Narra Alistaire.
Phoenix parece llevarse bien con mí familia, parece disfrutar mucho de los chistes de los "cuatro tontos" o de las anécdotas de mis padres y hermanos mayores. Es natural de ella pertenecer a esta familia.
— Entonces como Asher, Alistaire, Ander y Aramis no podían caminar bien, le agarraban las colas a sus hermanos mayores para caminar ¿Te imaginas lo doloroso que era cuando tiraban muy fuerte?— Contó nuestra madre y Phoenix hizo una mueca de dolor.
— Un día creí que ya no tendría más cola, Aramis tiraba muy fuerte.— Dijo Rayden y yo miré a mí hermano menor que se había sonrojado.
— Aunque era tierno la imagen parecía doloroso.— Dijo mamá y luego suspiró.— Me hubiera gustado tener fotos de eso, lástima que los aparatos electrónicos se rompen cuando atraviesan la barrera mágica.
—¿Por qué se rompen?
— Porque la energía mágica es muy fuerte y funciona como una súper onda eléctrica que descompone todo los aparatos mundanos.— Le contestó River a mí esposa.
—¿Y como se comunican si están lejos?
— Tenemos nuestros medios mágicos, existen piedras que funcionan como "teléfonos", cartas que es lo más común o bien salimos al mundo humano, por lo general la familia siempre está cerca.— Le explicó papá Hatem.
— Aunque tenemos todo eso, tengo unos hijos desamorados y malagradecidos que nunca se comunican.— Nos regañó mamá y todos bajamos la cabeza.— Especialmente ustedes cuatro.— Señaló a mis hermanos mayores.— No les cuesta nada mandar una carta de vez en cuando.
— Sabes que estamos ocupados mamá, con el negocio y con...— Contestó Radel apenado sin poder terminar la oración, sabíamos que eso era un tema delicado.— Lo sentimos, nos comunicaremos en adelante.
— Me ponen los nervios de punta, ustedes son capaces de hacer alguna locura.— Dijo mamá negando con la cabeza y luego miró a Phoenix.— Bueno cambiemos de tema ¿Y cuando vendrán los nietos?
En ese momento Phoenix quedó pálida y me miró, escuché a Ander ahogarse con su propia saliva y a Asher ayudarlo.
— Este...Mmm... Tengo hambre, será mejor que volvamos al cuarto.— Dijo Aramis levantándose.
—Si, la unión aún no es muy fuerte, así que vamos a... Fortalecerla.— Dijo Ander ofreciendo una mano a Phoenix.
— Luego seguimos con la charla, ya saben cómo es esto.— Dije levantandome.— Nos vemos luego.
—Oh ¿Irán a fabricar mis nietos?— Preguntó mamá y podía ver unas sonrisas burlonas de mis demás hermanos.
— Madre, creo que los estás incomodando.— Dijo Dante.
—¿Por qué? Yo solo quiero ver más niños en este castillo, es muy aburrido sin ruido.
— Bueno, podemos tener nuestra cuarta camada si quieres.— Dijo Papá Harisha mirándola pervertidamente.
¡Que asco!
— Dije que quiero niños, no que quiero estar embarazada. Típico de los hombres, solo piensan con la cabeza del sur.
— Buenas noches.— Dijimos los cinco rápido y salimos huyendo, por ahora. Cuando mamá quiere algo no parará hasta conseguirlo.
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— Menos mal.— Dijo Ander entrando a la habitación.— Mamá podría planear toda nuestra vida y las de nuestro hijos si no huimos.
— Tienes razón.— Dijo Asher sonrojado.— Seguramente ahora tratará de convencernos de tener hijos rápidamente.
— Sobre eso...— Dijo Phoenix y los cuatro la miramos.— No esperarán que me embarace pronto ¿Verdad? Aún no termino la escuela y me gustaría ir a la universidad.
— Si bueno, nosotros no planeamos tener hijos hasta que nuestros hermanos mayores los tengan primero o al menos hasta que encuentren a su núcleo.— Dijo Asher y todos asentimos.— No queremos ser reyes.
