El camino en el auto es silencioso, aun no entiendo su afán por escoltarme, miro por la ventana evitando cualquier contacto, no soporto verlo a la cara, la gente, el tráfico, todo se siente tan ajeno, hace mucho que no tenía tiempo de ver las calles de la ciudad, siempre corría a todas partes, ahora solo debo sentarme y esperar, es frustrante, cuando el auto dobla la esquina reconozco de inmediato el lugar, no lo han movido de su apartamento, seguro está siendo vigilado como yo.
—No me toques— Palmeo su mano antes de que roce la mía Caín tensa la mandíbula, no hay nadie alrededor, no hace falta fingir, no permitiré que me confunda más.
—Cloe—Dice mi nombre en advertencia, recuerdo sus manos sobre mis muñecas bajo la mirada con el latido de mi corazón retumbando en mis oídos, y sigo mi camino pisando fuerte, no lo quiero cerca, maldigo para mí cuando me alcanza en el ascensor, desvió la mirada cuando se cruza en medio marcando el piso, Su espalda es enorme, y ese perfume es demasiado fuerte no soy capaz de percibir nada más que eso.
En el momento que las puertas del ascensor se abren salgo disparada hacia el corredor, me detengo en la tercera puerta a la derecha con la respiración agitada y Caín a un metro de mí, toco la puerta y dejo de respirar al ver que se abre despacio, miro a Caín con los ojos como platos, pero el junta las cejas extrañado, algo no está bien, entro al apartamento me llevo las manos a la boca al ver que todo está revuelto, bolsas de comida, colillas de cigarrillo están por todo el piso, la lámpara de la sala tirada, freno una arcada cuando el olor a podrido penetra mi nariz.
—¡Austin! ¡Austin! —Grito fuerte, sobreponiéndome al malestar.
—Espera Cloe—Caín intenta tomarme del brazo, pero consigo librarme saltando sobre las colillas, mis ojos velozmente inspeccionan la sala, pero no hay rastro de Austin, mi pecho sube y baja sin control, siento que me falta el aire, la angustia es insoportable, corro hacia la cocina, donde proviene el olor a podrido.
—¡Austin!—Chillo cuando entro en la cocina acelerando el paso.
—Co. Cloe—Arrastra las palabras tambaleándose da un paso hacia mí y pierde el equilibro no lo pienso corro hacia el sosteniéndolo con los brazos, pesa demasiado me golpeo la espalda contra la cocina, Austin se escurre entre mis brazos jalándome al piso, caigo sobre mi trasero con un ruido seco y el justo al lado cae de costado.
—¿Qué te…—No termino la frase, otra arcada, me llevo las manos a la boca, evitando vomitar, apesta a alcohol, mi rostro se descompone al ver que toda la cocina está llena de latas de cerveza.
—¿Estás bien? —Caín cuestiona, corre hacia mi pateando una lata de cerveza, me ayuda a ponerme de pie con cuidado, me libro de sus manos, ese idiota, se arrastra en el piso consiguiendo torpemente sentarse en el suelo, su cabello es un desastre apuntando en todas direcciones, su torso desnudo revela algunos moretones que ahora se ven amarrillos, están sanando, solo lleva puesto un jean roto en los muslos, la preocupación se espuma, cargo hacia el con los puños a los costados y la mandíbula tensa.
—¡Estás ebrio! —Grito tomándolo por los hombros sacudiéndolo con todas mis fuerzas, sus manos se deslizan por mis brazos al intentar poner resistencia, patético, siento mis ojos arder, la decepción es el combustible de mi ira—Eres un idiota.
—¿N… no tení .. as qu.. e v.e nir? —Sus palabras pierden sentido, me utilizó, me engañó, no le importó tirarme a los lobos con tal de seguir con su vida de mierda, me arruinó y sigue como si nada.
