por el golpe y luego si el frio le incomoda, puedes colocar compresas calientes.
―Está bien ―acepta quejumbroso, terco que me salió el hombre.
―Por los momentos te voy a inyectar para aliviar el dolor y que pueda dormir esta noche aunque puedes hacerlo de lado, no es recomendable que dejes caer todo el peso del cuerpo en la espalda.
―Lo tendremos en cuenta ―comento al doctor y este sonríe.
Luego de inyectarme, el doctor le entrega las indicaciones médicas por escrito y el récipe para las medicinas, además que me deja un analgésico en gel para uso externo por si me lastimo, Se despide y se encamina hacia la puerta, y antes de salir por completo se gira para decir:
―Ah, Sebastián, ―el nombra voltea atento ―nada de sexo por mínimo quince días.
―¿Qué? ―Pregunta con espanto y yo no puedo evitar reír, aunque lo hago con cautela para evitar los movimientos bruscos.
―Sí como lo escuchaste, nada de sexo ―Zanja Méndez y cerrando la puerta detrás de él.
―Mierda ―Murmura y decidida a joderlo más me hago la tonta.
―Qué dices, cariño ―le pregunto con tono dulce.
―Nada, amor, solo que voy a mandar a buscar los medicamentos, además ya es muy tarde deberíamos dormir, no me gusta verte así adolorida y menos agotada.
―Está bien, vamos a dormir, realmente estoy agotada.
―Ya regreso.
Él sale de la habitación y yo solo suelto el aire que estaba conteniendo y me quejo un poco, quiero moverme de posición así que jalo dos almohadas de las extras en la cama y coloco una justo a nivel de mi espalda y con mucho cuidado me giro, el dolor sigue pero me muevo despacio hasta que me coloco de costado como me gusta dormir; tomo la otra almohada y la ubico entre mis piernas.
Suspiro ya que esta posición me alivia la tensión en el cuerpo, el cansancio se mezcla con el sueño y me pierdo entre el mundo de los sueños.