―Muy bien, me dejaré consentir, pero luego no quiero quejas cuando me mal acostumbres y me vuelva exigente de tu atención.
―Puedes volverte todo lo exigente que desees, no me quejarme nunca, lo juro ―afirma sonriendo mientras toma una de las pinzas cercanas al bol de ensalada.
Ensalada cesar, pollo horneado, vegetales salteados, jojoticos chinos salteados entre otros se encuentran en la mesa adicional las jarras muestran los batidos de tres sabores, piña, fresa y mora, siendo el ultimo infaltable ya que es mi preferido.
Sebastian coloca pollo, ensalada cesar en una porción mayor y jojoticos chinos en el que sé es mi plato, luego él se sirve vegetales y dos porciones de pollo, más ensalada.
Las chicas conversan cerca de la mesa de algo que las mantiene riendo y yo espero por mi prometido para sentarnos y disfrutar de la rica comida.
―Hermosas damas esperamos por ustedes para compartir el almuerzo ―indica Seba a las chicas, estas al escuchar le sonríen y quiero caer al piso cuando veo a Laura sonreírle.
Sebastian se percata y voltea tomando ambos platos uno en cada una de sus manos y me busca con la mirada, mientras sonreír y me giña el ojo en muestra de que noto que mi amiga le sonrío, lo que sé que lo alegra.
―Voy ganando puntos ―susurra al pasar por mi lado en dirección a los pufs, entonces yo lo sigo.
Como los pufs son altos no necesito tanta ayuda para sentarme y mejor aún es que cuando me siento mi cuerpo queda como si flotara, son fabulosos y me emociona que siendo tan suaves se mantengan firmes a la vez.
―Ya llegamos ―dice Laura.
Ambas se acercan y se sientan en los pufs más cercanos al mío del lado derecho, mientras Sebas se coloca del lado izquierdo entonces noto que queda un asiento libre, justo cuando voy a consultar una voz gruesa y a diferencia de su dueño agradable.
―Veo que llegue a buena hora, que digo a buena, llegue en la mejor porque en esta casa si está mi querida cuñada todo es mejor ―el hermano de Sebastian se acerca a nosotros y por educación y respeto a Astrid no le respondo de la manera que se merece el muy idiota.
Laura cambia su semblante aun cuando trata de disimular y no es que el personaje sea desagradable a la vista, si es todo lo contrario, desde la voz hasta su aura, el desgraciado está buenísimo y es todo digno de admirar, pero esa es la razón por la que me cae mal por playboy.
Recuerdo que nuestra incompatibilidad nació de una noche que llego sin avisar; Sebastian y yo iniciábamos nuestra relación teníamos unos meses y era la primera vez que pasábamos nuestro fin de semana juntos, vinimos aquí y estábamos en plan de cena, películas y mientras nos preparábamos su celular no dejaba de sonar y a pesar que ignoro tanto todas las llamadas me traía loca la insistencia.
Así que en algún momento le pedí que atendiera, lo hizo le indico a la persona que llamaba que estaba ocupado que luego hablaban y después de unas cuantas palabras la llamada finalizo.
Las llamadas cesaron y cenamos, luego preparamos los snack para la noche de películas y nos acomodamos en la sala de entretenimiento que tiene la casa, íbamos por la mitad de la segunda la puerta de la casa fue tocada con insistencia y Sebastian llamado a gritos.
Resoplando y maldiciendo por lo bajo se levantó asegurándome que no tardaría y que me quedara aquí, obviamente no lo hice y me levante yendo detrás de él pero manteniendo la distancia.
Cuando Sebastian está llegando a la sala cercana a la entrada una mujer mayor se encaminaba hacia la misma y él con un gesto de su mano le impidió que continuara y esta retrocedió devolviéndose por donde había salido antes.
Al abrir la puerta un hombre hermoso tan atractivo se encontraba en la misma con dos botellas en su manos y alrededor de una docena de mujeres que parecían más modelos que simples mortales, y me sentí hasta fuera de lugar yo con mi cabello suelto seguramente despeinado un poco por estar abrazada a mi recién estrenado novio y con un conjunto deportivo, aunque con estilo pero delante de estas mujeres de seguro parecía un pollo mojado.
Pero mi momento de autocompasión quedo en el olvido al escuchar la conversación de los únicos dos hombres en la sala.
―¿Se puede saber que carajos haces aquí, Dantian? ―le espeta furioso mi novio.
