Esa noche condujo Vanessa, pues Paola, aún estaba demasiado ebria como para hacerlo, Vanessa agradecía por haber trabajado de chófer para una señora mayor de edad, gracias a esa mujer aprendió a conducir. Llegaron a casa y Paola entro a su habitación sin decir una palabra, en cambio Vanessa camino hacia su habitación para asegurarse que Sofia estuviera bien, al entrar se encontró con una Sofia profundamente dormida y un Ludy acompañando de la niña, dormido junto a ella, apago la televisión y acomodo a su hermana en su cama y a Ludy lo dejo dormir esa noche con ella, pues pensaba que ir a dejarlo a la habitación de Paola era una pésima idea después de lo que había sucedido. En cambio, después de lo sucedido había invitado a su última secretaria para que llegara a acompañarlos, pues la noche apenas empezaba para Elías y Richard, media hora más tarde Natasha la antigua secretaria de Elías había llegado junto a una amiga.
―Per0 ¿Qué diablos te ha pasado? ―preguntó Natasha.
―No es nada, solamente tuvo una discusión con una mujer ―respondió Richard por él.
―Entiendo, bueno Richard lleva a mi amiga a su casa, mientras yo me voy a divertir con este hombre ―sonrió de manera coqueta.
La amiga de Natasha rodo los ojos, pues ella jamás estuvo dispuesta con lo que Natasha le había propuesto, aunque Richard era guapo con esos bellos camanances en su rostro, Fatria no estaba buscando pasar una noche con nadie.
―Lamento decepcionarte, pero no estoy dispuesta a pasar una noche contigo, no te preocupes por llevarme a casa, tomare un taxi ―comentó Fatria una vez Natasha se había marchado de ahí.
―Está bien, yo igual no tenía pensado tener nada contigo ―soltó Richard tomando su smoking marchándose del restaurante.
Elías había llegado al hotel junto a Natasha quién estaba feliz por volver a estar entre los brazos de Elías, aunque Elías no se miraba del todo contento, pues estaba distraído, pensativo, Natasha se encontraba en la cama esperando a Elías, llevaba un conjunto color azul marino, pues aquel conjunto hacía que la tez clara de Natasha se mirara más clara aun, los minutos y las horas pasaban y Natasha seguía esperando a que Elías llegara, se puso la bata, camino en dirección hacia la sala, se encontraba completamente vacía, Elías no se encontraba ahí, solamente una nota.
"Lo siento, pero no puedo estar esta noche contigo"
Era la nota que Elías había dejado sobre la mesa que se encontraba en la sala, Natasha al terminar de leerla la rompió, pues estaba molesta, era la primera vez que Elías Borní se resistía ante una mujer y más si se trataba de ella, regreso a la habitación y se vistió, tomo el celular y llamo a Elías, quien mandaba las llamadas directo al buzón.
Elías no entendía lo que le sucedía no sabía si se había vuelto un cobarde con las mujeres o un completo estúpido por haber rechazado de esa manera a Natasha, pero es que esa noche no se sentía como si fuera él, había algo dentro de él que no lo dejaba pensar con claridad ¿habrá sido la bofetada que le dio Vanessa? O quizás ¿habrá sido lo que Vanessa le mando a decir con Richard?, no lo sabía, lo que si sabía es que las palabras de Vanessa dichas por la boca de su amigo no lo dejaban en paz venían una y otra vez a su mente ¿tan patán era? Pues así se sentía en ese momento, jamás había sido rechazado por una mujer, pero esa noche había sido rechazado por la mujer que le había hecho sentir un huracán dentro de él. Se sentía un completo perdedor.
―Señor Elías, Richard lo está esperando en la sala ―habló una de sus sirvientas al verlo llegar a casa.
― ¿Qué este hombre no tiene que hacer? ―se preguntó a sí mismo.
―No, no tengo que hacer, bueno si tengo, pero sabía que regresarías y no irías con esa mujer, así que dime amigo mío ¿Qué es lo que te sucede? ―pregunto sin rodeos.
― ¿Acaso eres un tipo de brujo o chaman? ¿Cómo sabias que no tendría nada con Natasha? ―preguntó Elías.
