Al entrar, Caín la llevó a uno de las oficinas. Ahí se encontraba una mujer madura, bastante hermosa, con un aura dominante. Raquel le hizo una señal, para que se sentara y ella lo hizo rápidamente. Ella escaneó a Mireya con atención y después miró a Caín, de una manera traviesa. Mireya se sintió un poco incómoda, pero sólo se encogió en la silla. Caín continuó indiferente, pero en ningún momento bajó la guardia. Raquel se reclinó en su silla y comenzó a hablar. - Quiero que me digas, absolutamente todo lo que sabes de Norman. Desde hace cuánto tiempo lo conocen, hasta lo que tú sepas que haya trabajado con tu padre. Mireya, se estremeció. Pero comenzó a hablar. - Él es padrino de mi hermana, mi padre lo conoció hace siete años, llegó como un paciente, pero... Raquel puso una ca

