Tessa. Los ojos de Ezra son muy difíciles de ignorar, aparte de su particular color azul son sumamente penetrantes, tanto que siento como me observa cada cinco minutos mientras conduce. Prefiero ignorarlo a enfrentarlo y que el evada el tema con sus clásicos comentarios provocativos y es mas preferible ignorarlo a caer en una situación que no pueda detener. Llevamos en su auto unos cuantos minutos, tal vez media hora y lo único que me causa fastidio es ver como la maldita carretera se hace más y más larga mientras mas avanzamos. El auto de Ezra es muy suave, los asientos me dan ganas de dormir pero prefiero ver el camino por si esto es una trampa y Ezra me lleve a una cabaña olvidada en las afueras de Seattle oculta en el bosque para secuestrarme por un tiempo indefinido… - ¿Tiene

