Baile

1600 Palabras
Me decidí a darme un vuelto por el lugar, todos los que estaban esperando estaban de pie, como con una vergüenza, pero yo no sentía eso, me paseaba por el sitio como si fuese mi casa, miraba a la gente intercambiarse miradas, como si fuese el primer día de clases en un jardín preescolar, esperando a que alguien cruce la primera barrera. Algunos ya habían cruzado una barrera, y se escuchaban como pequeños murmullos, como chismorreos pequeños que no podía distinguir por mi cabello n***o, algo ondulado y que me tapaba los oídos, pero sabía pese a ello que se lamentaban, que estaban en penurias compartidas como unas comadres. Empezó a bajar totalmente la intensidad del sol, ya se encontraba a ras del planeta y los árboles me lo tapaban, per aún mi cuerpo que había chupado tanto sol, se encontraba caliente. Pasaba mi mano por mi cabello a cada instante que sentía alguna molestia por parte de mi rostro para con él, dejé tirado a Miguel, no me importaba, tenía que seguir y el parecía muy atornillado en su tristeza, pobre, si quizá tuviera un poco más de iniciativa, este mundo cruel no se lo comería. Nadie más existía si yo no comenzaba, no había música hasta que yo me pusiera en la pista, parecía que estaba de paseo por un cementerio, si yo no hablo, usted no habla,  si yo no canto, usted callado amigo, no hay nada que pase que yo no sepa. ¿Por qué pasa esto? Yo me muevo y como barco dejo olas, de mi se tambalean efervescentes los demás barcos, siguiéndome lentamente por el camino que les dejé, pero nunca me alcanzan, que no me alcancen, que si no se me hunden o se me prenden en llamas. Porque el que viene conmigo la pasa bueno, retoza de colores y se siente vivo, no hay tiempo para darse colores pálidos, sino para darse vida buena, vida sabrosa, aunque este le consuma. Veía una intensidad completamente contenida en esa gente, especialmente los que se veían más jóvenes, retoños del mañana, pero marchitados desde el vamos. Vi a pelados desde ya encontrando formas de evadir la realidad, no me sorprendería si allá se vayan a meter los pases, las carreras de ñatas por la mesa se van a inaugurar pronto. No era momento de pensar en eso, sino lo bárbaro y tenaz que se iba a convertir la vida para ellos, quizá terminen como Miguelito, cagado de miedo y buscando cualquier cosa para irse del dolor de sus verdades, no sé, de todo, desde oír música, leer el mismo mensaje de tus padres o de tu pareja una y otra vez, totearse la cabeza y ponerse en un viaje psicodélico, porque es muy fácil por los alrededores producir hongos para que agarren su cabeza de respiradero natural de su imaginación, en cuanto peor sea el guayabo del viaje, mejor, así tienen que afrontar menos su presente, ¿Para mí funciona? No querido lector, para mi no es más que otra excusa para seguir viviendo, muchas cosas me motivan y a poco le digo que no, si no es que no esta fundamentado, para qué quiero ponerme la pasta en la cabeza y duro como un famoso colombiano con este polvo blanco o con esta mata verde, si al final no se comparte con nadie, no hay mejor cosa que compartir esos momentos tan íntimos que me permitan viajar o malviajarme. Y he de admitir, que tiendo a no juzgar el libro por la portada, pero es que, era un contraste muy fuerte, de jóvenes que parecían tener todo listo para triunfar en sus vidas y esto los ha jodido, y por el otro lado teníamos gente que parecía ser lo peor de la sociedad, que créame no son los ladrones, porque muchos roban por necesidad y eso me da pecao´, pero en cuanto no maten, y no roben cantidades exhorbitantes, todo bien. Me da es mala vida los que se las dan de eso cuando no lo son, los que quieren vivir la vida del maleante, esos me enferman. —¿Ansioso socio?—Me dijo un tipo que estaba de pie recostado contra una cerca —No, ¿todo bien?