21.

2515 Palabras
Mila’s POV ¿Hasta qué punto una persona es capaz de soportarlo todo por amor? Y me refiero al desprecio, que llega a niveles que me son imposibles de soportar, pero aún sabiendo esto, que llegaría un punto en que iba a estallar, mi mente y mi corazón solo podían pensar en una cosa y eso era en él, en que quería volver con Danilo y no, nada me iba a hacer desistir de esa idea. Sabía que todo se estaba saliendo de control y cada semana que pasaba, todo era mucho más agonizante para mí, porque esto se me estaba tornando como una obsesión, que me jodía la existencia por completo, no había ni un segundo en el día en que me sintiera bien o plena, no. Cualquier sentimiento de bienestar, era cosa del pasado, porque ya nunca tenía buenos días y había perdido la motivación en todo. No tenía ánimos de levantarme ningún día, ni de arreglarme, vestirme, es que ni comer. Yo siempre fui de alimentarme bien y nunca le presté atención a cosas como tener el cuerpo perfecto ni nada así, de hecho, siempre fui una chica con curvas y demás, pero… notaba que mi imagen estaba desmejorando y de hecho, creo que todos podían notarlo. Estaba bajando de peso considerablemente cada semana, pero es más porque no me apetecía comer, no se me daba por más que lo intentara. Papá estaba preocupado por mí, al igual que Alfred y Albert, quiénes me visitaban bastante seguidos al estar angustiados por mí, por mi salud y se los agradecía, en verdad necesitaba de su compañía porque estaba viviendo tal vez, los peores días de mi vida. Hace alrededor de un mes, ocurrió algo muy feo, mi peor día en mucho tiempo y desde allí, esos días serían los más comunes en mi vida. Estaba en la empresa y quería sentirme bien, me había forzado a sentirme así y estaba un poco motivada, porque había preparado un almuerzo para Danilo y quería pasarla con él, pero antes de verlo, entró Carlos a mi oficina con Milton. El primero se disculpó porque me había hablado muy mal el otro día y yo, feliz acepté sus disculpas, es que he querido que todo vuelva a la normalidad y recuperar a mis amistades, pero… cuando les dije lo que había hecho, que había terminado mi relación y que estaba intentando volver con Danilo, lo tomaron demasiado mal, no me creyeron que hubiese terminado mi relación por ese motivo ni por nada, creían que seguía con él y de nuevo… todo terminó muy mal y no conforme a eso, con Danilo todo fue muchísimo peor. Me pidió disculpas por haberme tratado mal y… me dijo que podía ir a su casa, pero… no fue la mejor idea. Comimos, pasamos el rato y yo, me sentía en las nubes, dichosa de poder haber estado tanto tiempo con él esa tarde, pero… cometí el error de pasarme, de creer que tal vez… podría intentar salir con él, pero no, me rechazó, se lo tomó muy mal y… me enteré de que sale con una chica que desconozco. Eso me devastó por completo, pero… lo disimulé lo mejor que pude, pero luego… volvió a enojarse cuando besé su mejilla y me echó de su casa y desde allí, la tristeza, nunca más se fue. Era como algo que siempre estaba presente, jodiendome cada uno de mis días y haciendo de ellos algo miserable, porque todo se repetía. De nuevo, lo veía salir con esta mujer, a quién ya he visto un par de veces, es mucho menor que yo, más alta, bonita y él… parece cómodo con ella, siempre se están hablando y yo, he tenido que soportarlo, porque aún cuando mi parte racional lo sepa, que debo dejarlo ir, los sentimientos me ganan y actúo con el corazón, porque él es mi vida entera y… lo quiero recuperar, como sea, pero… ¿será siempre de esta manera? ¿seguiré sintiéndome así por mucho tiempo? Es que el desprecio no se va, ni la mala cara al verme llegar o el enojo… ahora él siempre está muy enojado conmigo, como si me odiara y yo… estoy desvaneciéndome, destruyéndome haciendo esto y no sé qué será de mí después. Temo mucho pensar en eso, en que acabaré muy mal si sigo haciendo estas cosas. Gracias a que hoy, tuve un pésimo día laboral por motivos distintos, me sirvió muchísimo estar de mal genio para lo que ocurriría. Una de las cosas que había tenido de costumbre durante el último mes, había sido precisamente ver a Danilo, pero en su apartamento, lo quisiera o no. Me mantuve firme y no permití que me echase ni una vez más de nuevo y ya como que se rindió, me deja estar allí y lo conozco tanto, que sé que le gusta que esté ahí, le gusta verme porque sé que me sigue queriendo, pero… se hace el difícil y la situación con esa chica que conoció, es algo a lo que le pienso poner fin muy pronto. En fin, me