57 Debe haber al menos mil personas aquí. Por sus expresiones, me doy cuenta que los gemelos tampoco esperaban que llegara tanta gente. —No lo entiendo —digo cuando me reúno con los gemelos en el escenario. Los dos están vestidos con trajes llenos de parches, caras de payaso y cabello despeinado. Ambos tienen micrófonos que me hacen pensar en enormes conos de helado. —¿Por qué hay tanta gente aquí? —los miro, desconcertada—. Pensé que les habíamos dejado claro que sería muy peligroso. ¿Qué no tienen una pizca de sentido común? Dee revisa que su micrófono esté apagado. —No es una cuestión de sentido común —Dee examina a la multitud con cierto orgullo. Dum también comprueba que su micrófono esté apagado. —No es una cuestión de lógica o de sentido práctico o de cualquier cosa que tenga

