56 El sol brilla en el agua oscura de la bahía a nuestro alrededor. A pesar de que todavía no anochece, el cielo comienza a oscurecerse poco a poco. A lo lejos, el fuego en el extremo sur de la península lanza gruesas columnas de humo n***o al aire. No es igual al resplandor rojizo de la Fosa, pero me lo recuerda. En vez de resultarme sofocante, sin embargo, nuestra civilización en llamas es irónicamente hermosa. El cielo está vivo y bailando con todos los colores del fuego: marrón, naranja, amarillo y rojo. Hay columnas de humo oscuro atravesando el cielo, pero en vez de opacar los colores, el cielo las mezcla y las absorbe. Oscurece algunos colores mientras contrasta con otros. Aquí, sobre la isla de concreto que alguna vez formó parte del hermoso puente de East Bay, el entusiasmo es

