“Me niego a olvidar, pero su recuerdo en mi memoria se fractura, algunas veces llegó a perder la noción del tiempo, siento que mi conciencia se divide, al caer la noche el dolor me paraliza, recuerdos indomables se juntan como piezas de rompecabezas, ha sido una jugada desesperada de la cual tal vez llegue a arrepentirme, pero necesito algo a lo que aferrarme o caeré en la locura” –Charlotte Archer–
***
Este insípido silencio me hará perder la cabeza, pienso en el momento que abro los ojos; envuelto en sábanas blancas me cubre una ligera capa de sudor debido al insidioso sueño que me persigue, que molesto, tal parecer que es incansable…
Con rapidez salgo de la cama, repitiendo la misma rutina del día anterior, está vez nadie se coló en la habitación y eso me hizo sentir ignorado de nuevo, me visto con una camiseta verde y los shorts que traía conmigo dejando atrás la habitación bajo las escaleras y siento una especie de deja vú al no poder encontrarla, me detengo en la cocina justo en la isla donde descansa una diminuta nota con la firma de Archer.
“Tengo unos asuntos que atender, siéntete libre de explorar la casa y disponer de lo que necesites en mi ausencia, solo una cosa, mi habitación y el despacho son zonas prohibidas”
–Que considerada–Pienso en voz alta con sarcasmo al ver que me ha vuelto a dejar tirado, tal parece que le gusta hacerse la difícil, qué más da, no pienso esperarla, hay algo que no ha dejado de darme vueltas es hora de aclararlo.
–Hola John, Buenos días ¿Tienes trabajo para mí? –Saludo al robusto cantinero de metro ochenta tez blanca ojos almendrados cabello n***o y vello n***o que sobresale de su camisa blanca a tres cuartos.
–Hey chico que rápido has vuelto con la cola entre las piernas–Se ríe a mi costa suponiendo lo obvio, que Archer me ha esquivado, de nuevo, le doy una sonrisa curva de labios sellados arrebatándole la escoba de las manos escucho su grave risa cuando entro a la taberna mis pasos me llevan directo a la cocina donde Mara se esmera por dejar todo reluciente.
–¿Tú de nuevo? –Pregunta con malestar al verme tirado el trapo sobre la isla.
–También me alegro de verte Mara–Respondo con gracia a su amargo saludo comenzando a limpiar algo del polvo que ha caído en el suelo me acerco a ella con disimulo hasta que la tengo a un metro de distancia, es curioso ver como se esfuerza por ignorarme– ¿Qué relación tienes con Charlotte? ¿Son amigas?
–¿A qué has venido? ¿Qué quieres con ella? –El tono áspero de sus preguntas me hizo saber que deliberadamente he tocado una fibra sensible en Mara, pero ahora sé con certeza que algo esconde.
–Es solo curiosidad–Me limito a decir tratando de suavizar su temperamento, pero la forma como azota el trozo de tela sobre la isla me hizo saber que no lo he conseguido.
–Pues deberías tragarte entera tu curiosidad– Me recomienda con furia dejando a grandes zancadas la cocina, suspiro echando la cabeza hacia atrás cerrando los ojos a pulso debido a la frustración, su hostilidad es tremendamente absurda.
En el momento que abrimos me encargo de atender las mesas mientras que John y Mara trabajaban en la cocina, debo decir que intente entablar conversaciones con los clientes, pero cada vez que mencionaba la fecha evadían torpemente el tema incluso uno llego a marcharse hecho un manojo de nervios cuando he mencionado el nombre de Archer, al final del día no he conseguido más que confirmar que las personas de Flórina intenta con creces hacer como si nada hubiera ocurrido, prefieren tapar con una cortina el suceso y no logro entender el motivo de eso.
–Hey chico gira el cartel es todo por hoy–Me grita John desde la barra colocándose el delantal sobre hombro, ahora que la taberna a cerrado debo volver a su casa con las mismas preguntas, me quito el delantal algo exhausto camino hasta la barra dejándome caer en una de los taburetes– Toma Axel, buen trabajo la cena está en la cocina.
–No fue nada–Pronuncio poniéndome de pie en dirección de la cocina, pero me giro cuando mi cerebro procesa la posibilidad–¿Mara la hizo?
–¿Le temes a Mara? No tienes porque es una buena chica, no lastimaría ni a una mosca–Asegura John palmeando mi espalda risueño.
–No pienso lo mismo–Debato dándole un último vistazo antes de entrar en la cocina, allí me dirijo a la estufa cuando se escucha un débil sollozo, mi mirada viaja a la puerta entre abierta que da a la calle con paso silencioso me acerco lo suficiente sin que me note volviendo a oírla sollozar, sin poder evitarlo abro la puerta sobresaltándola.
–¿Por qué no te has ido aún? –Pregunta nerviosa limpiando con manos temblorosas el rastro de sus lágrimas, no me molesto en responder a su pregunta en cambio tomo asiento a su lado con la mirada fija en la autopista.
–No voy a juzgarte–Le aseguro una vez que todo se ha sumido en el silencio, de reojo le veo pensárselo por un instante.
–Le fallé, cuando más necesito de mí le di la espalda –Me confiesa con la mirada ausente casi como si reviviera el momento en que eso pasó y no necesita nombrarla para saber que se refiere a ella.
–Charlotte me interesa–Anuncio sin una pizca de duda.
–Apenas la conoces–Deja ver lo obvio y aunque es cierto simplemente no cambia el hecho de que me fascina, el misterio que la rodea es intrigante.
