LA BAJADA DEL CUADRO LIMPIO La noche del revuelo los seguí hasta el tendedero, que era donde se hablaban a escondidas. A los cuatro años de edad no estaba yo enseñado a oírlos expresarse en ese lenguaje. —Ya no tendré que meterme los gránulos en la picha para mear limpio. —A partir de ahora tu picha no será de los vampiros sino exclusiva de tu mujer. Papá lloró, mamá lo besó, y yo me volví asustado al cuarto de la televisión, donde habíamos pasado la tarde queriendo saber de papá. Otra vez ponían las imágenes. Esa tarde iba papá escapado en el último puerto con otro del equipo y un extranjero. El cuñado afirmaba que ganaría la etapa si descolgaba al extranjero, que era más rápido esprintando. Me lo imaginaba subido al cajón con el osito que me traería bajo el brazo y dándoles a las chi

