—¿Por qué quieres vengarte de tu padre? —pregunta Carel mientras besa mi torso desnudo de una forma tan sutil que puedo sentir la anatomía de sus labios con tanto detalle recorriendo mi piel. —Es algo del pasado, algo que ahora mismo no tengo ganas de hablar —replico tajante, tomó sus cabellos con mis dedos y comienzo a besarlo. Busco su lengua y mis manos recorren su espalda juegan tan despacio con la cuencas que de sus nalgas, siento su respiración agitarse y cierro los ojos para disfrutar del placer que el cuerpo de Carel es capaz de obsequiarme. … Doce años atrás… … —Ya todo está bien hijo, era necesario —dijo Antonio a su hijo al verlo desorientado, mientras iban camino a su mansión. —Padre, en verdad yo disparé, ellos no se quiénes son… no me debían nada… y tú me obligaste…

