Devon
El jueves, cuando estamos saliendo de la mansión con Masen, el portón principal se abre y un vehículo n***o con vidrios polarizados acelera por el jardín principal.
Un hombre de unos cuarenta años desciende del automóvil y parece dar un asentimiento en nuestra dirección, me pregunto si Masen lo conocerá. Es entonces cuando distingo una placa en el cinturón de sus vaqueros oscuros.
¿Un policía?
Sigue su camino hasta la entrada de la propiedad y entra sin más.
Masen y yo nos montamos en la Range Rover y lo miro, luce pensativo y extrañado.
—¿Quién era ese tipo?
—Es Jacob Harris, el jefe del departamento de seguridad de Brighton.
¿Qué busca el jefe de seguridad de Brighton en la casa de Nathaniel? Masen mencionó que eran amigos, tal vez no solo eso. Si Nathaniel está haciendo movidas ilegales e involucró a un hombre como él en negocios ilícitos, un hombre con esa clase de poder, ¿quiénes más no estarían involucrados?
Además, si Nathaniel se arriesga a algo que podría arruinar su reputación y su vida prácticamente, es porque debe generar cientos de millones. ¿Qué cosas hará en esa bodega?
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—¿Qué crees que hacía en la mansión? —le pregunto a Masen. Estoy cruzada de brazos, apoyada en su casillero, él está frente a mí.
—Buscar a Nathaniel, eso es seguro. En la conversación de la otra noche mencionaron que alguien había estado en la supuesta bodega, si Jacob está involucrado mi padre va a contárselo —Me muestro de acuerdo, ya que pensé lo mismo—. O quizás Jacob no sepa sobre eso y se trate de algo más, no lo sé —Pasa la mano por su cabello.
—¿Ahora qué haremos? —Masen se apoya a mi lado y me giro un poco para verlo— Si la policía está involucrada —bajo un poco el tono cuando alguien pasa por nuestro lado.
—Por ahora no hay nada que nosotros podamos hacer. Ni siquiera hemos visto todo el panorama, debemos ser precavidos.
—¿Y si hablo con mi padre? —propongo.
—¿No crees que él podría estar involucrado en todo esto también?
—No. No lo sé… no lo creo —murmuro, no muy convencida del todo realmente—. No me habría enviado a un pueblo donde ocurren estas cosas. Quizás no lo sabe.
Quizás. Porque en realidad nada es seguro a este punto. Mi padre y Nathaniel son amigos desde la universidad, ¿cabe la posibilidad de que nunca le haya comentado sobre estos negocios? ¿o de que haya buscado involucrarlo?
—¿Estás segura? Hubiera creído lo mismo de mi padre y mira cómo resultó.
Tiene razón.
Muerdo la uña de mi pulgar, pensando en algo.
—¿Crees que tu padre podría… —aclaro mi garganta y busco las palabras correctas. Murmuro con algo de miedo e inseguridad —... hacernos algo?
Masen no parece sorprendido por mi pregunta y eso me altera un poco.
—Te lo dije, aunque preferiría creer que no, no lo sé —suspira.
—¿Le dirás a Cole?
Lo piensa un momento. Quizás está dudando en si hacerlo o no, porque su hermano ya está pasando por un momento complicado, quizás quiere encargarse de esto él mismo.
—Quiero ver a qué escala esto primero.
—Ya hay un hombre muerto, Masen —susurro algo alterada y suspiro—. No tomaré esa decisión, pero creo que deberías hacerlo. No podemos simplemente ignorarlo.
Masen pasa una mano por su rostro.
—Incluso si descubrimos que todo Brighton está involucrado en negocios ilegales, Devon, ¿cómo iríamos contra gente rica y poderosa que jamás permitirían que sus apellidos se vean manchados?
Cuando pensé en mi año en Brighton viviendo con los Heaston nunca me imaginé que algo como esto me estaría pasando.
—Prométeme que te mantendrás al margen —me dice serio, una de sus manos deslizándose por mi mejilla.
—Te lo dije la otra noche.
—Lo sé, pero estás indecisa.
—No diré nada —aseguro.
El timbre de inicio de clases resuena por los corredores y todos los estudiantes comienzan a dirigirse a sus salones. No quiero alejarme de Masen, ni de su toque, pero también debe irse.
—¿Nos vamos juntos por la tarde? —le pregunto.
Masen niega.
—Dividirán al equipo en dos para un partido de práctica esta tarde —explica—. Ven a verme —tira de mi muñeca acercandome a él.
—¿Vas a quitarte la camiseta en algún momento? —pregunto juguetonamente y él sonríe.
—Si así vienes, buscaré una buena excusa para complacerte.