―Como me preguntas eso Sebastian, vine a para que disfrutemos el fin de semana como siempre que tienes un fin de semana libre ―responde eufórico ―además mira todas estas bellezas a puestos que las haces llegar a todas antes de ti.
―Puedes cerrar la boca, te dije que no estoy disponible, te lo deje claro hace meses, Dantian estoy en una relación…
―Joder, hermano, que me lo has dicho pero no puedes hablar en serio, no puedes cambiar las noches de sexo y alcohol por una donde te vas a dormir temprano y te crece la panza.
―Cállate, eso no te incube solo vete.
―No me voy a ir, crees que voy a dejar que pierdas tu vida de esa manera.
―No te metas, Dantian, ve a disfrutar tú, luego hablaremos.
―Oh, estas estresado mira estas chicas ―dice mientras señala a las cuatro rubias que tiene cerca y con una seña las mismas se lanzan sobre mi novio, que pronto será ex.
Sebastian trata de quitarlas mientras estas ríen y las otras comienzan a repartirse las botellas que Dantian les entrega mientras la sirven en las copas que cada una trae en la mano y que noto hasta ahora.
―Basta ―demanda Sebas y estas ni se inmutan, y al parecer son más valientes y comienzan a quitarle la ropa y en el proceso la de ellas van tomando el mismo camino ―dije que basta, te has vuelto loco Damián ―consulta enojado mientras se remueve pero dos chicas más se acercan haciendo que sea imposible que se mueva.
―A ver tendrán recompensa si lo hacen llegar con sus bocas ―escuchar las palabras me impresionan pero no tanto como los movimientos rápidos de una de las chicas para bajar el pantalón deportivo de Sebastian.
Jadeo de asombro al ver la escena donde la chica lleva su boca hasta la hombría de mí ahora sí exnovio y luego la ira se apodera de mí al ver que el imbécil de Damián me mira y sonríe burlón.
―Oh, la pequeña bruja salió a volar ―dice mirándome con sonrisa burlona.
Juro que lo quiero matar cuando da unos pasos hacia mí y escucho a Sebastian forcejear y ordenar que lo suelten.
―No soy una bruja ―gruño mientras le miro con odio.
―¿No?
―Cállate, Dantian, escúchame Ness esto lo puedo explicar.
―Ja, ja, ja, pero si tienes nombre de encanto ―se burla mientras sigue su camino hacia mí.
―Detente, no estoy jugando, Dantian. No des un paso más.
―Así fue como lo engatusaste ¿cierto?, con esa carita de ángel, cuerpito de sirena y nombre de intriga ―comenta mientras se acerca tanto que mi espacio personal, puedo sentir su aliento inundado de alcohol, el olor a cigarrillo también está presente.
―Aléjate de mí ―ordeno con tono amargo, es un maldito imbécil y de estos hombre egocéntricos conozco muchos, machistas y creídos con complejos de superioridad.
―He dicho que basta ―gruñe Sebastian mientras se quita a las mujeres que parecen poseídas ―mierda, aléjate ―jadea con molestia mientras arregla su ropa de manera desesperada.
―Eres una zorra con cara de conejo ―el idiota murmura en mi oído aprieto mis manos en puño fuerte cuando toma un mechón de mi cabello y lo huele ―pero lo interesada lo olfateo desde aquí, el dorso de su mano recorre mi brazo mientras suelta mi cabello ―no se puede negar que eres bonita, siento intriga para saber si eres tan buena como te ves con esa boquita.
Y así explota mi límite y sin pensarlo si quiera todo el desastre se queda silencio al escuchar el fuerte estruendo por la bofetada que le doy.
Todos quedan en pausa las mujeres ni se mueven y mi respiración es acelerada, la sangre me hierve y la rabia invade todo mi cuerpo.
Despacio el idiota llamado Dantian voltea su rostro hacia mí y con su pulgar limpia una gota de sangre en su labio inferior.
―Creo que me he equivocado, te dije zorra me disculpo, en realidad eres una perra callejera que sabe dar pelea, a ver si sabes golpear cuando te tenga debajo de mí suplicándome por más.
En segundos se abalanza sobre mí y por inercia doy un paso hacia atrás preparada para pelear, pero más rápido que él Sebastian lo arrastra hasta el piso y lo golpea en las costillas y de pronto las mujeres se han desaparecido y el doble de hombres aparecen en la sala mientras el más fornido intenta separar a la masa de golpes, insultos que se han formado en el piso mientras se pelean, parpadeo sorprendida y sin pensarlo mucho pero con decisión me dirijo a la salida dejando todo esta función atrás porque no quiero de nuevo esto en mi vida…