Su única familia

1503 Palabras
Tatiana se encontraba en el baño de mujeres ayudando a Vanessa a limpiar la sangre seca que tenía en su rostro. ―Gracias por también defender a mi hijo, yo no tuve el valor de defenderlo hasta verte a ti como te enfrentabas a ese hombre por tu hija ―habló Tatiana. ―Daría mi vida por proteger a Sofía, aunque me da lástima la vida que debe de llevar ese niño, con un animal como Héctor de padre ―respondió Vanessa. ― ¿Cómo sabías que se llamaba Héctor? ―preguntó Tatiana intrigada. ―A todos al llegar nos dan este ticket que pegan en nuestras camisas con nuestros nombres, por eso sé que se llama Héctor y tú eres Tatiana ―sonrió Vanessa. La mejilla de Vanessa y la nariz estaban rojas e hinchadas, pues el golpe que recibió de Héctor fue demasiado fuerte, no entendía cómo no se había desmayado después de fuerte golpe, quizás era por toda la adrenalina que aun recorría por su cuerpo. ―Vanessa ¿cómo te encuentras? Déjame ver tu rostro ―interrumpió Paola. ―Estoy bien, no fue nada ¿Dónde dejaste a Sofia? ―preguntó histérica. ―Está bien, está con Elías y Matthias y no estás bien tienes el rostro como el señor cara de papas ―respondió Paola. ―Salgamos de aquí ―sonrió Vanessa. Tatiana, Paola y Vanessa salieron del baño de mujeres, ninguna de ellas menciono aquel tema mientras caminaban hacia donde estaba Elías con Matthias y Sofia. Sofía al ver a Vanessa corrió hacia ella abrazándola. ―Lo siento, todo fue culpa mía ―lloró Sofia. ―No es tu culpa, si no querías jugar con ese niño no tenía por qué guiñarte de esa manera y a ti, gracias por defender a Sofia eres un niño valiente igual a tu padre ―sonrió al ver a Matthias. Una risa salió de la boca de Elías, Paola y Vanessa no entendían a que se debía la risa de Elías. ―No soy su padre, él es mi sobrino y Tatiana es mi hermana mayor ―habló Elías al ver las miradas de Paola y Vanessa. ―Si, él es el mejor tío que tengo y Sofia me hizo feliz jugar contigo me divertí mucho ―habló Matthias regalándole un broche que llevaba en su camisa. ―Gracias ―sonrió ―Hermana ¿podemos irnos? ―preguntó la pequeña. ―Si, volvamos a casa Sofía ―besó la frente de su hermana. ― ¿No eres su madre? ―preguntó Tatiana al escuchar que le decía hermana. ―No, soy su única familia ―se limitó a decir Vanessa caminando hacia la salida con Sofia en sus brazos. Vanessa agradecía no tener que ir a la delegación a declarar lo sucedido, pues las cámaras que había en aquel lugar eran la prueba de todo lo sucedido y de quién había empezado lo sucedido, antes de que Vanessa y Paola llegaran a la parada de buses alguien tomó el brazo a Vanessa lo que hizo que volteara a ver rápidamente hacia atrás. ―Las llevaré a casa, es lo menos que puedo hacer por haber defendido a mi sobrino ―habló Elías. El corazón de Vanessa latía de manera rápida al ver a Elías con su rostro sonrojado. ―Está bien ―habló Paola quien llevaba a un Ludy profundamente dormido entre sus brazos. Elías junto a Tatiana caminaron hasta donde se encontraba su carro, Vanessa y Paola iban detrás de ellos, aquella idea no le gusto a Vanessa, pero no le quedaba más que ir con ellos ya que su amiga había aceptado. El rostro de Vanessa empezaba a ponerse más rojo, lo que significaba que tendría un enorme morado en todo el lado izquierdo de su cara. Matthias iba dormido en los brazos de Tatiana en cambio Elías no dejaba de ver por el retrovisor que Vanessa iba profundamente dormida. Paola le pidió a Elías que detuviera el carro que en esa calle vivían ellas, mintió al decirle aquello, solamente que no quería que su jefe se enterara que era hija de padres millonarios. Al llegar a casa Vanessa recostó a Sofia en la cama, la niña estaba demasiado cansada por los juegos y todo lo que había sucedido, en cambio ella decidió tomar una ducha, quería despejar su mente de lo sucedido, su rostro le dolía, ardía y punzaba, al verse al espejo noto lo inflamado y rojo que estaba un hematoma se estaba formando en el rostro de Vanessa. Elías, aún