Lucy no podía creer que a pesar de todos los años que habían pasado Kenny aun siguiera creyendo de Paola era la culpable de la muerte de su hermana Maritza.
Recuerdo de la noche de la tragedia
Paola y Maritza se encontraban jugando en el balcón de la casa, a como lo hacían de costumbre después de hacer sus tareas y demás cosas que su madre Lucy les ordenaba, esa tarde Lucy se encontraba en la entrada de la casa discutiendo con Kenny, su esposo acerca de la manera en que Roger cuidaba de sus hijas cuando ellos no estaban, Kenny se confiaba de Roger ya que era su hermano mayor, pero ese fue su mayor error, una tarde en la que Lucy llego del trabajo más temprano de lo normal le pareció extraño el no mirar a sus hijas en sus habitaciones, camino sin hacer ruido hasta la habitación de huéspedes, donde se encontró con la horrible imagen de Roger con una de sus hijas, se trataba de Maritza la mayor, a la par de ella se encontraba Paola que estaba igual o peor que Maritza, Lucy enloqueció al ver lo que Roger estaba haciéndole a sus hijas dándole en la cabeza con el florero que había en la mesa, Lucy tomo a sus hijas y salió de ahí encerrándose con ellas en la habitación, llamó a la policía y no salió de ahí hasta que la policía salió, Maritza no estaba llorando, no tenía emociones alguna parecía una lata vacía lo que preocupo a Lucy, en cambio Paola se encontraba hecha un mar de lágrimas, tapo a sus hijas con las sabanas al escuchar que un oficial tocaba a la puerta, la llevaron a la delegación junto a las niñas a quienes les harían un sinnúmero de exámenes. Había pasado un año de aquello Roger estaba en prisión, las vidas de aquellas dos niñas no volvieron a ser la misma.
―Paola, nuestros padres vuelven a estar discutiendo por mi culpa ―habló Maritza.
―No Maritza, nada de esto es tu culpa ni mía, es de mi tío el jamás debió de tocarnos y nuestro padre jamás tuvo que traerlo para que cuidara de nosotras ―respondió Paola ―Maritza bájate de esa silla, no te subas podrías caerte y lastimarte, por favor hermanita baja de ahí ―susurró Paola mientras estaba llorando.
―Recuerda que te quiero mucho hermana ―sonrió Maritza impulsándose hacia adelante.
Paola al ver lo que Maritza hizo la tomó del vestido y la sostuvo por unos minutos gritando lo más fuerte que pudo para que su mamá agarrara a su hermana, pero Paola no tenía mucha fuerza el cuerpo de su hermano era muy pesado para su corto brazo, el vestido de Maritza empezaba a salirse de su cuerpo, Kenny corrió escaleras arribas hasta llegar donde se encontraban sus hijas, pero al llegar fue demasiado tarde, Maritza se encontraba en el suelo muerta y Paola estaba sentada en el piso del balcón con el vestido de su hermana en brazos, al ver que su padre había llegado corrió a abrazarlo pero este la recibió con una fuerte cachetada.
―Todo es tu maldita culpa Paola, tu mataste a tu hermana ―gritó Kenny su padre, mientras golpeaba.
La policía los forenses y demás se hicieron presentes al lugar de los hechos, se llevaron a Paola consigo para el interrogatorio. Horas más tarde de aquel interrogatorio los oficiales se dieron cuenta que Paola era inocente, su hermana había quitado la vida por lo ocurrido tiempo atrás y por sentirse que era la única culpable. A toda la familia Münch se les pidió que fueran a terapia de familia, a lo que se negó rotundamente el señor Kenny, prefiriendo mudarse mientras todo era olvidado en la ciudad de Corsbit.
―Vanessa ponte esto en la cara te ayudara a desinflamar ―habló Paola mientras le daba una toalla rellena de hielo.
―Gracias Paola ―trató Vanessa de sonreír, pero su rostro le dolía.
―Recuéstate un poco prepararé la cena cuando todo esté listo te avisaré para que comas, por cierto, mañana quiero que me acompañes a un lugar ―sonrió Paola saliendo de ahí.
Mientras Paola preparaba la cena, Vanessa estaba en su cama recostada, recordando los horribles momentos que pasó su hermana Sofía tiempo atrás y lo que le había costado ayudarle a salir de ese lugar como para que en un momento como ese todo haya retrocedido para ambas, Vanessa se levantó de ahí caminando hacia la cocina donde se encontraba Paola.
―Paola ¿Dónde guardas el licor? ―pregunto.
― ¿Licor? Tú Vanessa me estas preguntando donde guardo el licor ―expresó de manera sorprendida.
―Si, no soporto más esto y no me refiero al golpe en mi rostro me refiero a todo lo que llevo aquí adentro ―respondió señalando su pecho.
―Pero Sofia podría despertarse y mirar que estamos tomando ―habló Paola.
―No te preocupes por Sofia, ella no bajara, ella no saldrá de la habitación, era no hará nada solamente pasara encerrada ―gritó Vanessa mientras lloraba.
― ¿Por qué dices que ella hará eso? ―preguntó Paola.
―Con licor es más fácil contar todo, por eso te lo he pedido ―habló Vanessa.
Paola caminó hacia la repisa tomando la botella del licor más fuerte que tenía, poniéndola en la mesa donde estaba Vanessa, quien no se pudo esperar a que su amiga llegara con las copas empinándose la botella.
― ¿Qué diablos haces? Creí que el licor no te gustaba ―cuestiono Paola.
―Así es, pero ahoga mis penas, mi dolor, mi todo ―dijo poniendo la botella en la mesa.
― ¿Qué es eso tan grave que ocultas Vanessa? ―pregunto
―Cuando mis padres fueron asesinados, la única persona que lo miró todo fue Sofia, cuando los policías avisaron de lo sucedido salí corriendo de casa hacia el lugar donde había ocurrido tan atrocidad, Martha mi tía al llegar al lugar miró a Sofia; estaba conmocionada, pasó una semana en el hospital, esa semana Sofia no habló, no comió, no lloró solo se quedó ahí, parecía estar muerta, la noche que me quede a cuidarla me asusté al escuchar como alguien lloraba, me desperté dándome cuenta que se trataba de ella, quien al verme me abrazó y lloró como nunca lo había hecho, a tal punto que tuve que llamar a una enfermera para que la sedara, con el paso de los días y los meses Sofia me fue contando lo que había sucedido esa noche, ella lo presenció todo, hasta escuchó el nombre de las personas que lo habían matado, pero eso jamás me lo dijo, con lo sucedido la tarde de hoy está pasando por lo mismo, ella no venía dormida en el carro, solamente trataba de olvidar todo, por eso te digo que ella no saldrá por un tiempo de ese lugar ―terminó de hablar con un nudo en la garganta.
―Lo siento mucho Vanessa, no sabía que ustedes habían pasado por todo eso, perdóname por haberte dejado así, por haberme marchado con mis padres de la ciudad de Corsbit sin decir nada más, perdóname ―expresó Paola.
―Entiendo que tú y tus padres se hayan ido sin más que decir Paola, además cuando ocurrió lo de mis padres tu ya no vivías en esa ciudad, me costó sacar a Sofia de ese estado, pero lo logré, por eso me preocupo de que ella no quede sola, de que no pase momentos que le costara olvidar como lo ocurrido, quiero lo mejor para ella, quiero que Sofia sea feliz nuevamente, como cuando mis padres aún estaban con vida que pasábamos la mayor parte jugando con ellos, por eso Sofia el día de hoy era feliz mientras jugaba a ese niño llamado Matthias ―habló quedándose dormida después de tomarse toda la botella de licor.