— Que bueno, porque no creo estar preparada para la maternidad y menos para cuatro bebés demonios.
— Lo sabemos.— Dije besando su mano.— No te preocupes por ello, aún tenemos un largo tiempo juntos.
Ella me sonrió pero pude ver cierta angustia en sus ojos, algo no estaba bien y no nos estaba diciendo.
—¿Que sucede, amor?
— Mí madre... Ella debe de estar preocupada porque no estoy en casa... Sé que el tiempo en Đavholeg es diferente y que tal vez en el mundo humano ayer haya sido Halloween pero... Me preocupa que no sepa dónde estoy, le podría dar un algo. Además... Tarde o temprano tendré que contarle sobre ustedes y decirle que ya no podré vivir con ella porque estoy casada pero me preocupa su reacción. Ella es muy sobreprotectora y no lo entenderá.
Miré a mis hermanos y sabíamos que teníamos que decirle. No era justo para ella hacerla sentir culpable por nuestro egoísmo sin embargo, dijimos que íbamos a esperar que su madre se lo contara primero pero al parecer tendríamos que adelantarnos.
— Cariño, ven, siéntate.— Dijo Aramis palmeando el sofá.— Tenemos que decirte algo.
Phoenix asintió y se sentó en el sofá, yo me senté a su lado y Ander a su otro lado. Asher se agachó frente a ella y le tomó de las manos acariciandola.
— Tu madre sabe de nosotros, sabe dónde estás y porque estás aquí.
—¡¿Que?! Pero... ¿Cómo?— Ella estaba claramente confundida y asustada.
— Tu madre supo de nosotros desde el momento en que pisó el pueblo, esta en su instinto.— Contestó Aramis y luego suspiró negando.— Tu madre y hermana son brujas, cariño.
—¿Brujas? ¿ De qué hablan? Sé que soy humana, no creo ser una bruja..
— Ese es el tema amor.— Dije acariciando su mejilla.— Tu eres humana y ellas son brujas.
—¿Que? ¿Por qué? ¿Podría ser que mamá sea una bruja y papá buen humano y yo heredé la sangre de papá?
— Independientemente de que si un padre es humano o no, mientras unos de los padres sea bruja o brujo, los hijos herederan el gen de bruja.
—¡Pero soy humana!— Exclamó un poco alterada.— No lo entiendo.
— Tú sabes cuál es la respuesta, ángel.— Dijo Asher con voz suave mirándola a los ojos con ternura.— Eres adoptada.
Phoenix lo miró como si no le creyera y luego comenzó a negar rápidamente.
— Imposible, yo... Mamá no me ocultaria algo así, no... Ella... Ella...— Phoenix se levantó bruscamente y se alejó de nosotros negando con la cabeza, teníamos que darle un momento para dejarla asumir las cosas.
Miré a mis hermanos y se veían tan culpables como yo, tal vez debimos dejar que su madre se lo diga pero no podíamos aguantar que se sienta culpable cuando no lo es.
— ¿Hace cuanto lo saben?— Dijo mirándonos enojada.
— Desde que te conocimos la primera vez.— Dijo Ander apenado.
—¿Y recién ahora me lo dicen? ¡¿Por qué?!
— Esperábamos que ella te lo dijera, pero creo que es muy duro para ella decírtelo. No queríamos que te sientas mal por pensar que eres una mala hija, por eso te lo decimos.
Phoenix negó y podía sentir su dolor y confusión. Se sentía mal porque eso significa que sus verdaderos padres la abandonaron, que su madre le ocultó algo muy importante por años y que ni siquiera se enteró por ella, sino porque nosotros se lo hemos dicho.
—Quiero volver.— Dijo de pronto.— Quiero volver al mundo humano, necesito hablar con ella.
Nosotros sabíamos que no era una buenas idea porque la unión no es tan fuerte aún, pero ella lo necesitaba, si que lo necesitaba.