7. Ceder ante el deseo

1757 Palabras
Devon Tarareo la melodía baja que envuelve mi habitación mientras maquillo suavemente mis párpados con una sombra negra, la cual resalta mis ojos verdes. Es sábado por la noche, la fiesta está por comenzar y desde hace media hora Kendra lleva indecisa enviándome fotos de ella con cada uno de los vestidos que compramos ayer. Finalmente opta por uno color bordó de una tela que parece encaje, es corto y de tiras finas. Por mi parte mi decisión fué clara cuando me encontré con un vestido de diseñador de color n***o, pegado al cuerpo como una segunda piel y con el detalle de la espalda descubierta. Lo uso a juego con un par de zapatos blancos con tiras. Termino mi maquillaje con un labial claro para dejarle toda la atención a mi mirada y mi cabello cae en ondas como cascadas por mi espalda. Apago la música de mi móvil y luego de tomar mi pequeño bolso de mano salgo de la habitación mientras busco el número de un vehículo que pueda recogerme. Ya que no tengo automóvil aquí y Lawrence no se encuentra trabajando. Cuando cruzo la puerta principal mis pasos se vuelven más lentos y mis cejas se juntan ligeramente viéndome extrañada por la persona que me encuentro fuera. Apoyado en un espectacular Aston Martin plateado se encuentra Masen. Lleva unos vaqueros negros, una camiseta ajustada a su torso y una chaqueta de cuero todo del mismo color. Su cabello luce como un sexy desorden que complementa su apariencia de chico malo que pondría a cualquiera a babear. Cuando se percata de mi cercanía lo primero que enfoca su mirada son mis piernas y sus iris azul oscuro ascienden hasta llegar a mi rostro y arqueo una ceja con diversión ante ese descaro. Pero joder si ese gesto no debilitó mis piernas. —¿Dónde vas tan guapo? —digo cuando estoy frente a él, aunque creo saber la respuesta. —Hay una fiesta a la que fuí invitado, recordé que tú también irás así que pensé por qué no ir juntos —se encoge de hombros. —¿Así que estabas esperándome? —me atrevo a preguntar, enarcando una ceja juguetonamente. Él no se ve nervioso o incómodo ante mi acusación, al contrario. Masen apoya una mano en su pecho, —¿Crees que soy del tipo que desaprovecharía la oportunidad de ofrecerle un favor a una chica como tú? —¿Una chica como yo? —. Inclino mi rostro a un lado, curiosa. —Como si te hubieras escapado de mis fantasías —admite en un tono que roza lo seductor. Aunque es una táctica algo cliché, en su boca suena tan bien. Ruedo mis ojos con diversión ante sus palabras. —¿Logras conquistar chicas con esas cursilerías? Masen se endereza y debo alzar la mirada para verlo. —Lo veremos esta noche —. Abre la puerta del copiloto para mí y me da una sonrisa de niño bueno. Ese sí es Masen, con esa discreta doble intención que lo hace perdurar en tu mente cada vez que lo recuerdas y quieres ponerte a chillar como una adolescente enamorada. Entiendo sus palabras y siento esa electrizante sensación en el vientre como cuando estás en subida por una montaña rusa. Le doy una mirada. —Ya veremos. Algo me dice que esta será una larga noche. Él cierra cuando me monto en el asiento del copiloto y se sube a mi lado, pone el vehículo en marcha y cruzamos el portón directo a la propiedad de los hermanos Hall. —A todo esto, ¿cómo fuiste invitado a la fiesta? —pregunto pasados unos minutos. —Conozco a Aleksander porque los dos estamos en el equipo de fútbol, todos estarán allí —explica. Mi ceño se frunce, —¿Formas parte del equipo de fútbol? —Claro —me da una mirada—. ¿Crees que tengo este cuerpo por ser m*****o del grupo de esgrima? —bromea sacandome una risa y pasamos el resto del viaje conversando cosas sin mucho sentido pero que parecen nunca aburrirnos. ━━━━━━━━ ❖ ━━━━━━━━ La mansión de los Hall es de estilo moderno, predomina el color n***o y el mármol dándole un aire sofisticado, las pequeñas luces tenues ubicadas en distintos sitios iluminan lo suficiente el ambiente y, aunque es una propiedad enorme, la cantidad de personas que hay la hacen parecer pequeña. Prácticamente toda la universidad se encuentra en la fiesta. En cuanto cruzo la entrada no tardo mucho en perder de vista a Masen cuando Kendra me intercepta. Me ofrece un trago mientras me presenta a otros estudiantes antes de jalarme hacia la pista improvisada en medio del espacioso salón principal. Esta no es como cualquier otra fiesta universitaria alocada, todo luce tan sofisticado y… de élite. Aunque la noche afuera esté algo fresca, bailando en medio del gentío y pasados un par de tragos no tardo en entrar en calor. Siento mi garganta seca así que me alejo de Kendra con la excusa de ir a buscar algo de beber. La propiedad cuenta con