Bianca se enoja, no puede ni recobrar el ritmo de su respiración sin que Luis le ordene retirarse, pero no refuta, corre a la habitación de huéspedes a descargar toda su furia en el colchón. Boca abajo, gritando contra la almohada, moviendo los brazos dando puñetazos, como una loca desenfrenada desahoga toda su frustración acumulada. Ella misma se calma, respira profundo y analiza la situación, sabe que lo mejor que le ha podido pasar es estar ahí en ese preciso momento, su vida y el resto de ella depende de esto. El cansancio gana a los pensamientos y Bianca descansa en un profundo sueño. A la mañana siguiente, Luis le espera para desayunar, frente a su madre se comporta como el hombre amoroso y cariñoso que es, pero en la intimidad juega el papel de malo con la intención de no volver a