encontraba como siempre después de salir de trabajar, en su apartamento y es que ya muy poco iba a mi casa, prefería mil veces estar en su apartamento, con él y los niños y me gustaba esto, a pesar de que se mantuviera incómodo o distante, pero me daba esperanzas e incluso, de nuevo adquirí ciertas costumbres. A veces si él debía salir tarde de trabajar, yo recogía a los niños, les hacía de comer y le ayudaba con muchas cosas de la casa, porque a él solo no le tocaba nada fácil con dos niños pequeños tan inquietos y a mi modo, eso me hacía feliz y compensaba un poco lo mal que me sentía a ratos, estar con sus niños era como un escape al desprecio y su enojo y me ayudaba en cierta forma, a sobrevivir el día a día, pero esta tarde, cuando llegamos, ellos de inmediato se fueron con Susy, quién vino a buscarlos porque se los llevaría de viaje el fin de semana, así que me quedé sola con Danilo y de inmediato, pensé en mil cosas que podría hacer con él, podría hacerle su comida favorita y hornear algo, yo que sé, pero esas ideas pronto se esfumaron cuando de nuevo, lo vi absorto en su teléfono. Se lo quité y él, me miró anonadado, creo que no esperaba que lo hiciera. -¿Qué tanto miras en el teléfono? Es malo pasar tanto tiempo allí. -Es que voy a salir con ella. -Oh… -¿Me lo regresas?-Preguntó y asentí, mordí mis labios ante lo mal que me sentía en ese momento. -Bebé, ¿puedo preguntarte algo?-Pregunté temerosa y él, nervioso porque lo había llamado de esa manera, asintió.-¿Cuántas veces se han visto? -Mmm, como unas cuatro o cinco veces. -¿Y… ya estuvieron juntos? -No entiendo. -Es decir… ¿ya lo hicieron? ¿tuvieron sexo?-Pregunté mucho más nerviosa aún y él, incómodo, negó con la cabeza. Exhalé, aliviada.-Pero… ¿se han besado al menos? -Mmm, pues sí. A ella le gusta que la bese.-Lo miré de reojo, con un nudo horrible formándose en mi garganta. -¿Y a ti… te gusta besarla? -Mmm, no sé.-Respondió inseguro, pero cuando vi que tomó su billetera y sus cosas para irse, me atravesé en frente de él. Yo normalmente no haría eso, siempre he tenido cuidado en todo lo relacionado a él, porque quiero hacer las cosas bien para que tal vez así, pueda considerarme de nuevo, pero… en esta ocasión, no fue así. El enojo que había acumulado durante el día, sumado a la frustración de lo que él me había admitido, me hizo actuar de esa manera y no, no lo dejaría salir a ir a verse con ella y menos, para que la bese. No lo iba a permitir. -¿Qué es lo que haces, Mila? -¿Qué crees? No voy a dejar que te vayas para irte a besar con esa.-Le dije muy enojada y él me miraba sorprendido. -Mila… -No voy a dejar que la andes besando a ella cuando tú me quieres es a mí.-Noté que quiso decir algo, pero pareció nervioso de repente, así que me acerqué a él, tomé el cuello de su camisa, acercándolo a mí y lo besé. Dios… sentí cómo me volvía el alma al cuerpo, al disfrutar de sus labios cálidos, que siempre fueron mi jodida adicción, pero él, intentó separarse, pero no, no lo permití y no pudo soportarlo más. Me abrazó fuertemente por mi cintura y profundizó el beso, sentí su lengua ingresar en mi boca y dios… eso me hizo enloquecer. Lo abracé por su cuello, acercándolo más y más a mí, es que el deseo que sentía me superaba, es que esto parecía un sueño, se sentía tan lejano la última vez que nos besamos que ahora que sucedía, parecía irreal, porque nada podría sentirse así de bien, era increíble. Nos besábamos de forma desmedida, torpe, porque necesitábamos más, mucho más, así que él, me alzó con sus brazos y con mis piernas, envolví su cintura y él, me llevó a la habitación. Me hizo recostarme sobre la cama y de inmediato, se subió sobre mí y me dio un beso tan profundo que me hizo perder el aliento. Con mis manos, apretaba su cabello, acercándolo más a mí, porque lo deseaba hasta más no poder y nuestros cuerpos ardían desbordando deseo, me encantaba sentirlo así por mí, al sentir su cuerpo que quemaba, sus besos fuertes, su cabello sudaba y sabía que deseaba más, así que empezó a besar mi cuello, haciéndome gemir como loca, es que dios… esto siempre me había encantado, me fascinaba y él, lo sabía, así que se levantó un poco, me quitó el vestido, así como los zapatos, mi sostén, todo, todo y por supuesto, yo también deseaba más, así que desabroché los botones de su camisa, quitándosela y arrojándola lejos, así como sus pantalones y todo, porque necesitaba verlo, necesitaba sentirlo o moriría. Al desvestirlo por completo, observé atónita su erección y mordí mis labios. Lo deseaba, con todas