tenía mucha carretera que recorrer para llegar a casa de su hermana, Tatiana iba notando lo preocupado que se miraba Elías. ― ¿Te preocupa esa mujer? ―pregunto Tatiana. ―Si, pero me preocupa más la niña, note que tenía unas cicatrices en sus brazos y una cicatriz en su frente, me dejó en que pensar al momento en que Vanessa dijo que era la única familia que Sofia tenía ―respondió Elías. ―Deberías de llamarla, si tanto te preocupa ―propuso Tatiana. ―Lo haría, pero no tengo su número, además creo que sería a la última persona que quisiera escuchar ya que cuando quise ayudarle a levantarse me rechazó ―apartó por un momento la mirada de la carretera. Después de lo que Elías había comentado Tatiana no volvió a dirigirle la palabra mientras llegaban a casa. En cambio, en la ciudad de Éire; Lucy y Kenny Münch estaban pasando un mal momento, se acercaba el mes que tanto odiaban ya que ese mes toda su felicidad se fue al carajo. ―Señor Kenny, los de la junta directiva lo esperan en la sala de reunión ―habló Rosa, la secretaria. ―Está bien Rosa enseguida iré, pero antes avísale a los de recepción que mi esposa la señora Münch vendrá a visitarme, para que así la dejen pasar y no suceda lo mismo de la última vez ―informó. ―Está bien enseguida le iré a decir al personal ―sonrió Rosa saliendo de ahí. Lo que había sucedido la última vez que la señora Lucy Münch había llegado es que la mujer de recepción no la dejó pasar, sacándola como si fuera cualquier cosa de la empresa de su esposo, la recepcionista fue despedida ese mismo día y la señora Lucy fue llevada a un hospital por su esposo, ya que debido al enojo su presión arterial se había elevado demasiado. ―Que sea rápida la junta no tengo mucho tiempo ―habló Kenny tomando asiento a la cabecilla de aquella mesa redonda. ―Hemos recibido quejas de las diferentes compañías asociada a la nuestra, así como uno de sus hoteles, las personas se quejan por el personal que dicen que son demasiado incompetente, además de eso hemos recibido informes de que la infraestructura se está deteriorando con rapidez, eso es en el caso de su hotel y en las empresas, más de 10 máquinas textiles se han encontrado en pésimo estado en un lapso de una semana, se cree que es uno de los trabajadores pero no tenemos prueba que lo respalde que sea él ―terminó de hablar Catalina. ―Está bien manda a un arquitecto a que evalué la infraestructura y respecto a lo de ese hombre o mujer o lo que sea que este dañando las maquinas investíguenlo y me lo traen aquí ―ordenó Kenny ―algo más que tengan que decirme solamente tienen tres minutos ―añadió. ―Las ganancias han bajado en un 15% debido a que hemos implementado un nuevo método para hacer las telas más ecológicas y no dañar tanto el ambiente, pero no ha resultado del todo bien ―intervino Luis. ―Soluciona eso pronto o saldrá de tu bolsillo todo lo que hemos perdido ―amenazó Kenny saliendo de ahí. La junta no había sido lo esperado para el señor Kenny ya que no había algún informe positivo solamente quejas de todas las empresas y el hotel. ― ¿Qué sucedió cariño? ¿A qué se debe esa cara larga? ―preguntó Lucy. ―Todo esto es un caos Lucy, no sé qué más hacer los trabajadores nuevos son unos incompetentes, las secretarias un asco no saben hacer bien su trabajo, aun no sé cómo nos hemos mantenido en pie todo este tiempo Lucy ―habló Kenny aflojándose la corbata. ―Podemos llamar a alguien que es buena secretaria, podría ayudarte ―sugirió Lucy. ―No, ni lo pienses Lucy, para mi ella ya no existe, no después de lo que sucedió aquel año ¿acaso ya lo olvidaste? ―preguntó molesto. ―No Kenny, no lo he olvidado, pero es mi hija, es nuestra hija, el que Maritza se haya quitado la vida no quiere decir que sea culpa de Paola, ambas eran unas niñas y jamás nos preocupamos por lo que ellas nos decían de cuando quedaban a solas con Roger ―gritó Lucy, quién salió de la oficina de Kenny cerrando con fuerza la puerta.
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