su propia barra, es de mármol n***o y los estantes que exhiben las costosas botellas de alcohol tienen pequeñas luces debajo. Hay un barman del otro lado ocupándose de preparar los tragos, pero esta vez solo le pido una botella de agua fresca. —Que placer verte de nuevo, Devon —escucho una voz a mis espaldas antes de que Aleksander aparezca en mi campo de visión. —Hola, Alek —le sonrío. —¿Qué te parece la fiesta? —Es increíble. Kendra no me da descanso —. Alek ríe y ambos vemos a su hermana bailando entre la multitud. La rubia tiene ese algo que provoca que varios chicos no le saquen la mirada de encima. —Te acostumbrarás a seguirle el paso —asegura y sonrío —. ¿Y qué tal todo contigo? —se enfoca en mí—. Yo… —extiende la última letra, como pensando en lo que va a decir— ví que llegaste con Masen —señala algo distraído y enarco mis cejas sin entender a dónde va—. Me preguntaba si acaso tú y él… De inmediato comprendo a lo que se refiere y niego, acomodando un mechón de cabello detrás de mi oreja. —No, claro que no. —Creí que sí, cómo estaban juntos en la universidad. —No. Estoy viviendo en su casa —aclaro—. Nuestros padres son amigos y me quedo con ellos durante el año escolar, solo eso. Él asiente, comprendiendo. —Bueno, genial —sonríe, parece más tranquilo—. Creí que tenían algo. —¿Por qué? —Por cómo te mira y cómo actúa contigo, como si fueran cercanos. —No es así. Él y yo no tenemos nada —vuelvo a negar, dándole un sorbo a mi agua. Relamo mis labios, pensativa—. ¿Por qué preguntas? —Quería sacarme una duda —dice y noto como se acerca más a mí —. Antes de hacer algo en lo que estoy pensando desde la primera vez que te ví. —¿Qué cosa? Su respuesta no son palabras sino acortar la distancia entre nosotros para besarme. Por un momento me quedo quieta pero no tardo en responderle el beso, por inercia supongo. Cuando nos separamos hay algo que distingo a unos metros de nosotros y cuando me enfoco en eso mi boca se abre sutilmente al ver a Masen con su mirada sobre nosotros. Pero no está solo. Hay una rubia hablándole de algo pero él parece no estar prestando demasiada atención. Ella lleva una de sus manos a su pecho, acariciándolo, y siento una inexplicable molestia ante tal gesto. Cuando vuelvo a ver a Masen hay una pequeña sonrisa en su rostro y tengo el presentimiento de que es porque se dió cuenta. —¿Quieres bailar? —pregunta Alek robandose mi atención y debo pestañear algunas veces antes de volver a enfocarme en él. Joder. El hermano de Kendra acaba de besarme. ¿Lo habrá visto ella? ¿se molestará conmigo? ¿lo habrá visto Masen? De hecho, ¿por qué estaba mirándonos de todos modos? —Claro —accedo con una sonrisa y lo dejo llevarme a la pista. Mientras bailamos no me siento del todo concentrada, incluso se nos une Kendra y aún así no puedo evitar que mi mirada busque a Masen con aquella rubia pero no lo encuentro por ningún lado. Cuando siento las manos de Aleksander en mi cintura me vuelvo hacia él. —Voy a buscar algo para beber —aviso sin esperar respuesta, alejándome de las personas para ir por agua. Pero esta vez sí me empino también el trago que me ofrece el barman. ¿Dónde habrá ido Masen? ¿y por qué eso me importa si hace dos segundos estaba besándome con Aleksander? Eso fué impulsivo y no puede volver a pasar. No cuando la única persona que me muero por besar estaba hablando con una rubia hace un momento y ya no lo veo por ningún lado. —¿Estás bien? —Aleksander vuelve a aparecer a mi lado. —Sí. Solo… estoy algo cansada ya, creo que voy a ir a casa. —Puedo llevarte si quieres —se ofrece y cuando voy a responderle alguien nos interrumpe. —De hecho —siento una presencia a mi lado y entonces una mano se apoya sobre mi piel descubierta, haciéndome enderezar la espalda al sentir una corriente eléctrica deslizándose por mi columna—, creo que ella prefiere volverse conmigo. —Masen —lo saluda Alek pero está algo serio, supongo que por la interrupción—, ¿ya te vas? —Sí. ¿Nos vamos? —Masen me mira y pestañeo dos veces antes de finalmente asentir. Vuelvo a mirar a Alek, —Vivimos juntos creo que es mejor si él me lleva. Aleksander rasca su nuca, —Entiendo —asiente y por un breve instante hay un silencio entre los tres—. Entonces, ¿te veo luego? —Por supuesto —me acerco a dejar un beso de despedida en su mejilla pero es apenas un roce cuando siento la mano de Masen empujandome, incitandome a caminar. ¿Por qué tanta prisa, Heaston? Pienso, pero no pregunto ni digo nada mientras avanzamos en silencio hasta su Aston Martin. Tampoco me alejo de su mano aún descansando sobre mi espalda descubierta hasta que ambos nos subimos al vehículo.
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