¿La amas?

1603 Palabras
Llegó a casa con la mirada triste, Vanessa, notó que algo no estaba bien con su amiga al ver su rostro tan apagado. ― ¿Qué sucedió? ―preguntó tocando el hombro de su amiga. ―Kenny, está en el hospital, Lucy me llamó, lo operaron de un tumor en el estómago, quiere que yo vaya a administrar la empresa de ellos, quieren que regrese al maldito infierno del que me ha costado salir ―habló entre lágrimas. ― ¿Qué fue lo que sucedió aquel día que desaparecieron de Éire? ―cuestiono. ―Mi hermana Maritza, se quitó la vida frente a mis ojos, debido a que mientras nuestros padres trabajaban Roger, mi tío, abusaba de nosotras, mi padre jamás creyó, pero mi madre un día lo encontró, discutió con mi padre, nosotras estábamos en el balcón y ella se lanzó de ahí, mi padre al llegar hasta donde estaba dijo que era mi culpa, me maldijo, dijo que no era su hija ―soltó entre lágrimas. ―Lo lamentó mucho Paola, porque no me dijiste nada, porque te callaste todo eso que paso debiste de habérmelo dicho yo te hubiese ayudado de alguna manera ―respondió Vanessa mientras la abrazaba. ―Éramos unas niñas ninguna podía hacer mucho, después vino la muerte de tus padres y por eso decidí guardarme todo esto porque creí que jamás regresaría a ese sitio ―habló. Las manos de Paola temblaban de tan solo contar aquello, quería que todo eso terminara cuanto antes. ―Me iré la semana que viene, quédate aquí cuida de Ludy y cuida bien de Sofía, yo regresaré cuando Kenny se haya recuperado, no pienso quedarme ahí de nuevo ―sonrió. El día miércoles había llegado y consigo Elías Borní, pero no había llegado solo a la empresa una mujer iba de la mano con él, era Teresa, su prometida. ―Elías qué bueno que hayas regresado ―habló Richard abrazando a su amigo. ―Yo también me alegro de haber regresado ―expresó sin gesto alguno en su rostro. Un carraspeo se escuchó entre ellos, era de Teresa. ―Ah, disculpa Richard, ella es Teresa Romanov mi prometida ―dijo sin una pizca de alegría. ―Ahora que ya sabes quién soy quítate del camino que solamente estorbas y apagas mi brillo con tu estúpida cara ―soltó Teresa. Aquellas palabras habían molestado a Elías y ni mencionarse como había molestado a Richard quién trato de defenderse, pero Elías negó con la cabeza, caminó hasta su oficina, antes de llegar saludó a Paola, quién no le dio respuesta alguna pues su mirada estaba en otro sitio. ― ¿Qué acaso no escuchas que te están hablando? ―gritó Teresa. ― ¿Quién te has creído para hablarme así? ―respondió Paola. ―Te hablo así porque soy la prometida de Elías Borní, tu jefe por lo tanto debes de respetarme a mi o te largas de esta empresa ―protesto. Una sonrisa salió del rostro de Paola ―Elías, toma estaba esperando a que llegaras, búscate una secretaria porque yo me marchó de aquí ―habló fulminándolo con la mirada al no decir nada con respecto a lo que Teresa le decía. ―Lo siento ―murmuró Elías entre los labios apartando su mirada de ella. La mirada que Elías le había dado a Paola era de completa tristeza y enojo quizás con él mismo, Paola sabía que Elías jamás dejaría que alguien tratara de esa manera a su mejor amigo Richard, pero esa mujer trataba a cualquiera de la peor manera. Paola tomo todas las cosas de su escritorio caminando hacia la cafetería, aquellas palabras de la rubia falsa le venían una y otra vez a la mente tratando de tenerla enfrente y propinarle un golpe, al llegar a la cafetería Richard estaba ahí igual o más furioso que ella. ―No sé quién mierdas se ha creído esa para hablarme de esa manera ―susurraba. ―No es más que una maldita rubia falsa, pobre Elías, pero se ha metido en el mismo infierno con la rata de Teresa Romanov ―soltó Paola. ― ¿La conoces? ―preguntó Richard. ―Claro que me conoce, todo el mundo sabe quién soy yo, Teresa Romanov, la mujer más deseada de todo Éire y me imagino que debes saber quién es ella ―sonrió de manera maliciosa. ―Ni se te ocurra decir una palabra más Teresa porque no tendré la culpa de lo que hagas ―intervino. ―Así que nadie de aquí sabe quién eres en realidad y por lo que veo mucho menos saben que eres en realidad ―sonrió. Elías estaba detrás de ella sin entender nada de lo que Teresa decía, ni de donde conocía a Paola mucho menos Richard