Cerca de las dos de la mañana percibí a alguien en la ventana. Me asusté mucho, pues con sinceridad no sabía quién podría estar tratando de entrar a mi habitación. Miro la silueta de dos grandes hombres, extra grandes, recuerdo que yo nisiquiera me he convertido en una loba, prácticamente si tengo esas habilidades no las he sacado a la superficie. Me escondí tras las gruesas cortinas, en eso veo a esas criaturas paradas en el balcón queriendo entrar, pero al ver entrar a un grupo de guardias saltan desde arriba y corren como perros, si como grandes perros. Entra Alejandro Copoa, sin decir más me revisa de pies a cabeza, yo traía un vestido blanco transparente que hacía notar todo de mi cuerpo. Los guardias me miran y voltean su cara a otro lado, Alejandro Copoa al fin cae en cuenta mi

