Artemis observaba todo desde su oficina, volviendo puños sus manos de manera inconsciente y bebía whisky para bajar su enojo. Era evidente la atracción inexplicable que sentía por Gianna, y dejando eso de lado, aunque Artemis fuese brusco, tosco y muchas veces autoritario, conocía sus límites. Y había algo que respetaba más que cualquier cosa, y era el matrimonio. No lo tomaba en vano, y sabía que si algún día tomaba la decisión de desposar una mujer, la trataría como la reina que debía ser. Entonces observar y oír aquella escena desde aquel lugar, sin poder hacer realmente lo que su cuerpo le pedía, lo llenaba completamente de impotencia. —No, no. —balbuceó Gianna con nerviosismo. —No lo haría, sabes que no. —aclaró intentando calmar a Franchesco, mientras la mirada de él dejaba a sim

