Llegué casa sin ningún ánimo, quería creer en las palabras de Julianne pero la comida, su esposo... ya no estaba tan clara con ello, me sentía desfallecer al pensar que solo fuese una mentira creada por Julianne para seguir a mi lado. Mamá estaba sentada mirando al suelo y yo la saludé, no me respondió y siguió mirando el piso, la extraña atmósfera que ahora observaba en mi hogar era cada vez más común y no sabía como reaccionar a aquello. Mis ojos se adaptaron a luz tenue de mi habitación y por más que intentaba pensar en cualquier cosa no podía quitar de mi mente a mi profesora. -Me tienes en tus manos Julianne...-suspiré. Al día siguiente me levanté temprano con ideas renovadas y una mente más clara, decidí ponerme una falda que llegaba a mitad de mis muslos y tomé mi cabello en una c