él se encontraba igual de perdido como Elías. ―Escuchen todos los aquí presente tengo algo importante que decirles; Paola Münch no es lo que todos ven aquí, Paola Münch es la hija de Lucy y Kenny Münch quienes están endeudados hasta el cuello con mi familia y lo peor es que ella es una asesina, mató a su propia hermana y ha venido hasta aquí huyendo ―gritó Teresa. ―Te dije que te callaras maldita arpía ―gritó Paola. La mirada de Paola estaba llena de ira y odio por lo que Teresa había dicho, se lanzó sobre Teresa propinándole un golpe tras otro en la cara, Elías y Richard solamente estaban mirando en shock sin saber que hacer. ―Si en verdad crees que soy una maldita asesina pues siéntete dichosa tú también morirás por mis propias manos ―gritó Paola furiosa. Richard al escuchar lo que Paola había dicho tomo a Paola de los brazos sacándola de ahí, abrazando el cuerpo de ella al suyo, la respiración de Paola era cada vez más rápida, al estar en el parqueo Richard la subió al carro, donde otro de los trabajadores llevaba las cosas de Paola. ―Le diste a esa mujer lo que merecía ―soltó el trabajador marchándose de ahí. Richard sonrió, en cambio Paola se encontraba llorando, sin emitir ruido alguno, Richard sin el permiso de ella ojeo su hoja de vida para averiguar la dirección de donde vivía pues no tenía pensado dejarla ir sola hasta su casa en el estado en el que se encontraba; se subió al carro y puso marcha hacia la dirección que decía el papel, al llegar al lugar miró una enorme casa, Paola se había quedado dormida en el camino, bajo del carro caminando hacia la puerta tocando el timbre, donde lo recibió Vanessa. ―Richard ¿Qué haces aquí, le sucedió algo a Paola? ―preguntó sin entender nada ―Tuvo una pelea con la prometida de Elías y la echaron del trabajo, ella esta dormida en el carro ―respondió. ― ¿Puedes cargarla? Tráela y explícame con exactitud qué fue lo que sucedió por favor ―dijo Vanessa ― ¿Aquí vive ella? ―preguntó Richard. ―Si aquí vive ella ―se limitó a responder ― ¿Qué fue lo que sucedió? ―preguntó. ―Teresa, anunció ante todos que los padres de Paola están en la ruina y que Paola es una asesina, lo gritó ante todos ―habló Richard. Vanessa se notaba molesta ante lo que Richard le decía. ―Richard, puedes cuidar de ella, tengo que salir a un lugar ―habló Vanessa saliendo de casa, cerrando la puerta con fuerza. ― ¿A dónde vas? ―preguntó, pero era demasiado tarde ella se había marchado. La mente se le iluminó a Richard al escuchar la manera en que aceleró el carro de Paola, tomo su celular y llamó a Elías. ―Tu amada se dirige hacia la empresa y va con un pésimo humor, será mejor que no mire a Teresa o acabara con ella ―se limitó a decir cortando la llamada. Aquello que Richard había dicho sobresaltó a Elías levantándose rápidamente de su escritorio caminando con rapidez hacia la entrada de la empresa, Teresa al ver el actuar de Elías fue detrás de él sin pensarlo dos veces, un frenar en seco se escuchó cuando las puertas del ascensor se abrieron, Elías salió sin darse cuenta que del ascensor de al lado salía Teresa, Vanessa entró por las puertas, su mirada estaba llena de furia. ―A ti te quería ver y que bueno que sales a recibirme ―habló señalando en dirección a Elías. ― ¿A mí? ―cuestionó sin entender ―No, no es a ti, es a Teresa ―respondió ― ¿Quién demonios te has creído para hablarle de esa manera a Paola? ―cuestiono. ―Vanessa, por favor vete ―habló Elías al ver a Teresa detrás de él. ―Lo que faltaba que la maldita huérfana muerta de hambre viniera al rescate de la asesina ―soltó. ―Ni se te ocurra intervenir, Elías ―resopló ―No te permito hablar así de mis padres y mucho menos de Paola, que acaso no recuerdas todo lo que nuestros padres hicieron por ti, cuando tus padres iban a quedar en la calle, ah claro, las doble cara como tú no recuerdan nada, pero créeme Teresa que tarde o temprano tu teatrito se caerá porque se absolutamente todo de ti Teresa, que lástima que tengas una prometida como ella Elías, ah sí se me olvidaba ―sonrió caminando hacia Teresa ―se tu mayor secreto y lo usare a mi favor; te vi, aquella tarde en aquel puente que queda donde pasa el río Fushi ―sonrió Vanessa.
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