―Porque tu mirada lo dijo, al momento en que Vanessa, si no mal recuerdo es así que se llama, cuando te dio esa bofetada tu mirada cambio, te sorprendiste porque jamás una mujer te había dicho tus verdades en la cara y mucho menos dado una cachetada, mucho menos rechazado ―respondió ―Además jamás te habías puesto tan nervioso al momento de hablar con una mujer ―añadió.
―No lo entiendo Richard, cuando la mire a los ojos sentí como si un huracán pasara por mi cuerpo ―comentó Elías.
― ¿Acaso te has enamorado? ¿Acaso mi amigo el casanova ha encontrado quien lo haga dejar sus días de ir de cama en cama? ―cuestionó con curiosidad.
―No, eso sí que no Richard, ninguna mujer será capaz de hacerme tal cosa y ¿amor? No creo, ya sabes lo que pienso acerca de eso, es una pérdida de tiempo solamente ―respondió mientras se despeinaba el cabello.
―Eso ya lo veremos ―sonrió Richard caminando hacia la puerta.
Había amanecido, era domingo y un bello sol había salido, Vanessa y Sofia aun continuaban durmiendo, en cambio Paola no había podido dormir muy bien, se despertó a las 3 de la madrugada y el sueño se le fue como por arte de magia, recordó lo mal que se había portado con Vanessa, salió de su habitación después de tomar una ducha dirigiéndose hacia la habitación de su amiga, dio tres golpecitos en la puerta pero nadie abrió, así que decidió entrar, al entrar miro a su amiga junto a Ludy dormidos, Sofia también estaba dormida pero inquieta se estaba moviendo para todos lados, no dejaba de dar vuelta y quejarse, las lágrimas recorrían las mejillas de la pequeña, de la nada Sofía empezó a quejarse y a tratar de gritar pero no podía, Paola despertó a Vanessa ya que ella no sabía qué hacer.
―No de nuevo, por favor no ―habló Vanessa.
Se levanto de la cama y corrió a la cama de su hermana, la despertó, Sofia estaba temblando de miedo llorando a mares, Vanessa la tomo entre sus brazos y la abrazó cantándole una canción para dormir, Vanessa le pidió a Paola que trajera un poco de agua. Paola no entendía que era lo que sucedía con Sofia ahora entendía por qué Vanessa se negaba a dejar sola a su hermana.
―Toma Vanessa ―se limitó a decir, se sentó en la cama de Vanessa y espero a que Sofia se sintiera mejor.
―Lamento que hayas visto eso, tenía pensado decírtelo, pero no sabía cómo ―habló Vanessa.
―No debes de disculparte, ya llegara el momento en que me dirás que es lo que le sucedió a Sofia y, por cierto, discúlpame por lo que te dije ayer Vane, fui una completa idiota ―se disculpó saliendo de la habitación.
Paola salió a la cocina a preparar comida, preparo unos sándwiches, sabía que a Vanessa le gustaba mucho el pavo, así que cocino un poco, preparó jugo de naranja para que todos tomaran y preparó la comida de Ludy. Vanessa salió de la habitación con Sofia pues no podía dormir del todo, no quería tener pesadillas nuevamente.
― ¿Cómo te sientes Sofia? ―preguntó Paola.
―Tengo mucha hambre ―respondió sobándose la panza.
―Toma asiento, te he preparado unos deliciosos sándwiches, a ti también Vanessa desayunen ¡Ludy tu comida! ―gritó Paola.
Unas patitas se escuchaban correr a toda prisa era Ludy quién iba a toda prisa hacia donde se encontraba Paola.
―Gracias por este desayuno, no sabes cómo extrañaba estos sándwiches ―habló Vanessa.
―No debes de agradecer, es lo menos que puedo hacer por lo ocurrido ayer ―respondió.
―Deja de disculparte por eso, sé que me trataste de esa manera por miedo a que tu jefe te despida, pero no lo hará, porque si lo hace sabrá quién es Vanessa Dorchi, cuando está molesta ―sonrió.
―Sofí ¿quieres que vayamos a comer a un lugar que tiene juegos para niños? ―preguntó Paola.
Sofia movió la cabeza aceptando lo que Paola le había dicho, a pesar de que Paola no entendía lo que le había sucedido a Sofia, quería que saliera de aquella casa por unas horas a divertirse como la niña que era.