–Me interesa su historia–Aclaro al ver que ahora me mira con recelo.
–Deberías dejarla en paz–Me aconseja con una actitud demandante mirándome a los ojos dejando a un lado esa versión tal vulnerable de hace unos minutos.
–No quiero lastimarla, al contrario, deseo otorgarle algo de paz–Le hago saber mis intenciones, no pretendo enamorarla solo quiero que colaboremos y su historia sea lo que impulse mi carrera.
–Eres bastante arrogante–Suelta con fingido desinterés sacando de su chaqueta violeta un periódico, se pone de pie dejándolo en mis manos y con ello se va como si nada, 23 de agosto es la fecha que marca en el extremo superior totalmente legible a diferencia de ese que Charlotte tiro al fuego, lo miro por unos segundos antes de ponerme de pie y volver a la cocina; quería preguntarle porque ahora cambiaba de opinión, pero Mara ya no estaba allí.
***
Al salir termino tomando la ruta panorámica esa que me lleva directo al muelle, los rumores que me habían contado no le hacen justicia incluso la foto del muelle que sostengo en mis manos no se compara con la nostalgia que te abraza cuando estás a solo unos metros del borde, donde reina la soledad de un adiós de mudos labios…Doy un último vistazo al océano que se extiende de forma imponente y sin querer recuerdo cuando nos conocimos, lo frio que se sintieron sus labios y el terror que sentí al ver como se desplomo en mis brazos.
No soporto más el frío así que acelero el paso hacia la casa de Archer no me fijo realmente en el camino hasta que vislumbro a lo lejos la silueta de una mujer tambaleándose, apresuro el paso y mi corazón se detiene al ver que se trata de Archer; lleva solo un ligero vestido de verano sus labios tiemblan y sus manos se contraen de forma enfermiza.
–Archer ¿Pero que haces? –Cuestiono descolocado por su imprudencia quitándome rápidamente la chaqueta que me ha prestado John se la coloco sobre los hombros y la tomo en brazos al ver que no es capaz de dar un paso más– ¿Pretendes morir congelada?
Le pregunto sin obtener respuesta por lo que corro a la casa sin importarme sus razones.
Pov. Charlotte.
. Los sueños solo deben durar segundos, tienden a ser efímeros pero, pasan las estaciones, y no me permito guardar remordimiento, sería aún más doloroso si lo hiciera, el tiempo suele correr más despacio si lo miras con atención, intento no pensar en el… pero me agobia el tic tac; el sonido de cada segundo cuando se va… a veces pienso en el tiempo como un viejo roble las hojas al caer no vuelven atrás, jamás lo hacen, el tiempo es un juez injusto, sin importar el dolor que cada hoja deja al caer … especialmente aquellas que se tiñen de n***o, esas en la que la muerte es artista del dolor , daga aguda que destroza el corazón de los más débiles, aun así se niega a detenerse.
–¿Hemos de reencontramos en esta vida? –Sueltan mis labios una pregunta que no sale de mi mente, la fría madera suele ser mi guía hacia la nostalgia, en este lugar solíamos contar estrellas, con los pies descalzos caminábamos sobre este muelle hasta terminar sentados en el borde, recuerdo el frío cuando sumergíamos nuestros pies en el agua, su mano sobre la mía –Rick … Rick, dame al menos una señal de… de que no te has ido.
El sentimiento sigue siendo asfixiante, las lágrimas tan agrias como la primera vez, mi mano tan pequeña comparada con el cielo donde destellan las estrellas, ¿sentirás el calor en mis lágrimas? Despertarás de ese sueño profundo al que llamamos olvido; abre los ojos, abre los ojos para mí, regresa a mí; vuelve a mirarme; vuelve a mi o acaba con mi castigo…
***
–¿Cómo te encuentras? –Su voz al despertar me hizo sentir frustrada, como si diera vueltas en círculos, al igual que un viejo león de circo.
–No me toques–Niego con malestar tomando su muñeca en el aire antes de que toque mi frente, eso lo sorprende.
–Solo quiero ayudarte–Su afirmación me hace cabrear, “Ayudarme” no me hagas reír, es igual al resto pensando que necesito de su lastima solo me ven como un despojo incapaz de valerse por sí mismo, se equivocan, no los necesito.
–Ahórratelo, ¿Cómo he llegado hasta aquí? –Le exijo saber, ya que mi último recuerdo claro me sitúa en el muelle, detesto cuando mi memoria se vuelve difusa, me incorporo sintiéndome débil y algo mareada, estoy en su habitación ¿Cómo me ha encontrado?
–Te encontré camino aquí, te tambaleabas a causa de frío no me quedo otra opción–Relata mirándome con enfado, al parecer le he hecho enfadar, río con sarcasmo, ignorando por un segundo su existencia.
–No hables como si te preocuparás por mí, solo te soy conveniente–Aseguro con desinterés mirándolo con fiereza, el me mira desafiante y casi saltan chispas entre nosotros, no sé decir él porque, pero en este momento su presencia es irritante para mí.
–¿Sabes qué? Tienes razón te necesito con vida, así que no hagas ninguna locura recuerda que tenemos un pacto–Su recordatorio me hizo sentir incomoda no es como si lo hubiera planeado, quiero responderle pero antes de que pueda hacerlo abandona la habitación.
No sé como debería tomarme su sobresaliente interés, siendo sincera no creo poder cumplir con mi parte del trato.