Señorita Klumps Leah. Me encontraba fuera de si, tuve que tomar asiento de inmediato para no gritar. Rebekah me miraba sin saber que hacer o que decir. Nos miramos por minutos en total silencio. La imagen de dicha foto no salía de mi cabeza. — Buscaré agua — decía Rebekah saliendo de mi oficina. Guardé todo y me quedé allí, esperándola. No podía permitir que alguien subiera y pudiese ver lo que encima de mi escritorio estaba. — Debemos ver esto en otro lugar que no sea aquí — dije mientras que ella asentía. Recogimos nuestras cosas y cerramos ese complejo como todos los días. Fuera del edificio, Rebekah miraba mi nuevo auto. Brincaba de felicidad, se le notaba más ella que a mí. Aunque reía, lo que había visto, me dejó tan aturdida que no iba a permitirme dormir. Ella subió al