Toma mi rostro y deja un beso sobre mis labios pero lo aparto, hay más personas aquí y no quiero que esto llame la atención.
—Vete ya —Intento alejarlo pero él vuelve a acercarme, dejando otro beso.
—Más te vale estar allí, Devon —advierte mientras se aleja y hago lo mismo, yendo hacia mi clase con una pequeña sonrisa tonta aún trazada en mis labios.
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Cuando las clases terminan, Kendra se me adelanta pidiéndome que la acompañe al partido de la tarde porque Aleksander será capitán de uno de los equipos, y como ya tenía pensado ver a Masen, terminamos yendo juntas agarradas del brazo.
Cuando nos sentamos en las gradas hay más estudiantes acomodandose, mientras los jugadores terminan el calentamiento y su entrenador los llama.
Cuando los chicos se dispersan puedo divisar a Masen con una banda roja en el brazo, al igual que Aleksander, por lo que supongo será capitán del equipo contrario.
Masen parece estar buscando con la mirada algo en las gradas hasta que sus ojos azul oscuro dan conmigo y puedo verlo sonreír, me guiña el ojo antes de dirigir a los jugadores de su equipo.
Kendra me da un empujoncito con su hombro, —¿Qué fué eso? ¿Acaso están en algo y no me contaste?
—No.
Kendra mira sus uñas, —Claro, haré de cuenta que te creo.
Suelto una risita y empujo su hombro con el mío, imitando su gesto, —Lo prometo. Si él y yo estuvieramos en algo lo sabrías.
El partido comienza y al instante nos enfocamos en eso. Al menos una hora después el entrenador lo da por terminado, el equipo de Masen ganando tres a dos, los jugadores están sudados y agitados. A mi parecer se sintió como si se enfrentaran de verdad, lo dieron todo con jugadas hábiles y estrategicas por parte de ambos equipos. Si por separado son increíbles, juntos cualquier otro equipo no tendrá oportunidad.
Con Kendra bajamos de las gradas y el primero en acercarse es Aleksander, quien abraza a su hermana desde atrás levantandola en el aire.
—¡Estás todo sudado, Aleksander! —se queja ella mientras trata de pegarle y me río—. Voy a asesinarte mientras duermes si no me sueltas —amenaza y su hermano la deja en el suelo.
—Devon —me sonríe él, pasando una mano por su cabello húmedo—. ¿Qué te pareció?
—No sé mucho de fútbol, pero al parecer estuvo muy bien, supongo.
—¿Y yo?
—¿Tu qué?
—¿Te gustó cómo jugué?
—Ah…
En ese instante siento como alguien me abraza por detrás, —¿No me darás un beso por mi victoria?
Antes de pensar una respuesta, Masen toma mi rostro entre sus manos y me besa. Frente a Alek. Frente a Kendra. Frente a todos.
Siento mis mejillas calentarse cuando nos separamos y puedo percibir la atención de varios personas sobre nosotros, pero Masen tira de mi mano, llevandome con él.
—La tomaré prestada un momento —dice sin esperar respuesta y dejo que me lleve.
Cuando estamos en una zona alejada de los demás estudiantes él vuelve a besarme, dejando caer el bolso en su hombro al suelo.
—Eso no fué necesario, Masen —le digo cuando nos separamos.
—¿Qué cosa? —Lleva un mechón de cabello detrás de mi oreja— ¿Besarte?
—Hacerlo frente a todos.
—Oh, ¿Entonces me mantendrás como un secreto? —finje indignación llevando una mano a su pecho y ruedo mis ojos con diversión. Deja un beso sobre mis labios y sonrío— ¿Nos veremos a escondidas, huh? ¿vas a coquetear con otros y por las noches me dejarás dormir contigo?
Suelto una risita cuando siento sus labios en mi cuello, provocándome cosquillas. Mis manos van a su pecho y, aunque busco apartarlo, en realidad no lo hago.
—Estás celoso y no puedes negarlo —bromeo y él me mira.
—No iba a hacerlo —dice cubriendo mis manos con las suyas.
Mi sonrisa vacila, —Estaba bromeando.
—Yo no —asegura, besándome otra vez y deslizo mis manos hacia su nuca—. Vámonos de aquí —murmura contra mis labios y asiento. Nos separamos y recoge su bolso mientras me lleva de la mano directo a la salida.
¿No que no querías llamar la atención? Escucho a la vocecita en mi mente.
Siento la mirada de Masen sobre mí y cuando mis ojos dan con los suyos me sonríe, y puedo sentir un cosquilleo en mi vientre.
No sé qué está pasando con exactitud entre Masen y yo, y estoy bien con eso, porque está gustandome... demasiado.