Danilo’s POV
Me encontraba corriendo contra el tiempo porque tenía unos plazos que cumplir y Hinestroza estaba más irritante que nunca, y ahora peor, porque desde que terminó con la mujer que se estaba aprovechando de él, no ha hecho más que buscar incesantemente alguna otra chica por aplicaciones de su teléfono y a cada rato interrumpe mi trabajo para mostrarme fotos de alguna chica, lo cual me estresa y me hace retrasarme, pero con él es imposible, lo sigue haciendo y no conforme a eso, me distraía lo que pasó la otra tarde cuando Mila vino a buscarme, hace dos días. Sé que ella anda bastante insistente con el tema de que quiere que deje de estar enojado y… tal vez que podamos regresar, pero no, eso no es lo quiero, es que siento que ya aprendí la lección y no quiero sufrir más por Mila de lo que ya lo he hecho, creo que fue suficiente, pero… de igual manera, fui demasiado grosero con ella y no puedo tratarla así, no lo merece. Tenía mucho remordimiento por haber sido así con ella y más, porque sé que no está pasando por un buen momento, ha recibido malos tratos también de varias personas cercanas en su vida y no quiero ser otro de los que le haga eso, no soy esa clase de tipo.
-Oye, ven, ven ven. Mira, esta mujer está buenísima.-Dijo haciéndome levantar y acercarme por enésima vez, me mostró a una chica muy joven, no sé ni si sea mayor de edad.
-Oye, ¿es menor de edad? Te vas a ir preso.
-¡No! Ella dice que tiene diecinueve.
-Pero… parece tener menos de quince.-Le dije y miró fijamente la foto y luego, me miró aterrado.
-Sí, creo que es menor y me quiere estafar, ya hasta me pidió que le comprara un plan de teléfono.
-¿Por qué siempre te quieren estafar?
-No sé, creo que tengo cara de marica que siempre me quieren robar.-Se quejó.-Oye, ¿y tú por qué tienes esa cara de parsimonia?
-No entiendo.
-Te ves preocupado.
-Mmm, me siento es arrepentido. Es que el otro día Mila vino, hablamos y yo no quería hablar más con ella, pero… no fue la forma de decirle, fui muy grosero con ella y me da remordimiento.
-Oye, ¿cómo osas de ser grosero con la Mila? Ella es muy buena gente, no se mete con nadie.
-Mmm, es que… todo entre nosotros siempre es tan complicado y termina mal…
-Lo sé, por ahí el Adrián me echó el chisme el otro día y ni le pregunté, pero… no creo que ni tú ni ellos tengan la razón.
-¿Por qué lo dices?-Pregunté confundido y me miró.
-Al parecer, tienes demasiada gente que te adora y que te endiosan. Te ponen en prioridad siempre a ti, tus amigos, Adrián y tú mismo, y a esta chica, la tratan como si fuese una leprosa.
-No entiendo.
-Ah, ya me harté de explicar. Otro día te diré con más calma.-Dijo y parecía estresado, encendió un habano y me alejé, porque no me gusta el olor y él, se alejó porque lo llamaron por teléfono y justo en ese momento, vi a Mila entrar y noté que traía algo en las manos, parecía ser una lonchera o algo así, donde guardan comidas. Se acercó a mí, pero manteniendo la distancia. Me miraba bastante nerviosa, como temerosa y yo… suspiré.
-Hola, te traía algo para almorzar. Yo lo preparé, para que no tengas que gastar en un almuerzo en la cafetería.-Dijo poniendo el recipiente en el escritorio.
-Ya almorcé, lo siento.
-Oh, pero no es hora aún.
-Tenía hambre.
-Mmm, está bien.-Dijo tomando de nuevo el recipiente.-Bueno, ¿me puedo quedar un rato contigo o quieres que me vaya?
-Estoy trabajando, estoy muy atrasado.
-Oh, está bien.-Mordió sus labios y de nuevo, la noté muy triste. Últimamente cada vez que la veo luce así, demasiado triste y parece alerta ante todo.-Bueno, mmm, cuídate.
Se dio la vuelta, pero antes de que se alejara, tomé su antebrazo y volteó a verme. Sus ojos brillaron de repente.
-¿Quieres que me quede?-Preguntó con una leve sonrisa e incómodo, tuve que negar con la cabeza.
-Debo trabajar, perdón.