mis fuerzas deseaba probarlo, así que lo hice recostarse bocarriba y me incliné. Con mi lengua, la deslicé por toda su longitud, disfrutando su sabor y su calidez, y a él, pareció encantarle, porque lo escuché gemir y por dios, eso me hizo enloquecer, amaba con locura escucharlo gemir, así que seguí con mi tarea, yendo lento para enloquecerlo y él, no dejaba de respirar agitadamente, le encantaba y yo sabía que necesitaba más, así que lamí la punta de su m*****o en círculos un par de segundos antes de introducirlo por completo en mi boca. Dios, esto me producía un hormigueo, era otra clase de placer jodidamente adictivo el que me provocaba, me encantaba como llenaba mi boca, el sentir su calidez, su sabor, así que seguí subiendo y bajando, sin poder evitar gemir, es que me encantaba, me encantaba y no, no querría detenerme. Seguí haciendo esto por mucho, mucho tiempo, dedicándome a disfrutarlo y mi cuerpo entero vibraba del placer que esto me producía, su sabor, sus gemidos, la forma en que me llenaba, así que en un momento, sentí que necesitaba más e introduje más hondo su m*****o en mi boca, aumentando mis movimientos y él, no pudo soportarlo más. Lo escuché gemir y lo observé, embelesada, mientras estallaba en un orgasmo jodidamente caliente y sentí un líquido salado inundar mi boca, pero no, no me detuve, lo disfruté hasta el final. Sentí que su erección comenzaba a apagarse y no dejaba de mirarlo, parecía que le costaba recuperarse del orgasmo y amaba hasta más no poder ver a Danilo así, a mi Danilo. Lo lamí unos segundos más y luego, me tiré a su lado y aún cuando le costaba respirar, lo vi darse la vuelta y metió su mano entre mis piernas. No alcancé ni a reaccionar, cuando introdujo uno de sus dedos por completo dentro de mí, lo cual me hizo gritar fuertemente y a él, esto pareció encantarle. Empezó a embestirme sin piedad y le fue muy fácil porque yo estaba excitada por completo, ¿es que como no estarlo después de haber tenido semejante erección en mi boca? Yo estaba que no lo podía soportar sabía que mi cuerpo no aguantaría más, así que aparté su mano y me subí sobre él. Empecé a moverme sobre su m*****o, que empezó a crecer al sentirme y más, porque yo debía estar humedecida por completo, pero no podía pensar en otra cosa más que sentirlo, así sea de esta manera. Me moví sobre él, disfrutándolo y Danilo apretaba mis senos, mordiendo sus labios al verme tan caliente sobre él y la sola imagen, el verlo así por mí y más, al sentir su erección cálida debajo de mí, estimulando mi punto dulce, no pude soportarlo más y grité fuertemente mientras me corría y él, me observó completamente embelesado durante todo mi orgasmo. Dios… Me tiré a un lado, porque me sentí débil de repente y sentía las réplicas del orgasmo. Danilo deslizó su mano sobre mi abdomen, acariciándome y lo miré, mis ojos se aguaron de inmediato, deseando que por dios esto no fuese un sueño, que esto estuviera pasando y no, no lo soñaba, él no dejaba de mirarme y limpió mis lágrimas. Me di la vuelta recostándome en su pecho, porque necesitaba sentirlo, su calidez, su olor embriagador o moriría. -¿Estás bien?-Preguntó y me alejé un poco para mirarlo, me recosté de lado y él hizo lo mismo, acaricié su rostro, tratando de alargar este momento al máximo, porque no sé si lo había hecho porque me quería o… porque se dejó llevar, pero no quería pensar en nada ahora, quería disfrutarlo y ser feliz, al menos en los instantes en que Danilo me permita serlo. -No recuerdo la última vez que me sentí así de plena, así de completa. Estoy enamorada de ti, bebé. Jamás dejé de estarlo y no creo que alguna vez en mi vida pueda dejarlo de estar. -Mila, yo…-Lo interrumpí, al ver la expresión seria en su rostro. -Está bien, si quieres botarme, puedes hacerlo luego, pero por favor, déjame disfrutar esto un poco más, así sea un par de minutos…-Le rogué y él, asintió y sin pensarlo mucho, volví a besarlo. -Mila, quédate hoy, ¿sí?-Me pidió entre besos y pensé que soñaba, no podía creer que Danilo me estuviese pidiendo quedarme, pero sí, lo hacía, así que asentí de inmediato, feliz y él, sonrió, feliz también. Pude notarlo al ver como sus ojos brillaban al ver los míos, Danilo, a pesar del enojo y de todo, me sigue queriendo igual o más si es posible y mientras sus ojitos me vean de esa manera, lo seguiré intentando, porque él lo vale todo y sólo está resentido. Danilo me adora y mientras me vea de esa manera, lo intentaré hasta las últimas instancias.
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