—¿Quiénes son ustedes? —La voz de una mujer interrumpe mi batalla mental, miro hacia la entrada de la cocina, no tengo palabras, al ver a una chica en ropa interior, castaña, ojos marrones con el maquillaje corrido y el pelo desordenado, el tipo de Austin, autodestructivas.
—¡Piérdete! —Grito asqueada, al suponer todo lo que han hecho estos dos enfermos, a mi costa, mientras yo estaba encerrada ellos se divertían, esto es lo que compró mi libertad.
—No me grites, perra—Contradice meneando la cabeza.
—Vete—Ordena Caín sin mirarla, indiferente, sacando del bolsillo de su traje un billete de 100$.
—An.. i. ta—Dice levantando su mano hacia la chica, pero ella le arrebata el billete a Caín mira a Austin rueda los ojos se da media vuelta y se marcha sin mirar atrás, solo otra infeliz—Vu.. el.. ve.
—Mírate me das asco—Le reprocho empujándolo contra el suelo, cae de espaldas, verlo arrastrarse me hace enfurecer aún más, me levanto dando vueltas en círculos llevándome las manos al cabello desordenándolo, me siento tan frustrada, decepcionada, herida, creí que fin entendería, que vería el daño que me hizo, pero no, sigue igual—¡¿Qué más quieres de mí?!
—N.n.o.o gr..i..tes—Apenas sueltas palabras con dificultad, cierro los ojos a pulso, resoplo, quisiera no haber venido.
—Eres un cínico—Grito tomando una cuchara de la cocina tirándola al piso, me acerco a él, levanto mi mano para abofetearlo, aprieto la mandíbula mirándolo a los ojos, rojos de tanto alcohol, respiro profundo con la mano aun en el aire, no puedo hacerlo, él es mi hermano—No puedo dejarlo así.
—Ordenaré que venga alguien a limpiar este desastre—Asegura, asiento y dejo que mi mano caí a un costado, resignada, Caín la toma entrelazando nuestros dedos, ese fuego me invade, miro a Austin una vez más, él representa mi pasado oscuro, autodestructivo, importa que tanto me esfuerce, si él no está bien yo nunca lo estaré—Vamos.
No digo una palabra, salimos del apartamento, Caín me guía por el pasillo con su mano, lo he aceptado, que no lo conseguiré sola, que no soy suficiente para hacerle frente, arrastro los pies, pesados como rocas, el torbellino de mi mente se ha apagado, drenando mi energía, no es paz, es apatía mental, cuando llegamos al ascensor una vez las puertas se cierran veo mi reflejo, mi rostro inexpresivo, opaco, ¿Qué ha sido de ese brillo? No tomo en cuenta a Caín, cuando de repente se interpone entre mi visión del espejo presionando el botón de emergencia, el ascensor se detiene.
—¿Qué haces? —Cuestiono confundida con el estómago inquieto, nerviosa.
—No tienes que hacerlo—Suelta de repente girándose hacia mí, su mirada es intensa, severa, pero no parece enojado—Resolveré mis asuntos con él y tú estarás al margen.
—¿Le harás daño? —Cuestiono saliendo de mi nubla mental, nada es gratis, si yo no estoy Austin sufriría las consecuencias.
—Serás libre, tendrás la vida que quieres—Continúa evadiendo mi pregunta, esbozo una media sonrisa, no seré libre si vivo con esa culpa—Esta es tú única oportunidad
—Mientras lo protejas, yo seré tuya, Caín—Aseguro tomando su mano con ambas manos la levanto hasta que rosa mi mejilla, su caricia es gentil, cierro los ojos disfrutando de su calor, esto es arriesgado, pero es lo único que me queda.
—Tuviste tú oportunidad, Cloe ya no hay vuelta atrás—Me advierte acercando su rostro al mío, abro los ojos, retrocedo, pero el me toma de la cintura, atrapada cierro los ojos, sus suaves labios besan mi mejilla, me sonrojo al sentir el calor subir a mi cara, él se aleja y por primera vez sonríe como un niño travieso.
Estoy perdida….