-Claro, lo sé…
-Es que… quería disculparme, la otra tarde fui demasiado grosero contigo y no lo merecías.
-No te disculpes, es lógico que vas a estar enojado conmigo y no espero que me hables como antes, no lo merezco.
-No, no digas eso. Sea lo que sea que haya pasado entre nosotros, no amerita que te trate así, no lo mereces. Eres demasiado buena para merecer algún tipo de mal trato.
-Oww.-Pareció conmovida de repente y vi sus ojitos aguarse. Mila siempre fue así, demasiado sensible, pero… no lo sé, la conozco tanto que puedo saber con certeza que Mila no se encuentra bien.-Perdón si lloro, sabes como soy.
-Mmm, ¿qué tienes? ¿pasó algo?-Le pregunté, pero negó con la cabeza, parecía no querer decirme.-Mila, ¿qué pasa? No me mientas, sabes que no tolero eso.
-Oye, no, no te miento, es que… es bonito que alguien me trate bien de vez en cuando. He tenido días difíciles, mamá me insultó por lo del compromiso, me trató horrible por haberlo terminado y… también hace un rato, antes de venir aquí, no pude esquivar a Carlos y él, se disculpó por lo del otro día y por algún motivo, terminó enojado conmigo de nuevo y ahora Milton también, me dijeron que yo era egoísta y que actuaba como una mala persona y… realmente no me dijeron malas palabras ni nada, pero últimamente estoy tan sensible que lo más mínimo me afecta y me desespera, porque ahora mismo todos a mi alrededor me detestan e incluso tu familia, me deben odiar… también tú, tus niños, Cris debe estarme maldiciendo por no verlo más y… es que realmente todos. Paso por una muy mala racha.
-Mmm.-Las palabras de Hinestroza pasaron por mi mente en esos instantes y ahora, empezó a tomar sentido lo que él dijo. Tenía razón, realmente todos me tienen como prioridad a mí y no creo que todo haya sido justo con ella. Lo de su mamá no me sorprende, sé que me odiaba y el hecho de que terminara su relación con un tipo como Sebastián, lógicamente la debe tener enojadísima y sé que ella puede ser cruel, mucho, al igual que mis amigos, incluso Cris, hasta él está enojado con ella y yo… no puedo evitarlo, pero lo estoy y no sé cómo alejar esos sentimientos.
-Estoy que yo misma me exilio.-Bromeó entre risas, pero lejos de ser risas alegres, se veía demasiado triste y no me gustaba verla así, me dolía.
-No digas eso y por favor, no pienses en desaparecer de nuevo.
-Mmm.-No me miraba, pero se notaba aún peor.-Si quieres… ve hoy al apartamento, pasa el rato con los niños. Hazte amiga de nuevo de Cris.
-¿En serio? ¿en serio? ¿me dejas?-Preguntó demasiado emocionada y asentí. Sonrió, feliz y aliviada de repente y yo, sonreí también al verla así.
-Claro, Mila.
-Genial, yo… debo irme entonces, iré a comprar las temperas que le prometí a los niños y la comida, si aparezco sin comida Lucy no me dejará entrar. Ya vuelvo, me iré contigo, ¿sí?
-Mila…
-Sí, creo que mejor no abuso.-Dijo algo incómoda y suspiré.
-Tranquila, ven conmigo.
-Gracias… en serio. Aprecio que hagas esto por mí.-Dijo conmovida y asentí.
-No te preocupes.
Más tarde, a la salida, Mila apareció puntual en la puerta y me esperó muy emocionada. No entiendo por qué se veía tan feliz, ya había estado muchas veces en el apartamento ahora que volvimos a hablar, pero… creo que fue como algo esperanzador para ella el que le dijera que podía ir, cuando han pasado días en que no hablamos y si lo hacemos… sucede como el otro día, en que termina todo muy mal.
Bajamos hasta el estacionamiento y noté que su auto, estaba estacionado justo al lado del mío. La miré de reojo.
-Mila, tienes tu auto aquí, ¿lo dejarás solo por irte conmigo?-Pregunté y asintió, muy segura de sí.-Pero… ¿y mañana?
-No importa, tomaré un taxi o algo, quiero irme contigo.-Sonrió, ilusionada y desvié la mirada. Todo es tan confuso ahora, esta mezcla de sentimientos.
