Los días pasaron, y Samuel aún no había hablado con Cedric. La tensión en el castillo era palpable, y Valery se esforzaba por mantener la calma y la organización. Estaba decidida a proteger su reino y a sus hijos, y no iba a dejar que las princesas del reino vecino se lo quitaran. Valery se encontraba en la torre de homenaje, organizando documentos y enviando cartas a otros reinos. Estaba decidida a formar alianzas y a asegurarse de que su reino estuviera protegido. Mientras escribía, Samuel se acercó a ella, su mirada fija en su rostro. —En serio vas a casarte con Cedric—, dijo Samuel, su voz llena de incredulidad y desaprobación. Valery levantó la vista de sus papeles y asintió con la cabeza, sin responder. Samuel se quedó sorprendido por su reacción, y se acercó un poco más a ella. —