—le devolví con una cara de extrañado —Es que parece que tuviera hormigas en el culo —Y todos parecen que no tuvieran vida en ese culo —¿Entonces pa´ que se mueve tanto? —No sé, me aburre quedarme quieto —Allá lo van a poner a voltear cosa tenaz —¿Importa? ¿Ya sabe algo? ¿Ha estado ahí? —No, pero es lo que siempre dicen —Fresco, usted no se estrese, que mientras usted siga a lo suyo, nadie lo jode. —Yo mantengo muy metido en mis vainas, fresco, en mis vueltas —¿Ah si? —Si— dijo el sujeto mientras sacaba una bolsa llena del terciopelo blanco que enamoraba a este país—vea, baratico hombre —No parce, todo bien, marica aquí chilla eso muy cerdo, antes creo eso me va a deprimir, falta música, falta sabor —Pero hay mucha gente, y vea hay muchas hembritas Me reí como cualquiera que escucha una idiotez, el tipo se azaró un poco y guardó su bolista, al parecer me reí muy imprudentemente, a mi no había cosa que me pareciera más tonta que depender de alguien para darle parejo a las ñatas, yo podría estar solo y pegarme el viaje de mi vida, pero no valía la pena en un ligar como este, en estos batallones nadie puede verme así, solo los árboles frondosos pueden observarme, pero los delató el fuego y el verde impostor de los generales —No gracias, todo bien, no necesito eso —Bueno, sumercé verá—dijo guardando celosamente su bolsita Entonces empezó a sonar una alarma, como si alguna clase de sismo estuviera ocurriendo, mucha gente entre si parecían un arcoíris de los colores que les generó el efecto sorpresa de la bocina, a lo que se acerca el general canoso del mapa junto con un militar alto, diría yo que de familia extranjera y con una presencia imponente. —¡Buenas tardes, futuros héroes y ahora heroínas de la patria! No dejaba de mirar al cielo, como si ninguno de nosotros fuésemos personas, al parecer su puesto privilegiado lo había cegado, sus expresiones faciales denotaban una superioridad e indicios de narcisismo bastante arraigados, pero que por ellos llegó hasta donde está: "Veo muchas almas jóvenes, espero ansiosas de poder ayudar a su patria en esta tan honrosa y dignificante labor", con su dentadura perfecta y su piel bronceada, junto con sus manos moviéndose de lado a lado, manos que parecían bastante anchas pero con una piel suave y tersa, me tocó tenerlo de frente, y ver como esas manos no habían visto parir nada de la tierra, ni le han tocado, como dicen por todo lado "comer mierda" en la vida para llegar donde está, supongo que hasta en estos lares toca tener palanca para que no le toque sufrir. —Muchachos y muchachas, como saben estamos afrontando una crisis bastante terrible para nuestro país, y con mucha pena les solicitamos a ustedes que lo salven, que lo resguarden y lo cubran con todo el respeto y amor que le tenemos nosotros desde esta institución. Sé que es inesperado, pero necesitamos, como dicen ustedes, ponerse la diez con nuestra nación. Voy a empezar a formar grupos, así que por favor se me van acomodando en los lugares que yo les diga, pendientes que si no oyen bien y se van donde no es, lo mandamos a un lugar bien lejos y no es razón de tal, ni para ustedes ni para mi. Me sentía cuando viajé a las grandes ciudades del país, especialmente cuando viajé a Medellín o a Bogotá, me sentía en el transporte público, todos estábamos ahí pero a la vez nadie estaba ahí, nadie quería poner atención a lo que decía ese hombre sino por obediencia o quizá por el mínimo respeto que merece la gente, y era igual, una zona atiborrada de gente esperando salir al llamado de sus apellidos y nombres, solo que en el famoso Transmileno que de milenario no tiene nada, sino más bien un retraso para la ciudad, al menos ahí te ofrecían algo, sea material como más bien un mensaje, la gente puede vender todo, pero nunca pueden vender la guerra, jamás ha convencido a nadie, recuerdo que para cuando fuí, precisamente arraigado a su nombre, en apenas inicio de nuevo milenio, estaban frondosos, como propaganda de acondicionador, nadie daba por sentado que en un solo año iba a tener tantos problemas, y ahora como anda, yo en ese momento no sabía nada de como funcionaba, iba con mi madre no más a visitar para en ese entonces la hermana de mi ya fallecida abuela, que se encontraba sola pero era independiente debido a su pensión, la cual le llegó muy tarde. Recuerdo que donde miraba había gente haciendo algo, podrían estar destrozadas por dentro, pero no paraban, y eso quería yo, no detenerme, como la persona que en plena adrenalina no siente el dolor, esa era la idea, nunca sentir que pudiese doler algo lo cual estar en fuego nunca pueda percibir. Así la vida debería ser, pero nunca fue, me enseñaron quietud y paz, pero la paz no es igual para todos quizá, por eso tan utópica se encuentra, y por eso la guerra existe, porque existo usted, y existo yo.
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