Nos subimos en el auto y conduje a la escuela. Durante todo el trayecto, noté que ella estaba bastante ilusionada, se veía feliz y no dejaba de sonreír. Trataba de no mirarla mucho, no quería sentir nada en este momento, en verdad no quería. Cuando llegamos, nos bajamos, recogimos a los niños, quienes saludaron alegres a Mila e incluso Cris lo hizo, no parecía enojado con ella hoy, aunque creo que influía el hecho de que le trajo las temperas que le pidió. Llegamos al apartamento y ellos, se sentaron en la sala a abrir de inmediato las temperas, Lucy buscó los libros de dibujo y se veían muy emocionados. Mila estaba con ellos, abriendo las cosas.
-Bueno, los dejo un rato en lo que cocino.-Les dije, pero Mila de inmediato se puso de pie y se acercó a mí.
-Oye, tranquilo. Descansa, yo lo haré.
-Pero… no tienes por qué y además, viniste fue a pasar el rato con los niños.
-Sí, pero tranquilo. Yo cocino muy rápido, no tardaré y luego jugaré con ellos.-Lo pensé unos segundos, pero accedí al ver que realmente quería hacerlo, así que solo me senté con los pequeños, hasta que alrededor de treinta minutos después, vi a Mila poner los platos en la mesa.
Los niños de inmediato corrieron, porque siempre vienen muertos del hambre de la escuela y antes les tenía algo preparado para cuando llegaran, para que no tuviesen que esperar, pero como justo a esa hora salgo de trabajar, no puedo hacer nada. Me senté también y probé de inmediato lo que preparó, también tenía muchísima hambre y fue curioso todo, hace muchísimo no comía su comida y me dio mucha nostalgia el hacerlo ahora, pero bajo circunstancias tan diferentes.
-¿Te gustó?-Me preguntó y asentí de inmediato. Ella sonrió, satisfecha.
Más tarde y luego de comer, nos sentamos en la sala y ella insistió mucho hasta en lavar los platos, no me dejó hacerlo y no sé por qué hacía esto, no era necesario, pero… parecía como si quisiera impresionarme o no lo sé y… me hacía sentir extraño.
La pasamos bien, es que dentro de todo, Mila siempre había sido mi amiga, estuviésemos juntos o no, y nos entendíamos, creo que eso era algo que jamás podría cambiar y menos, el cariño, aunque estaba completamente seguro de una cosa y es que… no sé si debería sentirme así o no, pero estoy demasiado herido por todo lo que ocurrió y más, el tema de que haya salido con él y me lo haya ocultado, no sé si alguna vez lo pueda olvidar y sí, sé que Mila no me fue infiel, sé que salió con él después de que terminamos o… bueno, después de que me abandonó, pero entre todas las personas del planeta no entiendo por qué justamente tuvo que salir con él y más sabiendo cuánto temor tuve de que ella pudiese fijarse en él y que haya sucedido, me dolió demasiado y no sé si alguna vez lo vaya a poder olvidar, aunque… precisamente por ese dolor, ese resentimiento que se había creado en mí, empezaría a tomar mala decisión tras otra y actuaría de forma errática, sobrepasándome al límite, porque por ese enojo tan grande que no había hecho más que crecer, me pasaría y actuaría de forma horrible con Mila.
Cuando empezó a oscurecerse, a eso de las seis, los niños se fueron al apartamento de arriba, porque los niños de allí eran amigos suyos y van casi a diario allí o vienen algunas veces, así que me quedé solo con Mila y pensé que se iría de inmediato al ellos marcharse porque había venido a verlos a ellos, pero… no lo hizo y por algún motivo, empecé a irritarme y más, porque mientras jugaban, recordaba lo sucedido entre nosotros, lo recordaba a él y sé que le pedí disculpas por haber sido tan grosero y malo, pero… el dolor no me estaba dejando pensar y seguiría comportándome de forma despreciable. En verdad, quería que Mila se fuera, me estaba enojando y no quería tratarla mal, no lo merece, pero como nunca he sido bueno con las palabras, no pude decirle que mejor se fuera, hubiese sido lo mejor, pero no, eso no fue lo que hice.
Se sentó un poco más cerca, casi rozando mi pierna y me puse nervioso de inmediato.
-Danilo.-Se dio la vuelta un poco y me miró, acarició mi brazo.-¿Quieres ver una película?
-Mmm, no. Me duele un poco la cabeza.-Le dije y no mentía, era cierto. Había tenido un día muy duro en la empresa y siempre me resulta con un dolor de cabeza.
-Oh, entiendo. Dame un segundo.-La vi buscar algo en su bolso, pero cuando lo encontró, se puso de pie, fue hasta la cocina y cuando regresó, me entregó un vaso de agua con una pastilla, lo recibí.-Siempre tengo migrañas, por eso traigo pastillas en la cartera siempre. Te servirá.
-Gracias.-Se sentó a mi lado y sentí que me observaba, eso me hizo sentir muy incómodo.
-Danilo, como los niños están arriba y supongo tardarán, ¿no crees que… podríamos salir un rato? No sé, cuando se te pase el dolor de cabeza, podríamos ir a…-La interrumpí.
-No saldría si los niños están arriba, pueden bajar en cualquier momento y sería irresponsable que yo no estuviera.
-Oh, es cierto. Lamento pensar algo así.-Parecía más nerviosa de repente y he notado mucho estos días, que el estado emocional de Mila, ha sido muy cambiante cada día. Cualquier cosa relacionada a mí, la puede afectar al extremo y… no comprendo por qué.
-Oye, yo…-Me interrumpió, justo cuando me iba a atrever a pedirle que se fuera. Acarició mi mano y me limité solo a observarla.
-No importa que no hagamos nada, siempre he sido feliz con solo tenerte cerca.-Dijo acercándose más y como yo estaba recostado en el mueble, porque tenía un poco de malestar, ella se enderezó un poco y con sus manos, empezó a acariciar mi cabello y de inmediato, la aparté.-Tranquilo, sólo te masajeaba a ver si se te iba rápido el dolor, como antes.
-Ya no es como antes, no entiendo por qué crees que puedes hacer estas cosas.-Dije tan enojado, que sentí mi rostro arder y ella, no dijo nada, solo se limitaba a mirar sus manos, parecía muy triste.
Justo en ese momento, sentí que sonó mi teléfono, así que lo tomé y al mirar, era un mensaje de Karina. Me había escrito muchas veces, porque no le había contestado hace horas por haber estado ocupado con Mila y los niños. Quedamos en vernos este viernes, ella me dijo para ir a cenar algo y le dije que sí, quería verla y pasar el rato con ella. Demoré un rato respondiéndole, porque me había dejado bastantes mensajes y me tomé el tiempo de leerlos todos, pero algo me hizo incomodar, noté que Mila entre veces, trataba de mirar la pantalla de mi teléfono y parecía muy, muy ansiosa.
-Danilo… ¿charlas con una chica llamada Karina?
-Sí.
-Oh.-Noté que no me miraba, movía sus manos frenéticamente.-No sabía que tenías una amiga con ese nombre.
-Mmm, es que no somos exactamente amigos. La conocí el otro día en la calle, intercambiamos teléfonos y el viernes quedamos en vernos, para una cita.-Admití y la expresión de Mila, no la podía reconocer. No sé si fue del todo buena idea decirle eso, porque más que molesta, se veía muy mal y que estaba reprimiendo el llanto.
Exhaló fuertemente y la vi recostarse en el mueble, pasó las manos por su rostro.
-Es increíble mi mala suerte, la historia se repite.
-¿Por qué dices eso?
-Es cierto, vuelvo a estar en la misma posición que antes, como hace más de dos años. Estabas con Susy y yo, enamorada de ti y ahora, es otra chica y de nuevo, estoy en la misma posición, en la mierda.
-Mila…
-No te preocupes, eso no va a cambiar en nada mis intenciones contigo. Quiero estar contigo y pues… tampoco es como que tenga derecho de estar celosa ni nada. Puedes hacer lo que quieras.
-Oye, Mila, en serio no deberías…-Me interrumpió.
-Ya sé que me quieres cortar las alas de nuevo, pero te dije que no me rendiría tan fácil.-Dijo y se puso de pie.-Mejor me voy, así puedes escribirle cómodamente a ella. Qué descanses, te veo mañana.-Dijo y acto seguido, se inclinó un poco hacia mí y besó mi mejilla. Me puse de pie de inmediato y estaba tan enojado, sin motivo, que no lo pude controlar.
-Mila, ¿por qué tienes que hacer esto? ¿te dije acaso que podías besarme?
-No, no… perdón, no lo haré de nuevo, en serio.
-¿Por qué no mejor te vas?-Le dije en un tono muy fuerte, pero no lo pude evitar y ella, sólo asintió y entre lágrimas, la vi alejarse.